Opinión

García traicionó a Pimienta

García traicionó a Pimienta

La tarde estaba triste, como de luto. Este domingo, sin los dos centrales y el portero titular, sin Ejuke, sin Suso ni Saúl, el equipo fue obra pura del entrenador, García Pimienta. Los dispositivos y las aplicaciones, como decía Cantatore, tomaron voz propia y desempolvaron el protagonismo, muchas veces oculto bajo el brillo de los nombres, que realmente tienen en el fútbol moderno. Comparando nombre por nombre los jugadores de Real Sociedad y Sevilla Fútbol Club, no hay color, pero en el campo no compiten nombres ni hombres, sino equipos diseñados y entrenados, dispuestos estratégicamente.

El resultado del Sevilla Fútbol Club ante la Real Sociedad no es lo más relevante, sino la potencia mostrada por el equipo. Era un día para dar el salto y se dio… pero hacia atrás. Nuestro Sevilla está este lunes donde está, duodécimo en la tabla, pero eso no significa necesariamente que no pueda estar más alto. Y de eso iba este partido contra la Real Sociedad, como cantaba Silvio (que en gloria esté), de calibrar si la potencia de este equipo es mayor que la actual.

Ante los donostiarras, el equipo dependía por completo de García Pimienta y el catalán falló. Fue un error de soberbia. La Real puede que atraviese un bache, pero es un equipo hecho y con muchos millones y calidad en sus botas. La alineación de salida que dispuso en el Sevilla Fútbol Club no me gustó y la disposición en el campo, menos. El ritmo era tedioso y la intensidad nula. Con ese planteamiento, sacando lentamente el balón jugado desde atrás, el equipo vasco tenía todas las de ganar; el asunto era una simple cuestión de tiempo. La presencia de Juanlu, un alma en pena vagando en día de difuntos, y la ausencia injustificable de Agoumé dibujaban un esquema táctico de impotencia previsible. La lesión de Idumbo vino a completar esta situación de «ni quiero ni puedo».

En la primera parte, no hubo ni un solo acercamiento peligroso del Sevilla Fútbol Club. Cero a uno y para la ducha. En la segunda parte, un timidísimo arreón sevillista que cortó el penalti y, de ahí hasta el final, solo Iheanacho lo intentó y lo falló a puerta vacía. El equipo debe jugar siempre creyéndose peor de lo que es; solo así puede ser mejor de lo que realmente es.

Ante la Real Sociedad, García Pimienta traicionó al Sevilla Fútbol Club y se le vieron las costuras. No se mostró como un proyecto en construcción, sino como un equipo mal construido, que no es lo mismo. Mi amigo Ángel volvió a Gol Sur. Perdimos, pero no por ello se rompió la baraka de Ángel, pues la fortuna es un fenómeno probabilístico y a Ángel los números le avalan: cuatro victorias, dos derrotas y un empate. El sevillismo casi no protestó, como contagiado por la melancolía de la noche y por la impotencia del equipo. La tarde comenzó y terminó triste. Pero también, como la probabilidad, todo en la vida funciona por ensayo y error. Para construir, hay que errar mucho y ayer García Pimienta erró bastante.

Francisco Garrido Peña

Calendar 4 de noviembre de 2024 · 11:39

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