Opinión
Siendo optimista
Si consideramos válida la idea, atribuida a Mario Benedetti, de que “un pesimista es un optimista bien informado” y la orientamos en sentido contrario, tendríamos que decir que un optimista es un pesimista sin información. Expuesta esta premisa y aun a riesgo de que los acontecimientos futuros contradigan sensaciones presentes, algunos aficionados se muestran esperanzados en que la trayectoria del Sevilla Fútbol Club se asemeje más a la vertiente europea del pasado ejercicio que al comportamiento liguero. Y curiosamente se trata de una esperanza basada en hechos objetivos y reales acaecidos en el corto espacio de tiempo que se lleva transcurrido de la temporada actual, si bien el análisis de mes y medio ofrece una perspectiva ciertamente válida.
Inicialmente, habría que recurrir al desempeño del equipo en el terreno de juego prescindiendo de los resultados, lo que nos lleva a comparar la deplorable actuación realizada en los partidos disputados en agosto con el buen hacer de los compromisos de la semana pasada. El Sevilla FC ha pasado del desinterés y la desidia que mostró en los partidos ante Valencia y Alavés a hacer méritos suficientes para pabulear a un defensivamente endeble Almería y para rozar el empate que, en Barcelona, se escapó por un golpe de infortunio. Y ello pasando por un estado intermedio de evolución que permitió derrotar por la mínima a Las Palmas y arañar un punto en Pamplona. Se trata, por tanto, de una evolución en tres fases que sin duda marca una trayectoria ascendente que, además, responde a una lógica de acontecimientos y no es producto del mero azar.
La primera etapa de despropósitos tiene su explicación en la inestabilidad provocada por una nefasta gestión de los dirigentes con el mercado de fichajes abierto. La segunda comienza tras una atípica mini pretemporada de tres semanas que empieza a dar sus frutos, mientras que la tercera ofrece los resultados de una cierta consolidación de los conceptos futbolísticos y de la serenidad que confiere a la plantilla el paulatino ascenso en la tabla clasificatoria desde la última plaza. En este punto, el pesimista enfatizará en el descenso provocado por la derrota en Barcelona, lo cual no escapa al optimista, quien prefiere hacer análisis de mayor rango temporal y no solo de hechos puntuales.
Esta evolución favorable se complementa con otros hechos que, sin ir más lejos, estuvieron ausentes en la pasada campaña y fueron uno de los motivos del desastre vivido. El primero de ellos es el asentamiento de los fichajes en la plantilla e, incluso, en el once inicial del equipo. Con tan solo mes y medio de temporada, nombres como Nyland, Sow y, sobre todo, Lukebakio son considerados como titulares por la inmensa mayoría de los aficionados, mientras que otros como Sergio Ramos y Pedrosa aparecen entre las preferencias de muchos de ellos, aunque sin tanto consenso. Es decir, cinco de los ocho refuerzos contratados en verano se están comportando como tales y están elevando la calidad y competencia de una plantilla muy necesitada de ello, lo cual hace prever que, conforme vayan pasando los entrenamientos y partidos, mayor será su acoplamiento y su ritmo competitivo, lo que permitirá al entrenador conformar onces de garantía por mucho que se acumulen los compromisos.
Un segundo factor que contribuye a generar optimismo es la presencia, con todas las garantías y por méritos propios, de canteranos que se han incorporado a la dinámica habitual del equipo gracias a su ímpetu y a su interés por consolidarse en la élite. Después de muchos años de sequía, los sevillistas ven que dos chavales, como Juanlu y Kike Salas, criados futbolísticamente en la carretera de Utrera comparten protagonismo con futbolistas consolidados sin desentonar e, incluso, asumiendo cuotas de protagonismo. El último gol ante el Almería se cantó de una manera especial en el Sánchez-Pizjuán por haber sido materializado por un canterano con asistencia de otro. De la misma forma, que el fastidio por la derrota en Barcelona se ve en cierto modo amortiguado con el tiempo cuando se recuerda el extraordinario partido realizado por Juanlu.
Estamos, por tanto, no solo ante sensaciones, sino ante datos y hechos reales y comprobables que pueden conferir, a quien quiera recibirlas, algunas dosis de confianza en que el futuro va a ser mejor que el presente. Ser optimista es una opción. Ser pesimista, también. La información es inopinable.
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