Opinión

La clave

La clave

Como cualquier otro de los que se juega de forma colectiva, el fútbol es un deporte de estrategia en el que la premisa principal es la compenetración de cada uno de los miembros del equipo, precisamente la principal carencia que hasta ahora ha tenido el Sevilla Fútbol Club en esta temporada.

En la primera fase, bajo la dirección de Julen Lopetegui, la causa de esa falta de sintonía entre los futbolistas parecía radicar en la falta de implicación con la entidad, empezando por el entrenador y continuando por buena parte de los jugadores que, bien porque pensaban más en el Mundial o bien porque se sentían prescindibles dada su condición de transferibles, saltaban al terreno de juego sin las pulsaciones necesarias para competir al máximo nivel. Así fue como llegaron aquellas sonrojantes derrotas ante Manchester City o FC Barcelona en el Sánchez-Pizjuán que llegaron a provocar que Bono saliera del campo con lágrimas en los ojos de pura impotencia ante lo que se venía encima.

La segunda etapa en esta temporada coincide con la llegada de Jorge Sampaoli al banquillo sevillista y se desarrolla hasta el parón del Mundial. Ahí se ve a un equipo que pone interés en reaccionar sin llegar a conseguirlo del todo debido a la concatenación de lesiones y a que persiste el exceso de atención que muchos futbolistas tienen en la cita mundialista. Quien mejor personifica este panorama es el Papu Gómez, cuyo deambular por el campo era un compendio de desinterés, escaqueo permanente, desidia y falta de compromiso con el colectivo. El Sevilla Fútbol Club iba así intentando sobrevivir como buenamente podía pero con constantes desafinamientos de los intérpretes futbolísticos, lo que supuso llegar al paréntesis de noviembre-diciembre en puesto de descenso.

Una vez llegado enero parecía que el equipo había asimilado la partitura escrita por su director y enlazaba algunos buenos resultados que sembraban cierta esperanza en el sevillismo y en la entidad en general ya que el equipo se aupaba hasta el puesto 12 de la clasificación y parecía estar en dinámica ascendente. Sin embargo, nuevamente las lesiones y la incapacidad del responsable de diseñar la estrategia colectiva para hacer frente a esa dificultad desinflaron el suflé y el Sevilla Fútbol Club volvió a la misma descoordinación de antaño hasta el punto de forzar un segundo relevo en la dirección técnica.

La tercera fase apenas había servido para salir de los puestos de descenso aunque se seguía coqueteando con ellos pues se estaba a tan solo dos puntos tras la derrota en Getafe. Así es como empezó la cuarta fase hace tan solo 16 días. Aunque parezca que ha pasado un siglo, el primer partido de José Luis Mendilibar en el puesto clave de jefe de la estrategia del Sevilla Fútbol Club fue el 1 de abril y desde entonces su primer cometido ha sido recuperar la compenetración de los miembros del colectivo, con lo cual ha conseguido que, de nuevo, la esperanza vuelva a la afición. El actual puesto 12 en la tabla clasificatoria es el techo sevillista aún no superado en esta temporada, aunque la distancia de ocho puntos sí es la máxima alcanzada hasta ahora con respecto al descenso. Sólo ha necesitado Mendi tres partidos para conseguirlo, sin haber tenido que recurrir a pócimas mágicas ni ha tratados futbolísticos de nuevo cuño o postmodernos.

La lógica, el sentido común, la sensatez, han sido los recursos del estratega jefe sevillistas para salir nuevamente, y esperamos que sea la definitiva, del atolladero en el que se encontraba el equipo, poniendo de manifiesto que la clave del éxito en un deporte colectivo como el fútbol está en la elección de quien debe ensamblar las piezas, de quien debe diseñar la estrategia, explicarla a los ejecutores y confeccionar el conjunto que mejor sepa llevarla a efecto. El Sevilla Fútbol Club ha fallado esta temporada dos veces en la elección de la persona que tiene como función principal elaborar los planes para lograr victorias. Ahora falta comprobar si a la tercera va la vencida y se ha acertado con la contratación del nuevo entrenador.

Lo que sí ha quedado ya demostrado, por segunda vez este temporada, es que cualquier error que se hubiera cometido en la confección inicial de la plantilla quedó subsanado en la ventana invernal del mercado de fichajes. Las incorporaciones de Badé, Gueye, Ocampos y Bryan Gil han permitido, junto con la recuperación del estado físico del resto de componentes, fraguar un bloque que hace albergar muchas esperanzas al sevillismo en este tramo final de la temporada. Pero cuidado; el suflé ya se desinfló una vez. 

Manuel Vicente

Calendar 18 de abril de 2023 · 09:17

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