Opinión

Fiesta

Fiesta

Según la Balompedia, que es la enciclopedia que consultan los muy futboleros, tal día como hoy de 1841 se inauguraba en España el ferrocarril de Sevilla a Cádiz (aunque nada dicen las crónicas del ferrocarril de vuelta, lo cual tuvo que suponer un inconveniente para los primeros y curiosos viajeros…) Pero no fue hasta casi siglo y medio después cuando los sevillanos utilizarían ese tren para desplazarse a disfrutar de la magia de un futbolista que se apellidaba González y cuyo cumpleaños se celebra hoy (también se celebra el de un tal Sampaoli, pero aquí no). Aquel jugador era una auténtica fiesta. Literalmente. Dentro y fuera del campo, todo sea dicho.

Fiesta también es el título de una canción de la banda de rock irlandesa The Pogues. Si no la ha escuchado, suba el volumen de sus altavoces y pinche aquí (https://www.youtube.com/watch?v=6pYI9t-I6qo)

Siempre se me venía a la cabeza cada vez que alguien pronunciaba la palabra Almería (si no ha pinchado en el enlace anterior como le he sugerido, no sabe de qué estoy hablando, claro. Venga, pinche, que le esperamos).

(…)

¿Ya? Vale. Espero que le haya gustado. Digo que siempre se me venía a la cabeza esa canción. En pasado. Ya no. Porque lo del lunes fue de todo menos una fiesta. ¿O sí?

Empezamos mal, con inseguridades y con sustos innecesarios. Bueno, puede ser normal cuando nos presentamos en una fiesta en la que pensamos que la diversión va a brillar por su ausencia y que nuestra presencia allí es meramente testimonial. Vas con la guardia baja y, de repente, sucede algo que no esperabas: la chica que te gusta está con otro, el DJ es mejor que el que pincha en tu discoteca favorita, te meten un gol…

Y a partir de ese momento, no te queda otra que ponerte las pilas y ver la manera de remontar la noche para no volver al día siguiente con tus colegas a explicarles el fracaso de la cita.

Y eso hicimos, más o menos. Pasamos de bailar con la más fea a poder coquetear con la belleza, algo que últimamente sólo conseguimos con la inestimable ayuda de Isaac, toda una revelación como experto en fiestas en áreas contrarias. Y la cosa hubiera estado muy bien de terminar así. Una noche sin expectativas, pero una nueva victoria más para apuntar en nuestro calendario de conquistas fiesteras.

Con lo que no contábamos era con que la fiesta se iba a alargar más de lo previsto. Y más de lo que nos apetecía, deseosos de ir al guardarropa a por nuestras chaquetas y volver a casa a una hora decente para ser lunes.

Muy a nuestro pesar, la fiesta duró unos minutos más. Y fue justo ahí, por un imperdonable despiste nuestro, cuando nos dieron garrafón. Para qué hablar de la consecuente resaca de ayer y del mal cuerpo que se nos ha quedado con la maldita fiesta almeriense…

El próximo domingo somos anfitriones. La discoteca es la nuestra. Y ya le estamos diciendo al DJ que, por lo que más quiera, ni se le ocurra pinchar música celta… Tengamos la fiesta en paz.

Eduardo Cruz Acillona

Calendar 13 de marzo de 2024 · 10:29

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