Opinión

Mundo fútbol

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En semanas de parón por selecciones el mundo del fútbol se globaliza y se dedica, ante la ausencia de partidos de interés, a elucubrar sobre sus cosas. Así que durante estos días se ha hablado de asuntos como posibles modificaciones en el uso del VAR, el sistema de clasificación para el Mundial, el número de jugadores que habrá en las convocatorias, o la nueva ley Wenger, que supondría una auténtica revolución al cambiar una de las normas históricamente más controvertidas. La nueva regla propuesta por el exentrenador francés propone cambiar la filosofía de la norma de manera que existiría fuera de juego si el cuerpo del jugador atacante no coincide ni un ápice con el cuerpo del defensa, de manera que bastaría con que existiera una mínima coincidencia, aunque sea milimétrica, entre ambos cuerpos para que la posición del atacante, aunque esté adelantada, fuera legal. En clave sevillista, se imagina uno a Akor Adams implorando para que este cambio se produzca cuanto antes y le quiten un problema de encima, dado que él parece incapaz de solucionarlo.

Con todo, el resto de debates surgidos en estos días parecen carecer de interés para el espectador toda vez que la mayoría de ellos pertenecen al apartado del ‘bussines’, es decir, de cómo hacer más caja y seguir exprimiendo a la gallina de los huevos de oro sabiendo que su cuerpo lo aguanta todo y que aún quedan días libres en el calendario para montar partidos de fútbol que aglutinen a la población mundial en torno a algún televisor, tablet o teléfono móvil, ya que no se trata tanto de que la gente vaya a los estadios sino de que se conviertan en audiencia televisiva. Analizando este asunto desde la óptica nacional, se percibe que en la batalla por la audiencia global el fútbol español es un claro perdedor con respecto al líder mundial, la Premier League, cuya supremacía es incuestionable, aunque no parece que esto importe de verdad a los gestores de la Liga de Fútbol Profesional.

Cuando Javier Teba y sus asesores se plantean cómo ‘vender’ el fútbol español en el extranjero no se le ocurre otra cosa que copiar la iniciativa norteamericana de disputar algún partido fuera del país  aprovechando el tirón de los grandes equipos nacionales, Real Madrid y FC Barcelona, imitando a la NFL y a la NBA. Sus pobres neuronas dan para esto o para cualquier otra idea cosmética que presupone poco beneficio en términos de nueva audiencia y, por contra, perjudica mucho al aficionado local, como fijar partidos a la hora de almorzar en España (14.00) porque son ‘prime time’ en China. Lo que nunca se plantearán los gestores de la LFP es meter mano en lo único que verdaderamente sería efectivo: elevar la competitividad entre los equipos y mejorar el producto televisivo, como hacen las grandes competiciones deportivas internacionales. Si de verdad quieren imitar a esos espectáculos deportivos que concitan el interés mundial y consiguen audiencias de decenas de millones de personas, como el fútbol inglés o al baloncesto norteamericano, es muy sencillo: ofrezcan eventos en los que el resultado final sea una incógnita. Mientras que la liga española se decida siempre entre Madrid y Barcelona, será una competición aburrida que va en detrimento, precisamente, de quienes propiciaron este bodrio, los operadores televisivos.

Tomando como ejemplo la última jornada liguera y un espectador tipo como el chino, tan del gusto de Tebas, se observa que esa hipotética persona que se sienta delante de su televisor en Pekín puede elegir, en la Premier, entre partidos como un Manchester City-Liverpool, Tottenham-Manchester United o un Sunderland-Arsenal que enfrentaba al cuarto contra el primero. Ese fin de semana, la Liga española ofrecía un Rayo-Madrid y un Celta-Barcelona, como partidos más atractivos. Y con esta oferta pretende la LFP conquistar al público chino. ¿Se imaginan viendo en Pekín un Gerona-Alavés o un Mallorca-Getafe?

La Premier o la NBA son atractivas en el mundo porque a principios de temporada no se sabe quién va a ser el ganador, en contra de lo que pasa en otras competiciones sin interés como la liga española o la francesa. En el fútbol inglés, los diez primeros clasificados están en un rango de nueve puntos; en España, la diferencia entre el líder, Real Madrid, y el décimo, el Alavés, es de 16 puntos. Aquí ya se sabe cuáles van a ser los cuatro equipos que jugarán la Champions la próxima temporada con una ventaja de cinco puntos entre el cuarto y el quinto clasificado. En Inglaterra, el puesto noveno que ocupa el Bournemouth de Iraola está a un punto del cuarto, el sorprendente Sunderland. Esto sí es un producto televisivo competitivo para, literalmente, el mundo del fútbol. Lo sabe cualquiera que analice el escenario televisivo global y, por supuesto, lo sabe también Tebas, quien es plenamente consciente de que el modelo de duopolio Madrid-Barcelona es un mamarracho en el mercado internacional. Ahora bien, ¿quién se atreve a enfrentarse a El Padrino Florentino?

Manuel Vicente

Calendar 20 de noviembre de 2025 · 12:27

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