Sevilla FC

La viva imagen de la fragilidad

La viva imagen de la fragilidad

Vuelven a aparecer fantasmas del curso pasado sobre el club de Nervión. El Sevilla FC cosechó noticias pésimas en su visita a Mendizorroza con motivo de la segunda jornada de LaLiga. Los nervionenses mostraron una imagen totalmente contraria a la del último choque ante el Manchester City, con un equipo roto, desdibujado y frágil. La idea de conjunto de José Luis Mendilibar y su planteamiento chocan con futbolistas incapaces de rendir al nivel físico que él quiere. Eso, unido al bajo nivel de ciertos jugadores, hizo que el Sevilla Fútbol Club cayera derrotado por segunda vez consecutiva en este inicio liguero y vuelva a recordar al de la pasada campaña. Las dudas y la incertidumbre rebosan a escasos días del cierre del mercado.

El once del Sevilla Fútbol Club

Mendilibar puso en liza una alineación que confiaba en los héroes que consiguieron la pasada UEFA Europa League y su idea de partido no pudo ser más inviable con dichos protagonistas. En el primer choque de la era post Bono, ya hay muchos que se llevan las manos a la cabeza. La sensación de debilidad que transmite el Sevilla Fútbol Club es alarmante y, aunque Marko Dmitrovic no es el único culpable en eso, lo cierto es que su actuación en Mendizorroza dejó que desear. Tiros como el del segundo tanto local no deben acabar en gol.

Lejos de confiar en Federico Gattoni, el vasco le dio la oportunidad a Kike Salas, futbolista que hace semanas que tiene un acuerdo con el Tenerife y que se las tendría que ver con todo un Kike García. No se sabe cómo habría actuado el argentino, pero lo que sí ocurrió fue que no estuvo cómodo en ningún momento. Sin noticias de la más mínima solidez defensiva en la línea de atrás del Sevilla FC y sin Badé, su socio habitual, Gudelj también sucumbió.

Una de las grandes razones de la pésima imagen del Sevilla Fútbol Club en Mendizorroza fue el centro del campo. Ante el Alavés, José Luis Mendilibar quería que los suyos corriesen más y que, cuando hubiera que pasar de ataque a defensa, el equipo no se rompiera. Su idea iba totalmente a contracorriente a su once. Si la distancia y los esfuerzos son largos y hay que transitar, la suplencia de jugadores como Sow y la titularidad del resto no cobran sentido. Si el bloque no es compacto y el equipo no funciona cual acordeón, tiene que haber dos o más jugadores que hagan de coche escoba y apaguen fuegos. No existió nada de esto. Jordán y Rakitic fueron constantemente superados.

Un Sevilla FC roto

El choque dio comienzo y la sensación nunca fue de estar cómodos en el verde. El Deportivo Alavés derrochó una mayor intensidad, más piernas y más capacidad para ganar las segundas jugadas. El primer gol de los vascos es una clara muestra del poco sacrificio de los sevillistas en dicho envite. Hasta que la jugada se activó y el ataque local empezó a combinar, Kike Salas ganó una puja, pero erró en la entrega. El balón viajó de lado a lado y Navas quedó en un dos contra uno clarísimo que le permitió a Rioja tener el tiempo y espacio suficientes para armar el disparo. Lucas Ocampos, mientras tanto, aún estaba regresando de fase ofensiva. No era ni un contraataque ni una transición rápida. El argentino llegó extremadamente tarde. Tampoco hubo ayuda de Jordán, mediocentro de la zona en cuestión.

El segundo gol recogió varias de las carencias que se vieron a lo largo de la tarde. Incapacidad para ganar primero por alto y sin presencia alguna para recoger segunda jugada. Navas tuvo que salir a destiempo por la falta de ayudas y Duarte pudo disparar prácticamente sin oposición.

Segunda parte anticompetitiva

En el segundo acto, con la presencia de Fernando u Óliver, el Sevilla FC dio noticias de ser más ordenado, aunque volvió a cometer esos errores en los que José Luis Mendilibar tanto incide. Se vio en el tercer gol de los locales. Siempre se ha dicho que hay futbolistas que pueden contagiarse del mal hacer de sus compañeros. Fernando, en este caso, igualó la intensidad de los suyos en esta acción en la que Rioja centró cómodo para que luego la atención y orden de los zagueros hicieran el resto. La sangría la terminó por cerrar una nueva falta de intensidad en el choque por parte de Jesús Navas, que se completó con el error de Kike Salas cuando su tocayo le cogió la espalda, dando así lugar al cuarto tanto.

Pablo Rodríguez Escudero

Calendar 22 de agosto de 2023 · 08:40

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