Opinión
Vete ya
Su padre se la tiene jurada y no va a cejar en el empeño de conseguir que su hijo, al que descalifica constantemente llamándole okupa e ilegítimo, deje la presidencia del Sevilla Fútbol Club. La presión que ejercen las huestes benaventistas ha calado en un sevillismo harto del deterioro del espectáculo que ve en el terreno de juego. La afición, por consiguiente, vuelve a temer con que se produzca un hecho desconocido en el siglo XXI y que algunos no quieren ni nombrar, pero cuyo riesgo existe de tanto vivir en la zona baja de la clasificación.
José María del Nido Carrasco es hoy presa de una pinza formada, de una parte, por su padre, quien le acusa de traidor por no plegarse a sus directrices cuasi delictivas, y, de otra parte, por su propia inoperancia. Desde que asumió la presidencia del Sevilla Fútbol Club, no ha dejado de adoptar nefastas decisiones que han mermado su popularidad y han ayudado, más que ninguna otra cosa, a la campaña de acoso de su progenitor. Frente a ella su única acción ha sido encomendarse a que la pelota entre en la portería contraria y que los resultados de la nueva temporada fueran favorables para que se aplacara la ira de una afición ante la cual no tiene el más mínimo crédito, pues lo perdió incluso antes de acceder al cargo. Carrasco unió su imagen a la de Pepe Castro precisamente cuando la popularidad del utrerano había caído en picado, con lo cual lastró de tal manera su valoración ante el sevillismo que la recuperación es imposible así gane siete Ligas de Campeones.
La expresión popular que va a tener lugar el sábado no tiene especial relevancia cuantitativa, ya que es simplemente una más de las que vienen desarrollándose desde hace tres temporadas, pero sí tiene trascendencia cualitativa desde el momento en que concita prácticamente la unanimidad de la afición del Sevilla Fútbol Club, entre los cuales es casi imposible encontrar a alguno que opine favorablemente de la gestión del presidente.
Este casi unánime rechazo se produce no ya porque se valore negativamente su gestión, que también, sino sobre todo porque se le considera incapacitado para relanzar a la entidad que él mismo, junto con Castro, ayudó a hundir a los niveles en los que actualmente se encuentra. Como muestra un botón, aparte de lo que muestra la tabla clasificatoria: esta temporada la valoración de la plantilla del Sevilla Fútbol Club, según Transfermarkt, es la décima de España, algo desconocido desde que dicha web especializada dispone de datos.
El deterioro de la institución es, por tanto, incuestionable desde que Carrasco apareció en escena hace un par de temporadas, aunque fuera entre las bambalinas, mientras preparaba su acceso a la presidencia del Sevilla Fútbol Club. Aquel hecho se propició merced al conocido como ‘pacto por la pasta’, a través del cual su padre le colocó como representante-marioneta para que ejecutara sus órdenes limítrofes con la legalidad, según la consideración expresada por el propio presidente.
De ahí que en este punto convenga ser muy cauteloso con los movimientos: que Carrasco debe irse ya es algo tan irrefutable como que la solución no puede ser el regreso de Benavente, cuya etapa al frente del Sevilla Fútbol Club debe ser ya cosa de un pasado que cada cual es libre de juzgar como le parezca oportuno. Lo último que necesita la entidad nervionense en este momento es entrar en una fase liderada por alguien cuyos métodos de gestión le llevaron a la cárcel y que, además, está acompañado por unos socios, los americanos, que accedieron al accionariado del club con intenciones meramente especulativas.
Precisamente todo lo contrario es lo que precisa una entidad que necesita pasar página de tanta tensión. Ahora mismo, lo que se requiere en el Sevilla Fútbol Club es un liderazgo capacitado, calmado, que serene ánimos y concite apoyos para recuperar una senda serena que permita superar divisiones y confrontaciones. Teniendo como uno de los elementos principales del entorno sevillista a Benavente es obvio que esto es absolutamente imposible, ya que cualquiera que acceda a la presidencia será objeto de la misma presión que sufren los gestores actuales.
No obstante, el único movimiento que le queda a los accionistas principales del Sevilla Fútbol Club es promover la sustitución de Carrasco por alguien con un perfil suficientemente capacitado como para amortiguar el acoso benaventista y reducir a sus acólitos a la mínima expresión. No sólo por el bien de la entidad, sino en defensa de su patriomonio accionarial, tiempo están tardando los Alés, Guijarros, Castro, Carrión, etc. en buscar a un hombre de consenso que permita relevar a Carrasco e impedir el paso a Benavente. Encontrarlo hoy es mejor que mañana.
10 de septiembre de 2024 · 12:39
Lo más leído
Otro canterano sevillista se proclama campeón nacional
Alejandro Ramos
10 de septiembre de 2024 · 22:10
Novedades a la espera de los internacionales
Juan José Ponce Uncala
10 de septiembre de 2024 · 22:09
García Pimienta hará debutar a un nuevo canterano
Álvaro Ramírez Narbón
10 de septiembre de 2024 · 08:27
Rakitic le deja un recado a Quique Sánchez Flores
Álvaro Ramírez Narbón
10 de septiembre de 2024 · 07:55