Opinión

Debate copero

Debate copero

Varios partidos lleva el Sevilla Fútbol Club apelando a los lemas grabados a fuego en su idiosincrasia para sacar los compromisos adelante e ir cumpliendo objetivos marcados a principios de la temporada. El pasado sábado ante el Villarreal el equipo se imbuyó del espíritu de la casta y el coraje para salir triunfante en un encuentro al que llegaba con elevadas expectativas de fracaso, no porque el rival fuera de mayor enjundia ni por una supuesta superioridad en términos de calidad individual o colectiva, sino porque las piernas de los jugadores que comanda JLo se sobrecargaban con 120 minutos más de cansancio debido a la contienda copera que había tenido lugar en tierra cordobesa menos de tres días antes.

El análisis simplista del partido del Sevilla Fútbol Club ante los castellonenses lleva a arremeter de nuevo contra el entrenador aprovechando el resultado del 1-0 y reprochando un supuesto interés en encerrar al equipo en su área para conservar el rédito. Sin embargo, este discurso, recurrente y ventajista gracias al aval del marcador, obvia elementos fundamentales en el análisis, como por ejemplo, el hecho de que ninguno de los cambios formulados por el técnico tuviera intenciones defensivas. Si acaso, se podría reprochar el momento tardío en el que se produjeron las sustituciones que dieron al colectivo sobre el césped el refresco necesario para salir del rincón en el que era insistentemente golpeado por el rival.

Sin embargo, la premisa básica sobre la que actualmente hay que cimentar cualquier comentario en torno al juego que despliegan los sevillistas tiene que estar referida necesariamente a una condición física que quedó patente, para quien quiso verlo, como muy disminuida. Las fuerzas del plantel del Sevilla Fútbol Club se encuentran ahora mismo bajo mínimos debido a factores como la acumulación y exigencias de los partidos tanto de Liga como de Champions, la proliferación de viajes y compromisos internacionales de la mayoría de sus componentes, e indudablemente las lesiones que obligan a que algunos jugadores sumen demasiados minutos, unido todo ello a otras circunstancias de sobras conocidas como las carencias de la plantilla, las cuales ya fueron puestas de manifiesto por el propio director deportivo al inicio de la campaña, o las anomalías de la pretemporada.

El destino ha querido además que el Sevilla Fútbol Club esté siendo uno de los objetivos preferidos de este ejercicio para el mal fario, el cual ha llevado a que cuatro futbolistas tan principales, como En-Nesyri, Jesús Navas, Suso y Lamela, se encuentren en periodo de larga recuperación por mor de unas inoportunas lesiones; a la espera además de ver la evolución de Acuña. Sirva como ejemplo de las consecuencias de este rosario de infortunios, la situación en la que se encuentra Gonzalo Montiel, único lateral derecho específico del plantel que deberá jugar casi una decena de partidos consecutivos. O bien, la acumulación de esfuerzos que desarrolla, en esa misma banda diestra, Lucas Ocampos debido a las ausencias de los ya mencionados Suso y Lamela.

En este contexto, que se agravará en enero con la celebración de la Copa de África a la que acudirán  a buen seguro Bono y Munir, aparece la tercera competición que atañe a los equipos españoles, la Copa del Rey. Todo ello invita a pensar si es conveniente que el equipo destine a este torneo el interés y las fuerzas que requiere para desarrollar una buena trayectoria, dado que sus beneficios desde el punto de vista tanto deportivo como económico y de prestigio son muy inferiores a los de las otras dos competiciones. Incluso en la hipótesis más favorable de que nuestro equipo llegara a levantar la Copa del Rey, ni sus beneficios económicos ni su premio deportivo, en forma de clasificación para la Europa League, alcanzan a la décima parte de lo que estará en juego mañana miércoles en Salzburgo, por apelar a lo más inmediato.

Además, se da la circunstancia de que su aparición coincide, no solo con un partido crucial para la continuidad en la máxima competición continental, sino también con un tramo liguero en el que esperan rivales tan directos como el Atlético de Madrid y el FC Barcelona. ¿Merecía la pena disputar 120 minutos en la primera eliminatoria cordobesa mermando las ya de por sí escuálidas energías del equipo previo a los partidos ligueros ante Villarreal y Athletic de Bilbao y el fundamental viaje a Salzburgo? ¿Merece la pena exprimir a la plantilla del Sevilla Fútbol Club en Andratx antes de enfrentar a dos de los tres todopoderosos? Cada cual tendrá su opinión y la única válida es la de JLo. No obstante, obsérvese la trayectoria copera reciente de alguno de esos todopoderosos y se obtendrá alguna pista.

Manuel Vicente

Calendar 7 de diciembre de 2021 · 11:23

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