Opinión

Walter Bejamin y los árbitros españoles

Walter Bejamin y los árbitros españoles

No pudimos ver al Sevilla FC de Mendilibar, no lo permitió Valentín Pizarro. Así se llama el árbitro del Sevilla–Celta. Más de 70 minutos con un hombre menos. Somos el equipo con más tarjetas rojas de la liga sin apenas dar ni un grito. Y ya es la segunda vez, en esta temporada, que jugamos dos tercios de un partido con uno y hasta con dos jugadores expulsados. ¿Por qué? Medina Cantalejo es el primer presidente de los árbitros españoles al que se le presupone una afiliación sevillista. Al comenzar la liga, anunció un conjunto de criterios de interpretación del reglamento. Luego, los árbitros, partido a partido, han hecho exacta y estrepitosamente todo lo contrario. ¿Sabotaje? No lo descarto para nada, es más, me parece una hipótesis bastante plausible. De ahí el ensañamiento con el Sevilla y contra el palmerín de camino. Nos usan, como en tantos otros casos, como escaparate ejemplificador, tal como hacen con las sanciones del violento Comité Antiviolencia. El objetivo es asustar o someter hasta reducir a la irrelevancia al intruso sevillano.

La imagen de Valentín Pizarro abandonando el terreno de juego precipitadamente, mucho antes que los jugadores, es la fotografía más fiel de la mala conciencia ante la arbitrariedad cometida. Pero esto solo explica una parte del problema del arbitraje. Los datos van mucho más allá del sabotaje a Cantalejo. La Liga española triplica el número de tarjetas rojas de la Premier y es la que más expulsiones acumula de todas las grandes ligas europeas. El arbitraje español está cargado de una cultura autoritaria donde lo relevante no es la gestión de las reglas para un mejor y más justo desempeño del juego, sino la implosión y reconocimiento reverencial de la autoridad del árbitro como juez. El árbitro español sanciona más que arbitra. No hay cultura de la regulación, como en el Common Law británico, sino de la punición autoritaria.

En España, los árbitros, como parte de los jueces, comparten una herencia autoritaria procedente de la dictadura. En el fútbol español, hay también un Estado profundo oculto que actúa por medio de árbitros o comités antiviolencia. El caso del Comité Antiviolencia, donde se mezclan obscenamente policía, árbitros y jueces, es digno de análisis como ejemplo de zona oscura del Estado de derecho. Un simple informe policial se usa para sancionar colectivamente a una grada entera, violando el principio de individuación de la responsabilidad jurídica. Pruebas improbables se usan para castigar a cientos o miles de personas de forma colectiva e indiscriminada. Decía Walter Benjamin que el sueño autoritario es convertir al policía en el legislador. ¡Qué miedo!

Francisco Garrido Peña

Calendar 13 de abril de 2023 · 08:36

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