Opinión
Mirando pa’ Utrera
La plaga de infortunios que está soportando el Sevilla Fútbol Club tiene difícil comparación con ninguna otra que haya sufrido el equipo en el pasado o cualquier otro conjunto de Primera División en el presente. La conjunción de imprevistos provocados por el covid, la Copa de África y las lesiones dibuja un panorama inigualable con el que JLo y su tropa han sido convivir hasta el punto de llegar a estas alturas del campeonato con un margen de nueve puntos para conseguir el objetivo fijado por la entidad a principios de liga: una plaza en la próxima Liga de Campeones.
La plaga de bajas en el Sevilla Fútbol Club sólo tiene parangón con la sufrida por el FC Barcelona, cuya trayectoria sólo ha sido corregida gracias a los favores de la Liga de Fútbol Profesional al permitirle abordar fichajes en invierno que eran impensables, dada su paupérrima situación económico-financiera, a principios de temporada. Las contrataciones de figuras como Ferrán Torres, Aubameyang y Adama Traoré sólo pueden ser posibles mediante el uso de un talonario con fondos que actualmente no está a su alcance salvo ayuda externa.
Sin embargo, la entidad barcelonista hizo de necesidad virtud allá por el verano/otoño, apostando por recurrir a la cantera para cubrir todos aquellos huecos que le provocaba el infortunio. Sin embargo, éste ha sido el recurso rechazado en todo momento por la dirección deportiva de Julen Lopetegui, cuya confianza en los chavales del Sevilla Atlético está muy cercana al conjunto vacío, lo cual quizá debería provocar una reflexión en la planta noble del club.
Muy acertado parece el axioma del presidente Pepe Castro de “poner el dinero del club en el campo”, aunque habría que definir a qué campo se refiere. Si se trata sólo del estadio Ramón Sánchez-Pizjuán probablemente habría que hacer un replanteamiento para hablar de “los campos”, de manera que se haga referencia a todos los que existen en nuestra ciudad deportiva, ya que los resultados de los últimos años no parecen demasiado satisfactorios. Diseminados por los equipos españoles de Primera y Segunda División figuran decenas de futbolistas fraguados en las categorías inferiores del Real Madrid, del FC Barcelona e incluso del Atlético de Madrid, pero no aparecen muchos que hayan estado entrenados en la carretera de Utrera.
Es por ello que no puede considerarse que la escasa apuesta de JLo por los chavalitos del filial sea caprichosa o infundada. Habría que buscar las razones por otro lado, quizá en la falta de consistencia en la preparación de las generaciones nuevas de futbolistas, cuya plasmación más palpable se puede observar en las dificultades que encuentra para sostenerse en la tercera categoría del fútbol patrio. Por tanto, la distancia que separa al filial del Sevilla Fútbol Club de la primera plantilla es prácticamente de tres categorías con la dificultad que ello supone para que los Luismi, Zarzana, Kike Salas y compañía se acoplen a un nivel que le queda años luz de su hábitat natural. De competir por salir de los últimos lugares de la clasificación de la tercera categoría futbolística tienen que pasar en cuestión de horas a desempeñarse en la élite no ya nacional sino incluso, si mal no viene, en la europea.
Disponer pues de un filial en la categoría de plata acarrea numerosos beneficios, deportivos en primer lugar, y económicos también, que actualmente parecen desdeñados no sólo por el entrenador sino también por la dirección de la propia entidad, hasta tal punto que no se atisba quién será el portador del número 16 en nuestra plantilla cuando llegue el día, que alguna vez llegará, de la retirada de Jesús Navas. Todo ello por no contar con los inconvenientes que cada temporada acarrea confeccionar la ‘lista UEFA’ debido a la ausencia de canteranos. Poner el dinero en el campo, así en singular, parece pues tan poco conveniente como poner todos los huevos en una sola cesta. La diversificación suele ser siempre más rentable. Lo único que se necesita es hacer una apuesta por la pluralidad que desde hace cierto tiempo parece descartada por el Consejo de Administración.
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