Opinión

Mami, me gustó

Mami, me gustó

En Rota, donde escribo este post, había un bar en los años setenta habitado por marines y atendido por un puertorriqueño que se llamaba «Mámi me gustó». Pues esa fue mi impresión del partido con el Villarreal. A mí, el Sevilla Fútbol Club me sorprendió gratamente. El de García Pimienta es un tipo de fútbol muy elaborado, pero mirando siempre hacia el portero que no almuerza en nuestra mesa, que diría Bilardo. Dieciséis ataques realizó nuestro equipo, dieciséis, de los cuales al menos ocho fueron ocasiones manifiestas de gol. Saúl dirigía, Agoumé contenía, Lukebakio y Ejuke, después, percutían… y Romero era una amenaza perpetua.

Viendo la cantidad de equipos que sacan el balón desde abajo, es evidente que tal estrategia otorga una superioridad táctica enorme al conjunto que lo ejecuta. Ya no hay club que practique el saque en largo, pura selección natural estratégica. Lo de mi admirado Mendilibar de «uno que lo pare y otro que lo meta», es un archivo arqueológico sobre el que no se puede construir un equipo que se precie con proyección en el futuro. Aunque es muy útil como plan B en caso de emergencia, como estaba el Sevilla Fútbol Club en aquel momento.

García Pimienta tiene lo que en arte se llama «voluntad de estilo» y, en filosofía, «ambición de sistema». Y en esto no vale decir que ese tipo de fútbol solo funciona si tienes jugadores virtuosos. No, es exactamente lo contrario: son los equipos con jugadores fabulosos, como el Madrid, los que pueden permitirse las transiciones directas. Las ventajas competitivas que otorga son válidas para cualquier tipo de jugadores, aunque no para cualquier tipo de partido o situación durante el encuentro. Precisamente, esto fue lo que en su momento hizo comprensible la destitución del vasco como entrenador del Sevilla Fútbol Club y tan incomprensible su renovación tras el éxito de la Europa League.

A esta táctica le va a ocurrir lo mismo que al marcaje individual, ya nadie lo ejecuta. La selección natural estratégica lo ha arrumbado al almacén de los trastos viejos. Sacar el balón jugado desde abajo obliga a: (a) Difuminarse por el campo y aumentar las probabilidades de romper los marcajes por zonas. (b) Desplegar la posición en el campo que más te favorece según tus planes y capacidades. (c) Incurrir en tus trampas y engaños tácticos. Y (d) imponer tus tempos y ritmos. A la par, te regala beneficios en tu propio estilo de juego, pues entrenas un modelo de interacciones muy trabado y colaborativo.

Al Sevilla Fútbol Club de García Pimienta le está ocurriendo como al viejo bar de Rota, el de los marines, y al puertorriqueño que convertía un enunciado expresivo, en este caso de agrado, en un nombre propio adelantándose al marketing más innovador. Está empezando a construir un estilo de juego en un signo de identidad para un futuro que deseo y espero glorioso, como siempre. Por eso, a mí este Sevilla de García Pimienta, mami, me gustó.

Francisco Garrido Peña

Calendar 26 de agosto de 2024 · 11:48

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