Opinión

Razón o felicidad

Razón o felicidad

Se atribuye al humorista inglés Marcus Brigstocke la frase “prefiero ser feliz a llevar razón”. En principio, parece un razonamiento con el que coincidiría la inmensa mayoría de los seres humanos, pero en el sevillismo hay miles de personas que están empeñadas en llevar razón antes que ser feliz con el Sevilla Fútbol Club.

En su día, allá por el verano de 2019, dijeron que no aceptaban a Julen Lopetegui y cual emperador romano le sentenciaron con el pulgar hacia abajo, eliminando cualquier posibilidad de modificar su pronunciamiento. La sentencia ha sido declarada firme y sin opción alguna a rectificar, mediante el viejo truco de apelar a futuribles incumplidos e incumplibles. El hito histórico de clasificar al equipo dos veces entre los cuatro primeros del campeonato liguero; los innumerables récords mínimos de partidos perdidos, de goles encajados, de porterías a cero; la sexta Europa League; el actual subcampeonato liguero que no se ostenta desde hace decenas de años a estas alturas de la temporada; nada es motivo de disfrute para ese sector del sevillismo de consolidado antilopeteguismo.

Ningún éxito conseguido por el Sevilla Fútbol Club entrenado por JLo les hará feliz; prefieren mantener su razón de que no es el técnico idóneo para nuestro club, para lo cual elevan el nivel de exigencia o transforman los reveses en fracasos. Haber sido eliminado por el Barcelona en unas semifinales de Copa del Rey es entendido como desaprovechar una opción de alcanzar una final; ser goleado por el Chelsea lo consideran haber tirado la posibilidad de ser primero de grupo en la Champions y, por tanto, seguir superando eliminatorias como si las regalaran; no superar la fase de grupos en esta campaña es, para ellos, imperdonable habiendo tenido los rivales más fáciles pues parece que Lille, Salzburgo y Wolfsburgo juegan en la Primera RFEF.

Y así llegamos al presente más actual, en el que JLo y Monchi les están facilitando más argumentos para refrendarse en su razón. El vasco les ha dado tres empates, lo que les ha permitido abrir una minicrisis que amenaza con hacerse “gran depresión” como el viernes no se le gane al Elche con holgura. La sucesión de empates ha supuesto que la superioridad del líder no sea de 2 puntos sino de 6; que el tercer clasificado no esté distanciado a 10 sino a 7, y que se mantenga en 11 puntos el margen de clasificación para la Champions de la próxima temporada. Para los sevillistas felices, estas consecuencias en el mes de enero no suponen más que una coyuntura lógica en una competición que dura 10 meses en las que las trayectorias son fluctuantes.

Para los ‘antiJLo’, su razón les lleva a lamentar que se ha perdido ya una oportunidad histórica de ganar la Liga, unido a los fracasos en Copa y en la competición europea. Para colmo, don Ramón Rodríguez Verdejo les ha otorgado nuevos argumentos en forma de incorporación de excelentes futbolistas, a los cuales ya dan por descontado que el vasco no sabrá aprovechar de la manera más conveniente. La llegada de Martial y de Corona, lejos de jugar a favor del técnico, serán los últimos clavos en su tumba pues pondrán de manifiesto su incapacidad para alcanzar las mayores metas futbolísticas por mucho que cuente con un inmejorable plantel. Nuevamente, la sentencia firme ya está dictada sin opciones de rectificación.

Pero como los amantes de las crisis nunca están solos, a los detractores del entrenador se une en este momento el sector de los aficionados ‘criaturizados’ del Sevilla Fútbol Club que nunca atendieron a una de las mejores enseñanzas que nos dejó el maestro Carlos Salvador Bilardo. Se la grabó a fuego su discípulo Monchi y la empezó a plasmar hace muchos años con los resultados de sobras conocidos: mirar el destino propio y olvidarse de los ajenos por muy cercanos que estén en la distancia.

A pesar de las décadas gloriosas que disfruta el sevillismo, parece mentira que aún haya un segmento que esté más pendiente de los vientos que soplan en el barrio de Heliópolis que de lo que acontece en el club grande de la ciudad, de tal manera que, para alivio de JLo, el reciente paso de Unai Emery por Sevilla terminó con un extraordinario favor para el entrenador vasco, cuya situación hubiese sido aún más delicada en caso de no mediar los dos goles a favor del Villarreal en el partido jugado el domingo en esta bendita ciudad.

Más le vale a Lopetegui cerrar cuanto antes esta crisis provocada por tres empates consecutivos, porque, en caso contrario, dejará de ser mini y pasará a ser gran depresión. Hay demasiados cuchillos cargados de razón esperando a la vuelta de la esquina. Como siempre desde que llegó.

Manuel Vicente

Calendar 8 de febrero de 2022 · 08:06

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