La liga insulsa

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A falta de cuatro jornadas para la conclusión de la temporada, la liga española apenas tiene ya interés para el 90% de los aficionados. Al igual que ocurría en el encuentro del Sevilla Fútbol Club contra el Granada CF del domingo, poco hay en juego en la mayoría de los partidos que quedan por jugar en este mes de mayo. Sin ir más lejos, en la próxima jornada la mitad de los partidos carecen de interés competitivo pues los equipos en liza tienen ya prácticamente consolidado su puesto final en la clasificación. Los Alavés-Gerona, Villarreal-Sevilla, Granada-Real Madrid, Athletic Club -Osasuna, Valencia-Rayo no tienen más influencia que modificar algunos puestos en la clasificación pero sin ninguna trascendencia cualitativa para los equipos implicados. El resto de encuentros sí tienen incidencia directa en la consecución de algunos objetivos aunque sean menores.

En realidad, a la liga española sólo le quedan por definir, a falta de 12 puntos en juego, un puesto de Liga de Campeones, un puesto de UEFA Europa League, el equipo de Conference League y un puesto de descenso; aunque la mayoría de ellos podrían quedar resueltos en la jornada del próximo fin de semana. Es decir, las zonas calientes de la clasificación ya están resueltas y lo poco que queda por dilucidar se concentra en posiciones medias de la tabla. Si esto es propio de la mejor Liga del mundo, sólo lo será en la mente del presidente de la LFP, ese ‘vendemotos’ de nombre Javier Tebas que pretende hacer creer al mundo que la competición española es un espectáculo televisivo de primer nivel cuando en realidad apenas llega a culebrón venezolano. No me lo quiero imaginar presentándose en China intentando convencer a los operadores televisivos de que el Cádiz-Getafe del domingo que viene es un partidazo de una inusitada trascendencia para el devenir inmediato de la competencia futbolística europea. Ese hombre tiene cara para eso y para más.

Sin embargo, a poco que se compara la realidad de la competición española con la de otros países de nuestro entorno se cae en la cuenta de que el modelo configurado por Tebas, en connivencia y cooperación de las televisiones nacionales, no pasa de ser una mediocridad. Cierto es que en muchos países, el campeón de liga ya está decidido, al igual que en España, pero hay que caer en la cuenta de que, excepto en Francia donde ha vuelto a imponerse el PSG, en los demás ha habido cambio de dominador.

En Italia ya es campeón el Inter reemplazando a un Nápoles que esta temporada ronda la zona media de la clasificación. En Alemania, el Leverkusen de Xabi Alonso ha minimizado al todopoderoso Bayern de Munich. En Países Bajos también se ha decidido ya el campeonato en favor del PSV de Luuk de Jong, que ha reemplazado al Feyenoord, el cual rompió la temporada pasada un ciclo de tres títulos seguidos del Ajax de Amsterdam. ¿Se imaginan una alternancia así en la liga española? Los amigos del purismo dirán que aquí también ha habido rotación pues la campaña pasada triunfó el Barcelona, lo cual es evidente. Lo malo es que la disyuntiva en nuestro país es la misma de siempre.

Algún día habría que aplicar en el fútbol nacional la ley de memoria histórica para acabar con el último vestigio del franquismo que queda en España: “el clásico”, como le llaman ahora los noveleros del periodismo patrio. Y a todo esto, aún no hemos hablado de la Premier inglesa, donde aún no se conoce el nombre del campeón gracias a una interesantísima pugna entre Arsenal y Manchester City, de la que a última hora se ha descolgado el Liverpool.

Por tanto, la insulsa liga española sólo es comparable a la no menos anodina liga francesa, donde el imperio del PSG es incuestionable. En su momento, el equipo parisino hizo un desembolso astronómico para intentar ganar la Liga de Campeones. El esfuerzo resultó inútil, pues no le sirvió para más que para ganar un campeonato interno que tiene garantizado de antemano. Ahora, el Real Madrid va a hacer el mismo gasto multimillonario para contratar a un jugador, Mbappé, que no le va a reportar más éxito que el que ya tiene. En la liga nacional, todo está amañado para que el primer equipo madrileño sea triunfador en el 90% de las ocasiones; y lo de la Liga de Campeones es producto de una mística que tiene la misma explicación que la del Sevilla Fútbol Club con la UEFA Europa League. ¿Cuál? Nadie la sabe.

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