Opinión

Orgulloso

Orgulloso

Por mucho menos de lo que ha hecho, y dicho, Francisco Javier García Pimienta dejó José Luis Mendilibar de ser entrenador del Sevilla Fútbol Club, víctima de una de las decisiones menos argumentadas de las que se han tomado en el club tan nefastamente dirigido en los últimos años. Mendilibar fue víctima no sólo de haber perdido la confianza de los inútiles dirigentes sino también de la pésima actuación que estos tuvieron durante el verano de 2023, en el que el cúmulo de despropósitos cometido no puede ser englobado en el término ‘planificación’.

Para que unos hechos estén planificados deben ser realizados mediante un ejercicio racional de demarcación de objetivos, definición de estrategias, confección de un calendario y evaluación de resultados, nada de lo cual fue hecho en el primer verano de Víctor Orta como director deportivo y último de Pepe Castro como presidente, en el que la única premisa de actuación era vender, si se podía, y reducir masa salarial a costa de lo que fuera, incluso de la preparación física de la plantilla del Sevilla Fútbol Club.

A pesar de ser víctima de la inutilidad de los dirigentes, a Mendilibar se le ajustició por un empate del Sevilla Fútbol Club contra el Rayo Vallecano en el Sánchez-Pizjuán y por unas declaraciones públicas en las que mencionó que, más importante que ganar, era hacer méritos durante el encuentro para conseguirlo. La tergiversación de estas palabras generaron el caldo de cultivo adecuado entre la afición para anunciar una decisión que estaba tomada desde mucho tiempo antes: había que quitarse a Mendilibar lo antes posible, aunque fuera para contratar al desconocido Diego Alonso, de cuyo nombre mejor no acordarse.

La situación que se ha encontrado en esta temporada Francisco Javier García Pimienta es mucho más favorable que aquella en la que desenvolvió Mendi pero los gestores sevillistas, al igual que con el uruguayo de infausto recuerdo, no han aplicado el mismo nivel de exigencia. Adecuado parece no querer repetir un año más el baile de entrenadores por el banquillo que tanto dificulta el desarrollo de una temporada, pero de ahí a olvidarse de lo que significa la historia del Sevilla Fútbol Club hay un abismo.

Sin ir más lejos, después del empate ante el Osasuna del pasado lunes, Francisco Javier García Pimienta fue cuestionado por su valoración de los 19 puntos que figuran a día de hoy en el casillero sevillista y se mostró orgulloso de dicho guarismo. Atención: ¡¡orgulloso de no haber sumado ni la mitad de los puntos disputados hasta ahora!! ¿De verdad el entrenador del Sevilla Fútbol Club puede estar orgulloso de estar en el puesto número once de la clasificación!!

Si verdaderamente sus declaraciones coinciden con sus sentimientos y con su pensamiento, hay que llegar a la conclusión de que Francisco Javier García Pimienta no se ha enterado de a qué club ha venido y quizá alguien debiera darle un paseo por la sala de trofeos del Sánchez-Pizjuán recordándole cómo se ha conseguido enlazar una etapa gloriosa como nunca ha cosechado ningún club del mundo, si exceptuamos al dueño del fútbol español.

Francisco Javier García Pimienta parece no tener ni idea de cuál es la trascendencia del Sevilla Fútbol Club en el fútbol europeo, como tampoco parece tener conocimiento de quiénes son los componentes del equipo que dirige y de cuáles son sus virtudes y sus defectos, de ahí que cometa errores groseros tanto en la confección de las alineaciones titulares como durante el desarrollo de los partidos con cambios que casi nunca influyen positivamente en los resultados.

Sin ir más lejos, durante el reciente partido ante Osasuna el Sevilla Fútbol Club atraviesa su peor momento justo después de la entrada, no ya de Saúl que fue un lujo, sino de Suso, a quien el entrenador tuvo la feliz ocurrencia de colocar como ¡extremo izquierdo! (se imagina uno a Quique Sánchez Flores y el ya mencionado Mendilibar viendo el partido y llevándose las manos a la cabeza ante tamaña atrocidad), desplegando una alfombra roja para que transitara por ella el lateral derecho pamplonica y propiciara el gol de su equipo. Ni el que asó la manteca podría tener semejante ocurrencia.

Cinco meses lleva Francisco Javier García Pimienta entrenando a Suso y todavía no se ha enterado de cuáles son sus características, aún no se ha dado cuenta de que el gaditano, como él mismo afirmó, “no ha corrido nunca y no va a correr ahora”, por lo que resta en defensa todo lo que suma en ataque, siempre y cuando juegue en su banda derecha, porque si está en la izquierda no aporta nada de nada.

Pero, sí incomprensible es ese movimiento, menos se entiende el empecinamiento en poner a Juanlu  como mediapunta cuando está más que demostrado que su eclosión como futbolista de primer nivel ha sido al caer a la banda derecha. Otro movimiento más que realiza en todos los partidos sin que hasta ahora se le conozca una influencia positiva en ninguno de ellos.

Aducir que el equipo está en construcción y admitir que hay una carencia de efectividad goleadora no basta para explicar que el equipo no sea capaz de asentarse en una zona templada de la clasificación; y mucho menos se justifica cuando se trata del Sevilla Fútbol Club. En Las Palmas, donde se está acostumbrado a sufrir podría valer, pero aquí, no.        

Manuel Vicente

Calendar 3 de diciembre de 2024 · 13:20

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