Opinión
La mesa
Hola de nuevo. Esta que viene a continuación es la columna más significativa para mí. Lo siento por el clickbait, pero ya saben que los sevillistas de finales somos todos nacidos en aquella nueva era de la que muchos escriben. Comenzaré por el Sevilla Fútbol Club, pero les ruego (a quien le interese) que se queden hasta el final. Por la mesa, por nuestra mesa, por sus mesas.
Lo de Julen Lopetegui es bestial. Tras esta afirmación creo que han dejado la página ya varios, tendré represalias con mi jefe por ello. El de Asteasu, me encanta decir de dónde es, ha dejado al Sevilla Fútbol Club instalado en la segunda plaza hasta el fin de año. Algo que se dice pronto, pero que desde la etapa de Juande Ramos no se conseguía. Es por ello que aquí viene la primera mesa de la que hablaré.
Aún recuerdo hace varios años, cuando aquello de «El jugador ‘x’ aún no come en la misma mesa que Cristiano Ronaldo y Leo Messi» se puso de moda. Porque los periodistas, aunque muchos lo nieguen, somos muy de ese tipo de cosas. Pues a mí no me gusta seguirlas, pero hoy rescato esa frase. Mi Sevilla Fútbol Club come en la mesa de los grandes equipos de España. Ninguna duda. Y no lo digo por la posición en la tabla, pues sigo pensando que comparte cubiertos con FC Barcelona y Atlético de Madrid pese a los malos momentos. Estoy seguro de ello porque en el momento en el que una afición se marcha diciendo ‘y si…’ tras un empate ante todo un FC Barcelona, pues estás ahí. Eso es señal inequívoca de que estás ahí.
Que sí, que el FC Barcelona no está en su mejor momento que digamos. Es más, es el peor que recuerdo en la última década. Pero es de los grandes. Si no os convence este argumento, os lo pongo más fácil. Cometes tal hazaña con trece jugadores del primer equipo y lo primero que dices en rueda de prensa es que antes de la expulsión podrías haber sido más hiriente. Pues eso lo dijo Julen Lopetegui. Os lo traduzco al más puro lenguaje rancio y sevillano. Le hemos metido un codazo a Real Madrid, Atlético y FC Barcelona, hemos depositado nuestro precioso trasero en la silla y nos hemos comido medio plato en la mesa de los grandes. Directo.
Ya si no os basta con eso, no sé qué más decir. Lo del Sevilla Fútbol Club es digno de admirar, pero más aún es su mentalidad. La misma que le faltó en Champions League. Esta temporada se respira diferente en Nervión, y no es por el maldito bicho que no quiere irse aún. Monchi, Lopetegui y todos sus guerreros son conscientes de que van a luchar LaLiga. La pasada temporada les faltó ese punto de convencimiento, pero esta vez no tiene pinta de eso. Si no la ganan, será por otra razón. Pero por falta de fe, no.
Hablando del León de San Fernando, me gustaría pedirle perdón. Poca, o ninguna, confianza tengo en que lea estas líneas, pero me disculparé. Desde que comencé este maravilloso espacio para desahogarme (sí, es un auténtico desfogue semanal), llevo repitiendo la misma frase: «A Monchi… a ese sí que le buscaba una silla en Navidad». Pues lo siento, me equivocaba. Así llegamos a la parte final de este relato, para pasar a hablar de mi mesa.
Mi mesa sale varias veces a pasearse a lo largo del año, pero sin duda hay varias fechas señaladas en rojo. Como es normal, Navidad es una de ellas. En mi mesa se sienta mi familia. Cada silla es ocupada por una de las personas que más admiro en este mundo, pero creo que no soy lo suficientemente capaz de demostrar mi total valor hacia ellos. Por suerte, mi mesa es muy larga. La familia es grande y está unida. Sin embargo, cada año, se queda alguna que otra silla libre. En esas… ahí no se sienta ni el mismísimo Monchi.
Pertenecen a los que ya no pueden pasarte esa rodaja de queso que te apetece o esa copita al final de la noche. Pertenecen a los que te acuerdas cuando te paras a pensar una milésima antes de tomarte la última uva. A los abuelos, al primo. Aquellos que no ocupan silla, pero sí hueco en el corazón de todos.
Por eso, y entre lágrimas os lo digo, cuiden su mesa. Hablo de la mía, que se lo debo a los que me miran desde arriba y un día les prometí que cumpliría mi sueño, pero cada persona tiene la suya (y si no, ojalá la encuentre). Porque el Sevilla Fútbol Club (y el equipo de cada uno) es importante en esta vida, pero más lo son ellos, los que te guardan la silla año tras año. A los que, como diría Toteking, estás «con la boca llena de uvas dándoles besos el 31». Felices fiestas y próspero año nuevo. A los que todavía están, a los que estarán y a los que sin estar, se sienten más que a ninguno.
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