"Jul y Gan" | La opinión de Manuel Machuca

En casa estamos desesperados. Es llegar un partido de liga del Sevilla en campo ajeno y no dormir. La semana se hace terrible, insoportable. Y peor cuando más se acerca la fecha. Si al menos no nos hubiéramos clasificado para la UEFA, si el Ujpest o el Rxltxokodronov de Kapitolvska nos hubieran apeado de nuestro torneo fetiche, ahora jugaríamos los viernes y dormiríamos el fin de semana. Pero no, no pudo ser. Al menos hay un cierto alivio si jugamos el domingo por la mañana, pero casi nunca ocurre.

Esto no es vida. Las pesadillas son terribles. A Jul y Gan se les han quitado las ganas de dictarme artículos, ya ni siquiera intentan meter en cintura a los vecinos, que tampoco están para tirar cohetes que digamos. Ya no nos alivian ni los cantes de Marcelo ni los posesivos sobaos pasiegos del montañés Setién. Lo nuestro es estremecedor.

El sábado, sin ir más lejos, soñé con la tumba de Machín. El bueno, el cantante me refiero, no el que hace cantar al equipo. Soñé que bailaba sobre una tumba de porcelanosa al son de sus maracas. La confusión era aterradora, porque se me aparecía con la cara del entrenador soriano pero tiznada de negro, el color de la piel de Machín el bueno. Los huesos de los moradores de tumbas contiguas bailaban y se ordenaban en líneas bien definidas: tres atrás, cuyas calaveras se desmoronaban al menor cambio de ritmo en la maraca, cinco en el medio, que se liaban por culpa de los que estaban atrás, y delante, dos gardenias para ti, Villarreal, que con ellas te quiero decir, te quiero, no bajes a segunda, que yo te resucitaré.

Y tengo miedo. Tengo miedo de que llegue el partido de Huesca. No sé qué voy a soñar, con qué pesadilla me castigará Machín. Porque lo estoy pasando mal, muy mal. Otras veces sueño que da una rueda de prensa y nos cuenta hasta qué minuto compitió el equipo, cuántas veces tiró a puerta, si coincidió el número de errores con el final del cupón de la ONCE. Ahora busco como un desesperado comprar el cupón 20210, siento que va a tocar. Me gustaría comprárselo al propio Machín, que no ve lo que está pasando, y pasárselo por el lomo. ¿Por qué quiero ese número? Porque competimos al más alto nivel 20 minutos (hasta que llegó el gol), tiramos 21 veces a puerta (aunque nos tengamos que fiar de lo que pone en su libreta), y marcamos 0 goles (los mismos que llevamos a favor en campo contrario desde tiempo inmemorial).

El Huesca viste los colores del Barcelona, y del Eibar. Estoy seguro de que cada noche que pase sentiré más y más frío. Un frío pirenaico. A buen seguro que soñaré con Machín llegando a Huesca en trineo, cargado con su maletín de excusas. ¿Será eso lo que escribe en su libreta? ¿Será que en lugar de lo que pensábamos, que anotaba jugadas de estrategia, situaciones de los partidos que merecerían la pena comentar, lo que escribe son evasivas de cara a las ruedas de prensa?

Mi pesadilla me dice que el Huesca nos meterá un gol en el minuto 1, al equipo lo habría pillado frío allí, al lado del Monte Perdido, lugar real de nacimiento del entrenador en vez de Soria. Luego fallaremos 47 ocasiones de gol y meteremos un gol en propia puerta. Por tanto, aventuro que el cupón que saldrá ese viernes sería 01479, que vendría de 1+47+ (-1).

Quedan doce días para el partido. Ni siquiera sé si daremos la talla contra la Lazio, y qué decir si colaboramos, así somos de generosos, en aumentar la leyenda de Messi contra nuestro equipo. Pero me da pánico saber que se acerca el día en el que visitemos al farolillo rojo. La pena para ellos será que ni ganándonos, algo que damos ya por supuesto, saldrán del pozo. Pero para pozo, el agujero negro de este equipo, que en cuanto sale de su barrio no sabe quién es. Machín, las maracas, las montañas del Pirineo. Por favor, que alguien me ayude. Ya no puedo más, Machín, no me toques más las maracas. Ya no lo puedo resistir.

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