Sevilla FC
Esto… está para lo que está
El Sevilla FC se aleja nuevamente de la senda de noticias positivas que lo rodeaba últimamente. Duro golpe de realidad para los nervionenses tras sucumbir en casa ante una Real Sociedad que fue muy superior aun estando lejos de su mejor versión. Los de Xavi García Pimienta volvieron a dejar la imagen de equipo plano, apático, anticompetitivo y falto de calidad que en su día ya mostró y que tanto preocupa. El técnico catalán estuvo errático desde el primer minuto. Esto, sumado al bajo nivel de ciertos futbolistas y la evidente diferencia de nivel respecto a los vascos, la cual es cuestión de tiempo que marque la clasificación, hicieron que los sevillistas volvieran a hacer ver no están para nada serio.
Un Sevilla FC que no da para mucho más
Esa la realidad. Por mucho que el Sevilla FC llegase en dinámica ascendente y rodeado de noticias esperanzadoras en juego y resultados, hoy día está lejos de competir de tú a tú contra un conjunto como la Real Sociedad. Campeones de Europa como Oyarzabal, Zubimendi o Remiro, futbolistas diferenciales como Kubo, Sergio Gómez, Brais, Aguerd o Sucic… Por mucho que la clasificación diga, pelearles ya con todos los efectivos se antoja complicado, ni hablar si encima cada choque disputado cae uno de tus puntales, la enfermería rebosa a más no poder y el equipo anda cortísimo.
Esto se vio claro a lo largo del choque. Imanol detectó con certeza las debilidades hispalenses y desde el primer minuto propuso un partido que llevaría al Sevilla FC de cabeza a las peores noticias posibles. La presión vasca fue asfixiante desde el minuto uno. A diferencia del choque en Cornellà, esta vez los sevillistas tuvieron enfrente un equipo que corrió mucho y bien, y superar eso con un Álvaro Fernández dubitativo, dos centrales sin recursos y un centro del campo exento de cualquier toque diferencial fue complicadísimo.
Cuando se saltaba la presión, el conjunto realista sabía qué hacer. Estos evitaron a toda costa que le llegase el balón a Lukebakio e Idumbo (Navas después) y dejaron que el peso de los sevillistas en ataque lo llevase sobre todo un Sambi Lokonga que no está para eso y Juanlu, cuya participación en tres cuartos de campo se hace más inentendible cada partido que pasa. Esto, como es lógico, no llegaba a nada y los ataques locales no suponían peligro alguno.
En defensa, la presión sevillista fue descoordinada e inefectiva. Una vez el balón pasaba por Zubimendi, Brais y Sucic era fácil conectar con sus extremos en situación de uno contra uno. Ahí la sangría era evidente, sobre todo en el duelo entre Kubo y Pedrosa en el que el catalán rara vez salía ganando. Idumbo primero y Lukebakio después no ayudaron en ningún momento al catalán y el japonés lo castigó constantemente.
Los señalados ante la Real Sociedad
La línea defensiva queda excesivamente tocada. Adrià Pedrosa es uno de los señalados. Las peores noticias para el Sevilla FC llegaron por su lado, a merced de un Take Kubo que hizo lo que quiso. Decir que Marcão estaba completando un partido serio es totalmente compatible con que el penalti que comete ayer no debe quedar impune de cara a los próximos choques. Pensar que los sevillistas podían sacar algo del partido era complicado, pero si en algún momento estuvieron cerca, el ex del Galatasaray se encargó de acabar con toda esperanza en una acción surrealista e incomprensible. Kike Salas, por su parte, está lejos a día de hoy de ser un central competente para este Sevilla FC.
Juanlu Sánchez no puede jugar un minuto más en la función de diez. La cabezonería de García Pimienta no lleva a ningún sitio. El quinteño se muestra desesperado, desubicado y superado por la situación. No tiene cualidad alguna para jugar ahí. Nada de nada. Que el técnico catalán esperase a tener el partido perdido para quitarlo, más allá de lo que hubiese en el banquillo, es demasiado complicado de entender.
El once inicial del Sevilla FC ante la Real Sociedad| Imagen: La Colina De Nervión (David Domínguez)|Otra de las patas coja es Isaac Romero. Esto ya no es cuestión de que necesite otro nueve al lado como el comer, que también. Tampoco es cuestión de debatir si en el momento en el que le entre una entrarán todas, lo que se antoja cada vez más irreal. Es que, directamente, supone un lastre para los suyos. Las primeras jornadas, a pesar de la sequía, su aportación era indispensable y necesaria. Ganaba duelos, generaba espacios, combinaba con éxito. Desde hace varios partidos el peso de no marcar se lo ha comido y todo esto ya no ocurre, quedándote un nueve que no gana nada, pierde todo lo que toca, llega a destiempo siempre y encima no mete la que hay que meter. El problema es mucho más notorio cuando encima la competencia no es capaz de anotar a puerta vacía.
4 de noviembre de 2024 · 11:24
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