Opinión
Cuestión de estilo
Es probable que la inmensa mayoría de los aficionados del Sevilla Fútbol Club hayan despejado ya aquellas dudas que tenían en el verano de 2019 respecto a la idoneidad de Julen Lopetegui para dirigir a nuestro equipo. A quien esto suscribe ya no le queda absolutamente ninguna. Para todos aquellos que aún la tienen, sería muy recomendable que, si no lo han hecho ya, escuchen íntegramente la rueda de prensa de nuestro entrenador después del derbi copero y comprueben por sí mismos que JLo se ha imbuido de tal manera del señorío y la grandeza del Sevilla FC que pareciera nacido, no a la vera del río Nervión, sino en el mismísimo barrio sevillano que lleva su nombre.
Esas declaraciones son un compendio del espíritu del Sevilla Fútbol Club frente al lamentable espectáculo que ofreció durante toda la semana pasada esa entidad inferior que mancha el nombre de la ciudad de Sevilla. La rueda de prensa de Julen Lopetegui es imagen viva del ‘estilo Sevilla FC’, el cual nos hace hoy aún más grandes que la semana pasada a pesar de haber perdido un partido.
La victoria o la derrota no son más que hechos puntuales que se revierten en cuestión de horas; lo permanente, lo indeleble, es la categoría de cada cual, ya sea personal o colectiva; y en eso, el Sevilla Fútbol Club no tiene nadie que se le puede comparar en esta ciudad. Esta semana ha vuelto a quedar demostrado que en Sevilla sólo existe un club de fútbol con nivel intelectual, clase, saber estar, deportividad, elegancia y sentido común; y no es otro que el club que lleva el nombre de la ciudad.
No es propio del ‘estilo Sevilla FC’ calentar un partido de fútbol, por mucho que sea contra el otro equipo de la ciudad, poniendo en riesgo la integridad de las personas puesto que mañana -esperemos que el destino no lo quiera- otro palo que se lance al terreno de juego puede impactar en la cabeza, o en el ojo, de un aficionado propio. El hecho en sí, con independencia de sus consecuencias, es de una gravedad tan extraordinaria que las mentes que pululan por los despachos del campo que se asienta en terrenos de Heliópolis no son capaces de alcanzar; de ahí toda la campaña orquestada durante la semana previa al partido frente al Sevilla Fútbol Club, que derivó en la salvajada final.
El ‘estilo Sevilla FC’ no concibe emitir un comunicado oficial con sello y membrete de la entidad poniendo en tela de juicio la imparcialidad de un árbitro, por mucho que evidentemente escuezan determinadas actuaciones de los colegiados cuando uno se enfrenta a alguno de los mafias de la Liga, ya sea el Ladrón Madrí o el ‘másqueunclub’. Las expresiones de enfado y malestar de los dirigentes son aceptadas por todos e, incluso, forman parte del espectáculo del fútbol; emitir un comunicado oficial, sin embargo, es de una gravedad que tampoco alcanza al intelecto de los moradores de las entrañas del campo heliopolitano.
El ‘estilo Sevilla FC’ no es capaz de entender cómo puede pasar por la cabeza de ningún ser humano sensato que se difundan amenazas barriobajeras contra todo el colectivo arbitral, personificado en el presidente del Comité de Árbitros, señalándole personalmente a él y a sus familiares en mensajes hirientes y ofensivos en redes sociales. Por contra, el ‘estillo Sevilla FC’ rechaza cualquier tipo de expresión violenta, ya sea física o verbal, contra las cuales vienen luchando desde hace muchos años, sobre todo después del ‘Papelón’ que hicieron algunos que se envolvieron en símbolos y emblemas relacionados con el Sevilla Fútbol Club; puesto que somos sabedores de que la imagen de un club y su buen nombre son un patrimonio aún más valioso que todas las victorias o trofeos que haya en unas vitrinas.
De ahí que sea propio del Sevilla Fútbol Club cuidar mucho qué y quién entra en su estadio para evitar que ocurran acontecimientos violentos en su interior, puesto que la violencia es una dinámica imposible de controlar que, cuando se desata, afecta a los contrarios pero también a los propios. Entender esto quizá sea demasiado pedir a quienes comandan otros clubes de la ciudad, cuyo estilo quedó plasmado durante toda la semana pasada con hechos puntuales que, una vez concatenados, tuvieron como consecuencia el traumatismo cranoencefálico sufrido por Joan Jordán. Como decía Julen Lopetegui, “el ‘es que’ me toca los cojones”. A partir de aquí sólo cabe esperar que no vuelva a pasar nada parecido y que la escalada de crispación entre ambas aficiones desaparezca y se vuelva a la cordialidad a la que llamó Monchi en su comparecencia extraordinaria en rueda de prensa tras el partido.
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