Opinión

El año de la ciclotimia

El año de la ciclotimia

Los cánones clásicos casi obligan a que en el último martes del año se haga un resumen de lo acontecido en este 2023. Sin embargo, parece innecesario hacer repaso de algo que se ha vivido y que, en clave sevillista, se resume muy fácilmente: en un año horrible, el Sevilla Fútbol Club consiguió un título europeo. Y ahora a ver quién lo explica, porque desde luego no es un hecho común en el fútbol internacional. Algún caso habrá por ahí de un equipo que haya estado coqueteando durante toda la temporada con el más absoluto fracaso en la liga nacional y, a la vez, campara triunfante por una competición continental, en un ejercicio de bipolaridad que quedará marcado en la memoria colectiva del sevillismo.

Semejante hecho inaudito tiene lógicamente sus secuelas en el ánimo de una hinchada que, incluso, llega a pensar si no fue contraproducente la consecución del segundo título europeo de mayor prestigio. En no pocas ocasiones, las mentes se empecinan tanto en querer llevar razón que son capaces de cuestionar hasta los hechos más ciertos. Ocurre esto de tal manera que ni siquiera un éxito del calibre de la UEFA Europa League les hace modificar su opinión de que la mayoría de la actual plantilla del Sevilla Fútbol Club es inservible y de que es precisa una renovación casi total de sus componentes.

En este estado de inestabilidad en el que anda sumida la entidad, no es extraño que se pase de idolatrar, por ejemplo, a un jugador como Suso por su actuación en el encuentro de vuelta de semifinales ante la Juve a tacharlo de exfutbolista por otros partidos en los que anduvo tan parsimonioso como siempre a, poco después, volver a ensalzarlo por su devenir en el reciente encuentro en Granada. Ha habido tantos jugadores en el Sevilla Fútbol Club en este año que han ido pasando de héroes a villanos, y viceversa, en multitud de ocasiones que sería larguísimo enumerarlos. En realidad, prácticamente todos… y el que no lo haya sido es porque directamente está ya del todo defenestrado en la valoración popular. 

De ahí que probablemente ninguno de los que vayan a abandonar en el inminente mes de enero la disciplina nervionense vaya a ser echado de menos por la afición; ni siquiera el mismísimo Fernando, un jugador fundamental en el mejor Sevilla Fútbol Club de los últimos años a quien se recordará cuando pase cierto tiempo, del mismo modo que ahora se recuerda al Mudo Vázquez cuando en su momento se criticaba su lentitud e incluso había quien dudaba de su implicación. Hoy, sin embargo, ningún aficionado reconocerá que silbó al Morante argentino. Ser aficionado es incluso más fácil que ser periodista.

El caso es que, puestos a hacer un resumen del año sevillista, más que un repaso de acontecimientos quizá fuera conveniente hacer un diagnóstico y en tal caso la conclusión clínica sería rotunda. Estado del paciente: ciclotimia.

Porque en todos los estamentos del Sevilla Fútbol Club se ha instalado una forma de actuar que pasa de la euforia a la depresión en cuestión de segundos. Así fue, por ejemplo, cuando sólo tres días después del éxtasis por la séptima UEL cundió el desánimo por la abrupta marcha del único director deportivo sevillista del siglo XXI que ha alzado algún título. De la misma forma que es ciclotímica la forma en la que se pasó de glorificar a Mendilibar porque nos llevaba a Budapest a vapulearlo porque no logró victoria alguna cuando en el mes de agosto competía con un equipo en descomposición por mor de unos dirigentes ineptos que tenían a toda la plantilla con el cartel colgado de ‘se vende’ pese a que ya se había iniciado la competición.

Conocer el origen de la ciclotimia sevillista requeriría de un conocimiento exhaustivo de lo que acontece en las interioridades de la entidad, aunque no hay que ser un lince para comprender que la guerra fratricida en el Consejo de Administración tiene una contribución más que evidente. Lo que sí resulta más sencillo es prescribir una medicina: la ciclotimia se cura con victorias. De perogrullo.

Llegados a este punto, ya hemos montado el círculo vicioso: la ciclotimia se cura con victorias, pero para conseguir victorias hay que acabar con la ciclotimia. Si el doctor Enrique Sánchez Flores consigue romper el círculo en el Sevilla Fútbol Club se habrá ganado el ‘cum laude’.

Manuel Vicente

Calendar 26 de diciembre de 2023 · 08:54

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