Opinión
Errores pasados
Parafresando el viejo dicho financiero según el cual “rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidad futuras”, podemos decir que en el Sevilla FC errores pasados no deben presuponer consecuencias futuras; por lo tanto, en esta nueva temporada, bien podríamos hacer un ejercicio colectivo y personal de amnesia respecto a lo ocurrido en la campaña anterior para centrarnos en lo estrictamente presente. Analizando, pues, la labor realizada por la dirigencia nervionense en este verano es fácil observar que se han corregido los errores que cometieron en sus dos últimas pretemporadas el tándem que formaron Pepe Castro y Monchi, cuyos resultados han de quedar como una mala pesadilla en la nebulosa de las mentes sevillistas.
En primer lugar, y más allá de las consecuencias económicas, si es que las ha tenido, de la supresión de la gira japonesa, el diseño de la preparación física de la plantilla del Sevilla FC aparece como el mejor posible, ya que se ha hecho un buen aprovechamiento del tiempo para que los futbolistas, por un lado, acumulen las energías necesarias para toda la temporada y, por otro, asuman las ideas del nuevo entrenador. Las estancias de pretemporada en países lejanos con multitud de viajes e inútiles partidos amistosos pueden ser muy válidos para llenar las arcas de la entidad, pero, desde el punto de vista de la preparación física de la plantilla, son un importante lastre con repercusiones a lo largo de la temporada.
De este mal han estado exentos en esta ocasión los componentes del plantel del Sevilla FC, acomodados en unas instalaciones propias de primer nivel dotadas con los mejores equipamientos técnicos y la mayor confortabilidad, con lo cual se ha de presuponer que su condición física será idónea cuando el viernes deban afrontar la primera cita liguera.
No obstante, con ser esto importante, lo realmente relevante es la confección de la plantilla del Sevilla FC que se ha realizado —y se está realizando— durante este verano a través de un proceso de total remodelación que ha llevado a prescindir, hasta ahora, de doce futbolistas que actuaron la temporada pasada e incorporar a seis (dejemos al margen de estos movimientos a Agoumé tras su viaje de ida y vuelta a Milán).
Si además se tiene en cuenta el contexto de precariedad económica en que se está llevando a cabo este proceso, la valoración solo puede ser positiva, ya que el equipo efectivamente parece más fuerte que en la campaña anterior en las zonas más remodeladas como la delantera y el centro del campo. En la primera pretemporada en la que Víctor Orta ha podido actuar en plenitud, las incorporaciones han tenido lugar en tiempo y forma y, lo que es más relevante, atendiendo a los requerimientos del entrenador y centrándose en las parcelas que habían quedado más debilitadas tras el aluvión de salidas que se produjo el 30 de junio.
En cualquier caso, parece que hasta final de mercado seguirán produciéndose movimientos, si bien es difícil predecir en qué cantidad, pues podría darse el caso de que no se produjera ninguno. Es evidente que las salidas marcarán el devenir futuro de tal manera que podría darse la hipótesis de que ni los descartados reciban ofertas apetecibles ni al club lleguen propuestas satisfactorias por jugadores deseados por otros clubes, con lo cual la plantilla actual del Sevilla FC sería la definitiva. Nadie quiere pensar en mantener a Montiel, Jordán, o Marcao, pero cosas más raras se han visto en el fútbol así que no descartemos nada.
El eje de la zaga es sin duda el objeto de atención tanto del entrenador como del director deportivo y, evidentemente, de los aficionados, sobre todo teniendo en cuenta además la proyección internacional que ha adquirido Loic Badé con su participación en los Juegos Olímpicos. Si fraguara algunas de las ofertas que vienen desde Italia o Alemania por el francés, sería el momento del fortalecimiento del eje defensivo, el cual se antoja más que necesario, máxime después de lo visto en el último amistoso en Liverpool, en el que la falta de contundencia de los defensas propició encajar un par de goles por no haber frenado a tiempo los contragolpes rivales.
En cualquier caso, y a falta de tres días para el inicio de la competición, no cabe más que decir que, esta vez sí, la lógica se ha impuesto en la planificación veraniega del Sevilla FC, lo cual no es garantía de nada. Los resultados son los únicos que podrán hacer que vaya perdiendo efectivos ese colectivo de críticos con Víctor Orta que le afean hasta el nivel de grasa de su cuero cabelludo. De todo tiene que haber en la viña del Señor.
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