Dudas

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Si hay algo que va a caracterizar este verano el ánimo sevillista es la incertidumbre, aunque acompañada de desánimo, pesimismo, desesperanza y un montón más de sentimientos desalentadores basados en la desconfianza que se tiene en que los gestores actuales del Sevilla Fútbol Club, sobre todo el presidente Del Nido Carrasco y el director deportivo Víctor Orta, sean capaces de conformar un equipo de la categoría habitual en el siglo XXI.

El Sevilla FC está en un momento de renovación absoluta. Ni el único director deportivo que ha alzado títulos, ni los dos presidentes que lo propiciaron ni los cuatro entrenadores que lo gestaron se encuentran ya al frente de la entidad. El club está ahora en el kilómetro cero de la gestión de Carrasco y Oltra, con la agravante de que la popularidad de ambos está en niveles indudablemente negativos, como quedó de manifiesto el domingo cuando el Sánchez-Pizjuán al unísono clamaba contra ambos. Con el vaso de la credibilidad absolutamente vacío, el dúo gestor tiene que realizar una revolución en la plantilla con escasos recursos económicos, con poco predicamento en el contexto futbolístico nacional e internacional, y con numerosas dudas entre futbolistas y entrenadores de incorporarse a un proyecto naciente sin ilusión.

No hay duda de que eso fue lo que provocó que Quique Sánchez Flores renunciara a seguir en el cargo la próxima temporada. De sus explicaciones se desprende que el cometido de hacer que el Sevilla FC retorne a las cotas triunfantes del siglo XXI es demasiado grande como para afrontarlo una persona sola, puesto que ni presidente ni director deportivo tienen capacidad para semejante empresa.

Esta reinvención habrá de realizarse, además, contando con una oposición despiadada que, sin capacidad ya para convocar Juntas Generales de Accionistas al carecer del respaldo de ‘los americanos’ debido a su situación de quiebra financiera, volcará todas sus fuerzas en generar un estado de animadversión no solo hacia los gestores, el cual ya está conseguido, sino también hacia todo aquel se acerque al proyecto. Este verano volveremos, pues, a presenciar campañas como la que sufrió Nyland a poco que cobre fuerza cualquier nombre de futbolista o entrenador que tenga visos de ser contratado. Al Sevilla se incorporarán nombres tan desconocidos como lo eran en su momento los Kanouté, Luis Fabiano, Bacca, Vitolo y tantos otros, con la agravante de que hoy serán recibidos en un ambiente de desconfianza que entonces no existía, lo cual dificultará su adaptación y lastrará su rendimiento.   

De todas formas, las peores dudas las genera el diseño de pretemporada que sean capaces de realizar los gestores sevillistas. Las dos últimas campañas ponen de manifiesto varios errores colosales que se han pagado durante toda la temporada. Por dos ocasiones consecutivas, el Sevilla llegó al inicio de la competición con la plantilla sin configurar y con la mayoría de los jugadores más pendientes de una llamada de los agentes que de los tres puntos que ya estaban en disputa. Así lo han reconocido jugadores como Bono o Fernando, perfectos conocedores de los entresijos del vestuario y de la nefasta mentalidad que había en su interior cuando empezó a rodar el balón en los dos últimos meses de agosto. Las consecuencias que ello tuvo están escritas en los periódicos: en septiembre de 2023 el Sevilla tenía un solo punto después de tres partidos jugados y en 2024 era aún peor, pues el casillero aún estaba en blanco.

Añádase a ello una deficiente preparación de los futbolistas con multitud de viajes y partidos amistosos por todo el mundo debido a que hay que sacar dinero hasta de debajo de las piedras y el resultado es el total desaprovechamiento de un periodo vital para el desarrollo de la temporada, lo cual condujo por dos ocasiones a que la plantilla iniciar la competición con un lastre demasiado pesado. Después de esos dos ejercicios el escenario, por tanto, está bastante claro: si el próximo uno de agosto la plantilla no está confeccionada al 80%, y con la mayoría de los casos enquistados (Mir, Januzaj, Mariano, Jordán, etc.) resueltos sin haber hecho un stage sereno y productivo, las dudas estarán todas disipadas, pues habrá de nuevo altas probabilidades de que la temporada sea como las dos anteriores.

De la diligencia de los gestores depende. Toquemos madera.

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