Opinión

Vivo sin vivir en mí…

Vivo sin vivir en mí…

Spencer hubiera podido ser alumno de Francisco Sánchez Pizjuán en la facultad de Medicina de Sevilla, si hubiera cumplido el deseo paterno de dedicarse a la profesión médica, cosa que no hizo. Francisco Sánchez Pizjuán, de glorioso apellido para el la afición del Sevilla Fútbol Club, fue uno de los primeros médicos españoles en investigar los determinantes sociales de la salud, como la pobreza o la desigualdad, en los barrios sevillanos.

Este precursor de la salud pública quizás habría podido enseñar en las aulas a otro visionario, esta vez futbolístico, como fue el malogrado Spencer, uno de los fundadores de la llamada escuela sevillana. Quizás, Spencer hubiese aprendido de Sánchez Pizjuán, y aquí la licencia literaria es abrumadora, que la realidad es mucho más compleja de lo que parece ser. Y así como la salud no es solo un estado fisiológico sino también un hecho social, el fútbol no se limita a ser un simple juego deportivo, sino que también acarrea implicaciones sociales complejas.

En el fútbol, hay ideología siempre, si entendemos por ideología la representación colectiva y social de lo que fútbol es y debe ser. Esta ideología prefigura la forma de ser de los clubes. Pues bien, la ideología del fútbol de Lopetegui no es ni ramplona, ni ruinosa ( ¡¡ahí están los resultados!!), pero no coincide para nada con la ideología del sevillismo. Por eso, la gente, los aficionados sevillistas, acepta la realidad de los números pero no suscita ningún entusiasmo. Esta contradicción ideológica ya era evidente incluso en los momentos de éxito, pero ahora es clamorosa. Sostengo que, aunque los resultados remonten, cosa que vivamente deseo, la sombra de esta contradicción seguirá cubriendo el cielo sevillista aunque vuelva la felicidad de los títulos.

¿Y en qué consiste esa ideología futbolística sevillista? No tiene nada que ver con el  supuesto antagonismo entre estética (juego bonito) y eficacia (resultados), miremos si no cómo caló Bilardo en el sevillismo… Ni con el peso de la técnica, el juego de Lopetegui  demanda una depurada y mucha elaboración. Es la alegría. La alegría por medio del coraje o del deleite estético, de la épica de la resistencia o de la magia de los regates de Moisés o Enrique Montero. Es esa forma de estar en el juego, abierto por completo al juego de tal forma que no sabes que juegas. Esta alegría es compatible con muy distintos estilos como lo demuestra la historia del Sevilla Fútbol Club. La ideología futbolística de Lopetegui es de todo, menos alegre.

La apuesta de Monchi fue muy osada porque contradecía la ideología sevillista. Probablemente, fue necesaria en ese momento, siempre es sano tener dirigentes que te sacudan ideológicamente cada cierto tiempo. Pero no podemos olvidar que, desde hace tres años, vivimos fuera de nuestra zona de confort ideológico. Una de las tentaciones que distinguen a las personas que se creen geniales, y mas si son realmente geniales como es el asunto que nos ocupa, del resto de los vulgares mediocres; es contradecir de manera  persistente al sentido común. Ellos ven cosas que nadie ve y no ven cuestiones que para para casi todos son evidentes. Me temo que este es el caso de Monchi con respecto a Lopetegui. Ojala me equivoque y con ello confirme que soy un mediocre, pero creo que el proyecto futbolístico, la ideología… que diría Lillo, de Lopetegui está agotada en el Sevilla Fútbol Club. Y  lo que es peor, siempre lo estuvo.

En ninguna ocasión en mi ya larga vida sevillista he estado tan satisfecho con los resultados y tan entristecido con el fútbol del Sevilla Fútbol Club, y eso que yo, como Monchi, soy bilardista total. No veo fútbol por televisión, solo en el campo, por tanto no vi al Sevilla Fútbol Club durante el cierre pandémico de los estadios; solo los resultados. Volví a gol sur en el  verano del 2021 y me encontré con esta contradicción de forma violenta. Nunca pité al equipo, pero el equipo no paró de pitarme a mí con su juego triste y asustado.

Yo soy de los que piensan que Lopetegui no gana la Europa League ni obtiene la clasificación para la Champions sin la pandemia y los estadios vacíos durante casi dos años. El sevillismo hubiera hecho imposible este éxito al transmitir su desazón al equipo y al club. Para que el Sevilla Fútbol Club de Lopetegui triunfara, era necesario que el sevillismo estuviera recluido en casa. Ahora, que ya volvimos a los estadios, miren los resultados… Cosas del fútbol, paradojas de la vida que se parece tanto al fútbol.

Francisco Garrido Peña

Calendar 1 de septiembre de 2022 · 10:08

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