Opinión
Un debate pernicioso
Empecemos por la conclusión: Julen Lopetegui no es entrenador para un Sevilla Fútbol Club campeón. Vayamos ahora con los detalles de tan rotunda afirmación. ¿Qué se entiende por “un Sevilla campeón”? Para argumentarlo no hay que recurrir a la imaginación ni a ninguna hipótesis, pues bastaría con hacer un poco de memoria y rememorar nuestra historia más reciente para encontrar dos claros ejemplos que lo ilustran.
Un Sevilla campeón es aquel que en agosto de 2006 se adjudica la Supercopa de Europa apabullando por 3-0 a un FC Barcelona que se había proclamado campeón de la Liga de Campeones con una tropa liderada por Ronaldinho, de la que formaban parte gente como Xavi, Messi, Eto’o, o Deco. O bien, también podemos apelar al Sevilla Fútbol Club que, un año después, en agosto del malhadado 2007 derrotó al Real Madrid en su estadio por 3-5 en la Supercopa de España, ofreciendo una lección magistral de fútbol inolvidable para todo aquel la presenció.
No se está hablando, por tanto, de entelequias ni futuribles, sino de realidades que han existido y que el sevillismo quiere volver a disfrutar. Así que vayamos ahora con la segunda parte de nuestra sentencia inicial.
Hasta ahora y después de casi tres temporadas al frente de la plantilla sevillista, Julen Lopetegui no ha demostrado tener capacidad para alcanzar el nivel, no ya de resultados, sino de juego que se mostró en aquel bienio glorioso. Los logros de este tiempo en forma de triple clasificación para la Liga de Campeones y consecución de una Europa League son aval suficiente para catalogarle como un buen entrenador que, posiblemente, sea idóneo para el propósito actual que se marcan en la planta noble del Sánchez-Pizjuán.
Sin embargo, la impronta que deja su devenir en el banquillo del Sevilla Fútbol Club está muy lejos de lo que se considera necesario para avanzar hacia el siguiente escalón, en el que la competencia con los equipos campeones se afronta de igual a igual, lo cual no está ahora mismo en la cabeza de ningún sevillista cuando se atisba el tramo liguero en el que se habrá de confrontar contra ‘Barça’, ‘Madrí’ y ‘Atleti’.
En el ideario del Sevilla Fútbol Club no está repetir las gestas antes mencionadas por la sencilla razón de que el pasado más reciente con JLo nos ofrece un penoso deambular por las competiciones europeas en este ejercicio, un desastroso partido contra el Chelsea en la Liga de Campeones 20/21, y ningún gran desempeño en los enfrentamientos directos con esos equipos campeones con los que debe competir para conformar el orden del cuarteto de cabeza. No se le conoce al actual entrenador sevillista ningún mérito en partidos de relumbrón, salvo los que dieron pie a levantar la sexta UEFA. Excepto eso, todo han sido menudencias o estrepitosos fracasos, que este año se escudan detrás de una plaga de bajas que justifica algunas cosas pero no todas.
Un entrenador campeón utiliza todos los recursos a su alcance para superar tal cúmulo de infortunios, entre los que se encuentra el uso de la cantera. El FC Barcelona, único equipo de España que este año ha tenido un problema similar de bajas al del Sevilla Fútbol Club, ha aprovechado este contratiempo para aupar a chavales como Gavi, Nico o Araujo. Sin embargo, JLo ha desdeñado sistemáticamente la aportación de los más jóvenes como si, en lugar de un recurso, fueran un lastre.
En el infausto partido de Londres ante el West Ham, se quejaba amargamente el entrenador de la falta de fuerza de sus jugadores debido al cansancio acumulado, si bien disponía de esas fuerzas en las piernas de unos jóvenes de 18 y 19 años deseosos de defender al equipo de sus amores, a los que sin embargo no ha querido instruir ni aleccionar pues no les tiene más consideración que la de ocupantes de espacios libres en el banquillo. JLo no ha tomado en serio a la cantera sevillista, lo cual, en las actuales circunstancias de merma de la primera plantilla, parece un lujo impropio de un entrenador del más alto nivel.
Dicho todo esto y una vez justificada la conclusión inicial, cabe plantearse si merece la pena que el sevillismo se enfrasque en un interminable debate sobre la permanencia de JLo en el banquillo o si, por contra, conviene mirar hacia adelante y afrontar lo que resta de temporada con el mejor ánimo para conseguir el verdadero, y único, objetivo real de nuestro equipo en liga: quedar entre los cuatro primeros.
Julen Lopetegui es el entrenador del Sevilla Fútbol Club y ahí permanecerá hasta que don Ramón Rodríguez Verdejo cambie de opinión, lo cual no parece probable mientras la campaña esté en desarrollo y la posición en la tabla siga estando dentro de los parámetros establecidos; así pues en nada contribuye al buen desempeño de los futbolistas el hecho de que la afición, en su totalidad o en parte, se mantenga en cuitas sobre la figura o idoneidad del míster.
En un colectivo de millones de personas, es lógico que haya millones de opiniones al respecto; pero no lo parece tanto enfrascarse a diario en una controversia cuyo resultado dista de ser beneficioso para lo que verdaderamente importa: sumar tres puntos en cada partido, para lo cual interesa más mantener un ambiente sosegado que deambular por un debate estéril. Ya llegaré el verano; ya llegará finales de mayo; ése será el momento de emitir la sentencia final sobre Julen Lopetegui y su continuidad en el banquillo del equipo al que tanto queremos.
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