Opinión

Que sea pronto

Que sea pronto

Recurriendo a los tópicos y los refranes, cierto es que las prisas no son buenas consejeras y que la paciencia es la madre de la ciencia, pero es tan insoportable el nivel de mediocridad en el que se encuentra el Sevilla Fútbol Club en prácticamente todos sus estamentos que sea desea, ya que se cierre cuanto antes la venta de las acciones por parte de los grandes propietarios para que se produzca un cambio de dirección más necesario que nunca. Sea la Tercera Vía de Antonio Lappí o sea el fondo de inversión norteamericano, pero lo que sea, que sea pronto, para no tener que soportar más mediocridades como las que se volvieron a poner de manifiesto en Cornellá para caer derrotados en el último partido liguero, en el que otra vez, sí otra vez, el plantel sevillista demostró sus carencias tanto en los goles no materializados como en los goles encajados.

Que sea el señor tal o mister cuál, pero que sea alguien distinto a los incompetentes que hoy rigen los destinos del club los que asuman el control de la entidad cuanto antes, porque esto es ya realmente insoportable, hasta el punto de que empieza a ponerse en cuestión absolutamente todo y a todos. La confianza en el presidente Del Nido Carrasco, en el vicepresidente Pepe Castro y en todo su Consejo de Administración por supuesto que es inexistente desde hace muchísimo tiempo y con toda la razón del mundo, pues solo hay que ver la trayectoria del club desde que le retiraron poderes a Monchi y los asumieron ellos todos y en exclusiva. El crédito de la plantilla se va diluyendo como el azúcar y eso que nunca fue demasiado elevado ya que demasiado pronto se puso de manifiesto que lo que aconteció ante el FC Barcelona fue solo flor de un día.

Algo más de credibilidad le queda todavía al entrenador Matías Almeyda, pero también él empieza a ser víctima de esta deplorable dinámica, puesto que habrá de mirar a su figura cuando sus jugadores, uno tras otro, cometen durante los partidos errores tan groseros que les deberían hacer merecedores de no volver a ponerse la camiseta. De las alineaciones titulares, en incluso de los recambios, ha quedado excluido Kike Salas sin que, en ningún caso, se halle como acreedor a semejante castigo, sobre todo, porque otros compañeros han cometido fallos mucho más graves que él. Cierto es que el moronense propició la derrota ante el Villarreal en un exceso de vocación ofensiva cuando el partido requería de contención para aguantar un meritorio empate con un jugador menos, pero posteriormente han venido meteduras de pata de muchos otros que aún siguen apareciendo en el once inicial, como José Ángel Carmona, Marcao o Nianzou.

Por cierto, que el devenir del francés, unido a la acumulación de lesionados, obliga a que se empiece a dudar también de los estamentos médicos y de preparadores, pues la racha de bajas que viene soportando el equipo hace que se busquen responsabilidades por todas partes, porque no es lógico que el Sevilla tenga que realizar una o dos sustituciones por partido debido a lesiones musculares. Las de Januzaj y, sobre todo Vargas, se producen además en el peor momento posible, pues perder a tu mejor hombre en las previas al derbi no es ni mucho menos halagüeño. Tanto la derrota ante el Español como la pérdida del suizo minan sobremanera la moral de una afición que apenas tiene ya motivos de esperanza en nada.

Así pues, sin fe en los gestores ni en la plantilla, con el crédito en decadencia en el entrenador y en el cuerpo médico en general, y con la expectativa de que un equipo mediocre, tarde o temprano, caerá por su propio peso, la única esperanza que queda es que cuanto antes se produzca un cambio de rumbo en la entidad. Lo más probable es que los propietarios de las acciones se decanten -como haría cualquier persona, no seamos fariseos- por la oferta que más dinero ponga encima de la mesa. Ellos solos morirán por la boca pues se pondrá de manifiesto que todas sus proclamas pretéritas de que el Sevilla FC debía ser de los sevillistas eran pura patraña, aunque eso es lo de menos. Que los nuevos gestores del club sean sevillanos o norteamericanos no es ni bueno ni malo por sí mismo; todo dependerá de los resultados de su gestión. Sevillanos son los inútiles que han traído a la entidad a esta situación y norteamericanos son los dueños muchos clubes deportivos del mundo que funcionan como un tiro, así que la nacionalidad importa poco en esto. Ahora bien, lo que sea, que sea pronto, porque esto no se aguanta más.  

Manuel Vicente

Calendar 27 de noviembre de 2025 · 08:52

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