Opinión

Destino Pamplona

Destino Pamplona

En una semana vacía de encuentros y novedades para el Sevilla Fútbol Club, resulta más que complicado escribir un artículo tratando de abstraerse a la patética imagen que los dirigentes del Real Betis Balompié están ofreciendo. Cuando el espectro de Manuel Ruiz de Lopera parecía ser ya cosa del pasado, cuando aparentaban surgir unos nuevos dirigentes que insinuaban haber superado eso y que conducían a su club por otros derroteros económicos y deportivos, llega una eliminatoria de la Copa del Rey que demuestra que tras esa imagen solo había maquillaje, y con brocha gorda.

Jul y Gan no quieren ni pensar qué habría ocurrido si ellos hubieran perdido la eliminatoria. Porque, aunque no lo parezca, la eliminatoria la ganaron. La irresponsabilidad de los dirigentes es de tal calibre, a un mes vista de otro derbi, este vez en el Sánchez-Pizjuán, que ni una buena parte de los béticos es capaz de seguirles en su obcecación sin sentir vergüenza. El tema ya ni sería motivo de conversación en los bares, sede de los grandes dilemas futbolísticos de la ciudad y de lo que de verdad importa.

Si aquel día un tarado metió la pata hasta el corvejón en un impulso propio de tener un cerebro exclusivamente reptiliano, lo de hoy es mucho peor, puesto que con esta forma de proceder, obsesiva, sistemática e irresponsable, parece que lo único que esperan es provocar un episodio similar en el estadio del Sevilla Fútbol Club, y así celebrar esa forma tan propia de quitarse la mierda de encima de los mediocres y que consiste en que, en lugar de meterse en una ducha y quitársela, se restriegan en quienes tienen más a mano.

Afortunadamente, nuestra afición ignoró por completo la tragicomedia de Haro y Catalán en la primera ocasión en la que tuvo oportunidad. Bien haremos en demostrarles a estos dirigentes acomplejados que estamos muy por encima de sus bravuconadas infantiles, del espectáculo bochornoso que protagonizan y tras el que se percibe que la gran temporada que están haciendo será flor de un día porque no están capacitados, no están a la altura del reto que supone sacar a un club del infierno y poder estabilizarlo en las alturas. Y es una pena, porque para la ciudad sería un magnífico ejemplo en el que mirarse para salir de su mediocridad. Una mediocridad que con esta gente se ve que no es casualidad. Como acertadamente apuntó Joan Jordán, cada uno tiene la clase que quiere tener.

Dicho esto, abrimos esta semana un tiempo para la esperanza en nuestro Sevilla Fútbol Club. Poco a poco se va a ir liberando una parte de la enfermería, con Jesús Navas próximo a reaparecer, y ya queda menos para que los futbolistas que participan en la Copa de África regresen. El debut de Tecatito Corona y las ganas de implicarse en el proyecto de Anthony Martial nos señalan el camino. A pesar del sufrimiento, estamos a cuatro puntos de la cabeza y con ganas de retomar la senda victoriosa, esa que tantos nervios está produciendo en la capital del reino.

Febrero debe volver a concentrarnos en nuestra ruta, que no es otra que la que marca Lopetegui, la de preparar el próximo partido y tratar de ganarlo. Hacer lo que se pueda, llegar hasta donde se pueda y darlo todo por el camino. Nosotros en esto tenemos una gran ventaja respecto al equipo del jabalinista copero, y es que solo estamos pendientes de nosotros, mientras que los de H&C tienen más riesgo de distraerse al tener que estar pendientes de ellos y de nosotros, su fijación enfermiza.

El Sadar de Pamplona será nuestra próxima etapa, un partido en un terreno de juego opresivo y presumiblemente con frío, mucho frío. Y tras Osasuna, Elche y el retorno a La Europa League frente al Dínamo de Zagreb. Y a seguir, porque si seguimos bien, las tonterías de los vecinos serán pecata minuta en comparación con la presión a la que tratarán de someternos los voceros de los llorones capitalinos. Pero, puestos a elegir, todos los aficionados del Sevilla Fútbol Club la preferiremos porque, sea el que fuere el resultado final de la liga, querrá decir que durante este tiempo miramos, y los resultados nos permitieron mirar, hacia donde no deberíamos nunca dejar de hacerlo, hacia arriba.

Manuel Machuca

Calendar 31 de enero de 2022 · 08:04

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