Opinión

Luces y sombras

Luces y sombras

Siete fichajes sin gastar ni un euro. Como dice el humorista: “no te digo que me lo mejores, iguálamelo”. Si las contrataciones que ha realizado el director deportivo del Sevilla Fútbol Club han sido acertadas, sólo lo dirán los resultados a final de temporada, así que de antemano no se deberían hacer afirmaciones categóricas respecto a lo que va a deparar el futuro sevillista. El fútbol no tiene memoria y el aficionado, tampoco; pero quizá ahora habría que recordar que un futbolista que ha supuesto una de las mayores ventas del club este verano vino rebotado de un equipo inglés en el que no había jugado ni un minuto y en el que había recalado cedido por otro club que tampoco lo quería. En el sevillismo, nadie sabía de la existencia de Badé hasta que llegó a nuestra ciudad; ahí es donde radica la valía de un director deportivo, llámese Monchi o Cordón.

También se podría recordar el pasado no tan lejano cuando en otro momento de ruina —como este que han construido los inefables e inútiles Junior y Castro— allá por principios de siglo, llegaron a la plantilla del Sevilla Fútbol Club , dirigida por un entrenador novato como Joaquín Caparrós, futbolistas como un casi retirado Pablo Alfaro, un eterno lesionado como Javi Navarro, más los desconocidos Casquero, David Castedo y tantos otros. Lo que vino después es de sobra conocido.  

Ni más ni menos que esa es la tarea que ha tenido que afrontar Antonio Cordón en este Sevilla Fútbol Club de glorioso pasado, pero de incierto presente. No es descabellado, por tanto, que tan ingente labor tenga luces y sombras. En la vertiente negativa, se pueden mencionar las frustradas ventas de Juanlu y Carmona que, si se compara con las operaciones de Badé y Lukebakio, podrían haber tenido el calificativo de sobresalientes, ya que recibir unos 25 millones por dos canteranos que aún no han demostrado nada en esto habría supuesto una gran inyección económica sin deteriorar la calidad de la plantilla.

En este Sevilla Fútbol Club tan tensionado por la nefasta gestión y el indigno aferramiento al cargo de los ya mencionados Junior y Castro, escuece más de la cuenta el ‘caso Amrabat’ cuando mucho más peligroso ha sido poner en riesgo los nueve puntos disputados en agosto por culpa de haber tenido una plantilla cogida con pinzas. Aquella mención de Cordón de que no era una tragedia no inscribir a los fichajes antes el inicio de la competición ha estado a punto de convertirse en una gran metedura de pata, ya que sólo hay que ver la crisis desatada en Gerona, para comprender la magnitud de la gravedad si fuera el Sevilla quien tuviera colgado de su nombre el farolillo rojo de la clasificación. Repetir por cuarta temporada consecutiva la ignominia de no conseguir más de un punto en agosto habría sido catastrófico.

Sin embargo, poner el foco sólo en estos hechos, y en alguno otro como determinados comentarios de Cordón en su rueda de prensa casi en la madrugada del martes, sería hacer un análisis sesgado y obviar otros componentes favorables de la gestión en este su primer verano en sevillista. El primer acierto a simple vista es haber fortalecido el bloque defensivo del Sevilla Fútbol Club, incluyendo dentro de él la portería, todas las demarcaciones de la defensa y el puesto defensivo del centro del campo. Un portero contrastado sin continuidad como Vlachodimos, centrales consolidados como Cardoso y Azpilicueta, la polivalencia de este, un lateral izquierdo internacional y reconocido como Suazo y un potente pivote como Mendy representan cinco incorporaciones de cierta garantía para mejorar el bloque más debilitado del equipo, como se puso de manifiesto en los partidos ante Athletic de Bilbao y Getafe, en los que se encajaron cinco goles. Aún con la desaparición del mejor elemento defensivo como era Badé, no se puede dudar de que el bloque que ha de impedir recibir goles es mucho más sólido que el del curso anterior.

Ha de considerarse igualmente como acierto la amplitud y versatilidad de una plantilla que cuenta con varios jugadores polivalentes y con más un elemento en todas las posiciones, a excepción del lateral izquierdo, donde Suazo carece de un recambio específico, más allá de reconvertir a Kike Salas o a Azpilicueta, o bien apostar por el canterano Oso. Únase a todo ello algún otro intangible como la presencia de un entrenador con personalidad y carácter que mejora con mucho al anterior, así como la presencia de futbolistas con carisma y capacidad de liderazgo que son fundamentales en cualquier colectivo humano, y el resultado es un plantel que cuantitativa y cualitativamente es muy superior al del curso 24/25, lo cual no significa más que, a priori, el objetivo del Sevilla Fútbol Club, aunque duela decirlo, no va más allá de mantenerse en la zona templada de la clasificación y dejar atrás las fatigas de temporadas recientes. En ese empeño no va a contar ciertamente con el importante aporte de los goles de Lukebakio, ya que la presencia de Alexis Sánchez es una auténtica incógnita y, desde luego, no pasará de ser un elemento de contribuciones esporádicas. En cualquier caso, si el entrenador lo ha pedido, al igual que ha querido apostar por Januzaj, habrá que asumirlo. La pelota dirá si las decisiones fueron acertadas o no, como siempre. Esa es la única verdad del fútbol.  

Manuel Vicente

Calendar 4 de septiembre de 2025 · 07:47

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