Opinión

Matías Almeyda

Matías Almeyda

Desde la marcha de Monchi se echaba en falta en el Sevilla Fútbol Club el carisma de un líder fuera cual fuera el cargo que ocupara dentro de la entidad. En todos los colectivos de cualquier índole existe una figura desde la cual emana la energía que impulsa el funcionamiento global y a la cual todos miran en los momentos de dificultad. Si se repasa al resto de grandes clubes españoles es fácil identificar que el líder del Real Madrid es su presidente El Padrino Florentino, que en el Barcelona no se mueve una brizna del césped sin que lo dirija Joan Laporta, que en el Atlético de Madrid es el entrenador Simeone quien lo vigila todo, que durante muchos años en el Sevilla era el ya mencionado Monchi quien le insuflaba el ánimo a todo el colectivo, y así se podrán enumerar decenas de casos más en los que es sencillo poner cara a una entidad. De hecho, es propio del ser humano, es casi una necesidad, personificar a los grupos, ponerle rostro a los colectivos, ya sean deportivos, políticos, sociales, etc.

Hablamos en definitiva de liderazgo, que es lo que le ha faltado al Sevilla Fútbol Club durante los últimos años ante la ausencia de un presidente con credibilidad ante el grupo, ya que, en teoría, quien lo preside ha de ser el primer candidato en asumir dicha tarea. Lo vio claro Antonio Cordón cuando llegó a Nervión y se afanó en solucionar quizá el problema más básico de los que se encontró: más allá de la calidad futbolística, de lo primero de lo que debía dotar a la plantilla era de fortaleza anímica y personalidad. Por ello, llegaron algunos futbolistas cuya trayectoria está ya en decadencia, pero cuya impronta va a ser indiscutible en la plantilla con el propósito de tener bien hormigonado al grupo, es decir, jugadores que sean escuchados, y no discutidos por el resto de compañeros, cuando tengan que dar una orden en el campo por indicación, evidentemente, de su entrenador.

Porque en el Sevilla Fútbol Club actual es indudable que la clave está en el entrenador. Matías Almeyda es el verdadero revulsivo que ha traído el nuevo director deportivo para que se convierta en el pilar central del futuro sevillista y, en pocas semanas, parece que el argentino ha sabido entender el mensaje y ha asumido el rol con entereza y naturalidad. De entrada, el técnico ha sido capaz de conectar con una afición que ha sucumbido a sus encantos oratorios, lo cual no es de extrañar conociendo la nacionalidad del personaje, aunque su dialéctica va mucho más allá de la típica verborrea hueca de los nacidos en el entorno de Mar del Plata.

Cualquier aficionado del Sevilla Fútbol Club que une los términos argentino, dialéctica y psicología, inmediatamente se retrotrae en sus recuerdos más cercanos al nombre de Jorge Sampaoli, lo cual le haría salir corriendo espantado a coger el crucifijo más cercano y hacer un exorcismo al grito de ‘Vade retro, Satanás’. Sin embargo, el ejercicio psicológico es el recurso fundamental que está utilizando el técnico sevillista para dotar de una personalidad al bloque futbolístico, como se ha demostrado esta misma semana el defensa Marcao al destacar el conocimiento que Matías Almeyda tiene de cómo funciona la mente de un futbolista. Puede que el hecho de haber salido de una dura depresión trabajando con vacas durante cinco años, como él mismo ha confesado, haya forjado ese fuerte carácter que el entrenador está empezando a transmitir a sus pupilos y que estos han plasmado en algunos momentos de la recién comenzada competición, lo cual está dando esperanzas al sevillismo.

El aficionado del Sevilla Fútbol Club es muy consciente de que rememorar los éxitos recientes va a llevar mucho tiempo, de hecho todavía son pocos los que piensan que el camino ya ha comenzado; sin embargo, y aunque los resultados no estén siendo todo lo satisfactorio que debieran, un cierto optimismo empieza a cundir entre los aficionados, un sentimiento de que esta temporada sí hay mimbres como para dar un primer paso en ese retorno al lugar donde el club se ha ganado estar a base de acumular plata en este siglo. La nueva iniciativa que Biris Norte va a instaurar en Vitoria el sábado para ‘calentar’ a los desplazados viviendo ‘una previa sevillista’ en las inmediaciones de Mendizorroza parece asentada en un hilo de esperanza que no es irreal, puesto que en el terreno de juego se ha visto en tres de los cuatro partidos ligueros mucho de lo que Matías Almeyda quiere construir y no parece que el modelo disguste al aficionado.

En cualquier caso, al revulsivo aún le queda muchísimo trabajo por delante en el Sevilla Fútbol Club. Primero, porque deberá conseguir resultados, evidentemente. Segundo, porque deberá concitar el ánimo de la mayoría del sevillismo. Y tercero… porque aun así se encontrará con el obstáculo de quienes piensan que animar al equipo y alegrarse de sus triunfos supone ‘blanquear’ al nefasto Del Nido Carrasco. La tarea es ardua, pero nada se consigue si no se intenta.   

Manuel Vicente

Calendar 19 de septiembre de 2025 · 12:13

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