Opinión
Infinitas gracias
Se fue el presidente del Sevilla Fútbol Club, se va mi presidente, José Castro Carmona, nacido en Utrera en 1958. Cinco títulos europeos. Ni Sánchez-Pizjuán lo hubiese imaginado, ni mi tío Manolo lo habría soñado. Dejo la contabilidad y el balance para otros… más expertos en algo que yo, que solo soy un simple sevillista de grada: gracias, infinitas gracias. Es lo que me sale del alma que no tengo; gracias. Y se va… como de puntillas alguien que nos ha dado tanta gloria. Puedo entender muchas de las críticas razonables, pero no comparto para nada la impugnación global y radical a su presidencia.
Siempre he tenido muy buen olfato para detectar el desprecio de clase, y me consta que muchos de los que insultan a Castro lo padecen. Son clasistas; algunos son tan lelos que ni se dan cuenta. Son clasistas, aunque sean unos muertos de hambre. No le perdonan nunca a mi presidente que no sea ni rico de cuna ni un matón de carácter. No exoneran de ninguna manera a Castro, el ya ex presidente del Sevilla Fútbol Club, de ser un hombre común, algo imperdonable en este universo pletórico de chulos y mafiosos, como están los palcos de los estadios españoles. El hombre común es la piedra sobre la que se sostiene el mundo, a juicio de Chesterton, que le dedicó su último libro.
Pierre Bourdieu explicaba en su tratado sociológico «La distinción» cómo en la hipócrita burguesía republicana francesa, para decir que alguien venía de clase popular, se decía que carecía de cultura, entendido como títulos universitarios. La cultura se usaba como arma de exclusión de clase. ¿Cuántas veces se ha usado en el Sevilla Fútbol Club esa arma contra Pepe Castro?
Se va el hombre común, y llega el hijo corriente sin más méritos que ser hijo de un padre que es de todo menos común. ¿Qué padre común renegaría de los éxitos de su hijo? No sé qué pasará; esperemos. De momento, el Sevilla Fútbol Club sigue en manos de familias sevillistas y el Deportivo Alavés está a las puertas de Nervión. Urge recuperar la funesta manía de ganar y proseguir la senda iniciada en Ferrol; así somos los sevillistas.
8 de enero de 2024 · 19:51
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