Opinión
La otra parte del fútbol
El Sevilla Fútbol Club, sobre el verde, asume un rol de equipo grande. Es así, no es una opinión, si no una evidencia. Es cierto que, obviamente, aún le falta mucho para llegar a competir con los titanes europeos, incluso con aquellos clubes que algunos infravaloran pese a que son unos habituales en la Champions League. Sin embargo, aunque nos pese, el fútbol no es solo eso.
Hay un deporte al que los más tradicionales llaman balompié y que consumen, (que sí, que no me creo que sea de otra forma) desde los más mayores a los más jóvenes. Este es el fútbol, que, parafraseando a Jorge Valdano (o a Sacchi, no lo tengo claro), es la cosa más importante entre las cosas menos importantes. Este magnífico juego es pasión, vida, emoción, dolor… En definitiva, sentimiento.
Sin embargo, aunque nos duela, esto no es solo así. Hace mucho que un poderoso caballero llamado don dinero se apoderó de la pelota, la cual defendió el gran Diego Armando Maradona que no se mancha. Pues, escueza o no, la tiene dominada. Esto es como el patio del recreo, en el que se jugaba hasta con un zumo de ‘Don Simón’ aplastado, pero que cuando se va el dueño (los billetes), se acaba el juego. Dejemos de negarnos a la mayor evidencia que existe en un mundo consumista desde el minuto cero. El Sevilla Fútbol Club es un negocio. Punto.
Lo siento, me he calentado un poco. A mí también, no os creáis que yo me beneficio de ello, ni mucho menos. Ojalá un fútbol como el de antes, el rancio. Pero sería inviable, como lo es mantenerte en la élite mundial sin saber explotar tus recursos y éxitos al máximo. Claro ejemplo: el Sevilla Fútbol Club. El equipo nervionense ha hecho muchísimas cosas bien, la mayoría me atrevería a decir. Sin embargo, hay una en la que lleva teniendo déficit desde hace mucho tiempo: el negocio fuera del ocio.
Creo que no cogió por sorpresa a nadie la destitución con la consiguiente contratación de un nuevo director de Negocios. No conozco mucho sobre Jorge Paradela, debo de informarme aún más sobre él, pero algo tengo claro: deben de cambiar las cosas. No puede ser que el equipo con más Europa Leagues de la historia no sea un filón económico en todos los sentidos. El Sevilla Fútbol Club no se debe vender, pero debería saber vender. Es distinto. Marcar la línea entre venderse y vender es vital, y debe de hacerse ya.
Las palabras de Pepe Castro en el ‘Sevilla FC Events’ anticipan, o eso espero, un cambio de ruta en un departamento que no se ha explotado bien dentro de un club ganador. Ojo, aviso a navegantes, esto no significa acabar y renunciar a tu historia. Derribar el Ramón Sánchez-Pizjuán, cosa que aún no se sabe si ocurrirá, no sería dar la espalda a aquellos que sudaron sangre para hacer grande al Sevilla Fútbol Club. Pero bueno, para lo bueno y lo malo, Sevilla es así… somos así. Hasta la próxima semana, en la cual el domingo comienza la más bonita del año. Os saluda un sevillista de finales.
31 de marzo de 2022 · 09:39
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