Opinión
Nunca te rindas
Querido equipo:
Acabamos de empatar en Cornellá, cuánto trabajo nos cuesta todavía no decir Sarriá, y pocos de nosotros, los aficionados del Sevilla Fútbol Club, nos sentiremos contentos. Sí, imaginamos que como vosotros, por mucho que todos pensemos que podría haber sido incluso peor. Pero es que nos habéis malacostumbrado. A la alegría, a la victoria.
Está claro, esto nos aleja más de esa quimera con la que soñamos quienes os acompañamos en el camino, la de que el Sevilla Fútbol Club gane la Liga. Pero también alarga nuestra imbatibilidad y demuestra que vuestra capacidad de lucha y sacrificio es incuestionable, que la mayoría de vosotros no habéis nacido sevillistas pero que sentís el escudo y dais todo lo que tenéis, vuestro talento e inteligencia, vuestro ánimo inquebrantable, por hacernos felices.
Pero, es tan difícil alcanzar esa ilusión. Sí, de acuerdo. Todos, vosotros también, sabíais que este era el año. Que los tres de siempre, o casi siempre, están más débiles, que para la temporada próxima anuncian una revolución con el fichaje de jugadores estelares que nos alejarán con toda probabilidad de abrazar ese anhelo. Qué le vamos a hacer, pero es que los otros también juegan y quieren ganar. Los otros también tienen aficiones que animan, gritan y tienen sus sueños. Y todo el derecho del mundo a conseguirlos, aunque estos sean algo más modestos de los que nosotros, la gente de Nervión, los del bocata y la bufanda, los que compramos las camisetas del Sevilla Fútbol Club que vestís, nos hemos hecho.
El camino es muy largo todavía. Todo puede cambiar de un partido a otro y, por qué no, lo que hoy nos haya provocado un cierto poso de tristeza mañana se vuelva a transformar en esperanza. ¿Por qué no?
Sí, somos un equipo modesto. Un equipo modesto porque aunque la mayoría de vosotros seáis futbolistas de relumbrón, también sois obreros que os dejáis la piel por nuestros sueños, que son también los vuestros. Y no solo la piel, porque, ay, los músculos, también os los vais dejando por los estadios. Por el nuestro, por Cornellá, por El Sadar… Por tantos estadios en los que, a las dificultades propias de la competición, las de enfrentarse a otros futbolistas que también quieren ganar, hay que padecer a unos árbitros de gatillo fácil y que siempre apuntan hacia los mismos, que se empeñan en ser jueces estrella de una causa que solo interesa a su propio ego. Una dificultad añadida en el camino de quienes, como vosotros, desean competir por ser cada vez mejores. Ay, los árbitros, cuánto daño hacen y qué poco aportan.
Y somos un equipo modesto porque tenemos una directiva de pueblo. De pueblo sevillano. Aquí todavía no hablamos inglés, árabe o ruso, y el lavadero que coge más cerca no es de dinero sino de coches, y para lavar, el coche, hay que ir hasta la gasolinera de Luis Montoto o, para dejarlo níquel, a Los Arcos. Aquí no tenemos Valdanos que bajen a los vestuarios a poner orden en los arbitrajes, sino Monchis al que todavía los sicarios de la pluma, júligans con sueldo que hacen de jugador número doce, le echan en cara que un día dijo que iba a retirar al equipo del campo, harto de estar harto de esos clubs para los que la obtención de un título no significa alcanzar un sueño sino eliminar sus pesadillas.
Querido equipo, sigamos adelante. Estamos orgullosos de vosotros. Eso no quita que seamos críticos, porque nos somos ciegos, y que nos hagamos preguntas acerca del porqué de tantas lesiones musculares en el Sevilla Fútbol Club, y también tantas expulsiones. Y todo no es, no puede ser, mala suerte.
El jueves tenemos un partido importantísimo en Zagreb, una eliminatoria que hay que superar. Y el domingo vienen los del palito, Guardado y sus muchachos, que están haciendo una gran temporada pero a los que les queda mucho, pero mucho, para parecerse a nosotros. Y no es cuestión de títulos sino de señorío. Hay cosas que se pueden conseguir sobre un terreno de juego, pero otras, ay otras, no tienen ni la más remota idea de cómo se consiguen.
Por muchos chistes que cuenten o muchos desmayos divertidos que interpreten, les va a costar mucho trabajo aprender esa parte, que es la que hace que de verdad a un club le cambie la vida. Y, por cierto, que no se vaya a ofender el intérprete mexicano, porque, al igual que él dijo que haciendo lo que hizo no pretendía ofender a un compañero, nosotros tampoco queremos insinuar con estas palabras que es un completo imbécil.
Bueno, muchachos. Sigamos soñando. Vamos segundos, quién lo hubiera dicho. Estamos más que orgullosos de vosotros. Sigamos adelante. Nunca nos rendimos. Amén.
21 de febrero de 2022 · 08:24
Lo más leído
El Sevilla FC, plagado de bajas para afrontar una semana clave
Rafael Muñoz
21 de febrero de 2022 · 10:44
Diez datos que deja el empate ante el Espanyol y que debes saber
Raúl Manzano Martínez
20 de febrero de 2022 · 19:13