Opinión

La suerte del campeón

La suerte del campeón

Instalado está en la conciencia colectiva del sevillismo que este es el año más favorable para que el Sevilla Fútbol Club pueda conquistar el título de Liga como si se estuviera hablando de dar un paseo por el Parque de María Luisa. Tan sólo ha sido necesario que algunas personas que pisan las alfombras de la planta noble del Sánchez-Pizjuán mencionen la intención de que nuestro equipo sea el tapado del campeonato para que el grueso de la afición haya convertido en realidad plausible lo que sólo puede ser concebido como una ilusión. Casa mucho con la exigencia y los anhelos de superación el hecho de marcarse objetivos ambiciosos cuando el calor aprieta en verano, pero dichas intenciones no pueden grabarse a fuego en la piel sin ser sometidas a revisión conforme avanzan los meses y la temporada va deparando circunstancias que no existen cuando aún se está en chanclas en la playa.

La sola mención por parte del presidente Pepe Castro de instalar al equipo de forma permanente en el grupo cabecero de la clasificación para aprovechar, cuando concurran las circunstancias, la oportunidad de obtener el campeonato generó de manera inmediata una explosión de ilusión en algunos sevillistas que ahora difícilmente serán capaces de retornar a la realidad, pese a que ello les lleve a la frustración. Lo ilusorio seguirá presente en su conciencia por mucho que se acumulen las vicisitudes que advierten de que ésta no es la temporada en la que el Sevilla Fútbol Club puede campeonar.

En primer lugar, se equivocan poniendo la fecha del triunfo ya que pretenden que nuestro equipo lidere la tabla clasificatoria desde la primera jornada hasta la última. En segundo lugar, socavan los méritos de la plantilla cuando exigen no sólo que venza en todos y cada uno de los partidos sino también que lo haga con goleadas que además sean conseguidas en los primeros quince minutos de los encuentros.

En tercer lugar, olvidan que por presupuesto y capacidad económica para fichajes el Sevilla Fútbol Club no tiene obligación ninguna de aspirar al campeonato, ya que esa responsabilidad corresponde a quienes cuantifican sus cuentas por cantidades que se aproximan a los mil millones. Como muestra, un botón: incluso en la peor de las situaciones financieras de su historia, el ‘másqueunclub’ ha sido capaz de acometer este invierno un fichaje, el de Ferrán Torres al Manchester City, al que nuestro club no podría acceder ni en el más favorable de los contextos económico-financieros.

Para tener la responsabilidad de ser candidato a la Liga, se requieren una serie de condiciones que el Sevilla Fútbol Club aún está lejos de cumplir: lo primero, un presupuesto que ronde los 500 millones de euros para conformar una plantilla de máximo nivel; lo segundo, un entrenador con trayectoria victoriosa incuestionable; y lo tercero, una capacidad de influencia suficiente como para que en el terreno de juego no se cometan atropellos contrarios a sus intereses. Y a todos estos requisitos que objetivamente no se cumplen, hay que añadir una circunstancia cualitativa que no es cuantificable pero que sí es perceptible. Para ganar una Liga hay que tener la suerte del campeón.

Si cuando la afición sevillista sudaba la gota gorda con los calores del verano y empezaba a ilusionarse con el discurso del campeonato alguien le hubiera predicho que el entrenador no podría  contar con la mitad de la plantilla durante meses, quizá esa ensoñación no habría arraigado con tanta fuerza. Pero ahora ya es tarde. Por mucho que la realidad sea tozuda, algunas mentes lo son más y permanecerán aferradas a una idea que jamás consentirán hacer desaparecer aunque los hechos presentes revelen con insistencia que este año tampoco se dan las circunstancias para que el Sevilla Fútbol Club alcance el hito histórico de ser campeón de Liga.

Para que eso ocurriera la temporada tendría que estar transcurriendo, de entrada, por los derroteros contrarios a los que transita, es decir, que tendrían que estar alejados de la competición durante meses jugadores como Courtois, Benzema, Kroos, Modric, Carvajal, o Casemiro mientras Navas, Delaney, En-Nesyri, Suso y Lamela siguieren a disposición de JLo. Esta hipótesis queda reforzada con una realidad: la merma del potencial de la plantilla que ha sufrido el Sevilla Fútbol Club sólo es comparable al que ha tenido que soportar el ‘masqueunclub’ en forma de lesiones de larga duración de jugadores importantes como Pedri, Ansu Fati, Agüero, Depay, Dembelé, y Braithwaite. Pues bien, compárese la trayectoria de ambos equipos, admítase que hay que quitarse el sombrero ante los resultados obtenidos por el cuadro que comanda JLo y olvídese la ensoñación de ganar la Liga este año. La suerte del campeón, de momento, no está en el Sánchez-Pizjuán. Cuando lo esté, ya hablaremos.

Manuel Vicente

Calendar 25 de enero de 2022 · 06:30

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