Opinión
Inmersos en la frustración
Está empeñado un sector del entorno sevillista, tanto aficionados como prensa, en instalarse en la frustración a base de poner el foco en las numerosas carencias del equipo e ignorar las muchas virtudes que está exhibiendo en los seis primeros partidos del campeonato. Quien no quiere ver que el Sevilla Fútbol Club de Matías Almeyda es mil veces más fiable que el de las tres últimas temporadas es porque o está muy ciego o es porque su deseo le predispone a no querer verlo. Y en ese empecinamiento en no ver la realidad hacen un ejercicio ventajista de comparar a la plantilla actual con aquellas que en su día tocaron plata europea, lo cual viene a ser como hacerse trampas en el solitario, ya que todo análisis que pretenda hacerse del equipo obviando la situación económica es inútil o tendencioso.
Ha bastado solo que llegara un resultado negativo, como el del martes ante el Villarreal, para que los agoreros, interesados o no, saquen a relucir los defectos que tiene una plantilla hecha a coste cero atreviéndose a compararla con otra que está diseñada para competir en Liga de Campeones, olvidándose de hechos tan evidentes como que los castellonenses han invertido este verano 100 millones en fichajes, gastando 30 de ellos en un sólo jugador, el delantero Mikautadze. Y en ese análisis ventajista descartan igualmente que el equipo millonario solo pudo obtener la victoria cuando el empobrecido se quedó en desventaja numérica de jugadores debido a una malhadada lesión del cristalino Nianzou, un defensa tan aprovechable como endeble en su físico. Hasta entonces el partido se encaminaba hacia unas más que merecidas tablas después de que ambos contendientes se golpearan de igual a igual con la única diferencia de la calidad de los delanteros, mucho mayor en el caso de los visitantes. Solo hubiera sido necesario que Akor Adams o Ejuke aprovechara uno de los muchos balones francos que le llegaron para haber desmoronado el análisis pesimista de quienes se instalan en la frustración.
Otorgando a ese sector el beneficio de la duda es preferible pensar que sus reproches al equipo y al entrenador son producto de su tendencia al pesimismo, pues, si así no fuera, sólo cabría pensar que el motivo que les induce a ello es el miedo a ser tachados de “blanqueadores” del régimen juniorista, lo cual sería propio de la más absoluta estulticia. Efectivamente, el mal principal que aqueja actualmente a la entidad, en su más amplio sentido, es que el lastre de estar dirigido por unos individuos tan ineptos como Del Nido Carrasco y Pepe Castro provoca un profundo complejo en personas que confunden el devenir del equipo con la permanencia del dúo indeseable en sus puestos.
Por contra, cualquier cabeza despejada de prejuicios sabe distinguir la lógica inquina hacia la parejita presidencial del apego hacia quienes pugnan en el terreno de juego por el bien del club dejándose hasta el último hilo de aliento. No hay que ser representante de Almeyda para observar que su gestión al frente del vestuario no solo es más productiva que las de sus recientes antecesores, sino que también es más ilusionante con vistas al futuro, como se está poniendo de manifiesto en las gradas del Sánchez-Pizjuán pese a que los resultados no estén siendo favorables. Muchos motivos tiene la afición, de cuya exigencia no se puede dudar, para haber reconvertido en esperanza casi todo lo que antes era catastrofismo, si bien solo habría que pensar en uno para comprobar el alcance de la transformación: el jugador que mayor ovación se llevó en la noche de la derrota ante el Villarreal fue ¡Januzaj! Pásmense. ¿Hasta qué punto ha llegado el ‘milagro Almeyda’ que el belga ha vuelto a mostrar algo de aquellas cualidades que un día le hicieron ser una de las grandes promesas del fútbol europeo? Cuando todos dudaban de que Januzaj volviera a ser considerado futbolista, viene un entrenador y le hace jugar 60 minutos de elevada calidad futbolística fabricando la jugada que acaba en el gol del empate. Qué cosas tiene la vida sevillista.
Si el sector agorero, o acomplejado, del entorno sevillista prefiere obviar detalles como este y centrarse en vociferar las carencias irresolubles de Akor Adams o Ejuke es su opción; pero posiblemente les lleve a la frustración porque la lógica induce a pensar que el Sevilla FC va a salir esta temporada más veces triunfador que derrotado si sigue desempeñándose con la misma ambición y empeño pues no todos los equipos de la Liga tienen el potencial de los castellonenses. ¿Qué eso no le va a dar para mirar hacia puestos clasificatorios europeos? Por supuesto; pero no se frustren, los caminos largos hay que andarlos a pasos cortos y el equipo está dando las primeras zancadas. A este Sevilla no se le puede pedir que derrote al Villarreal, con que le pelee la contienda como hizo la noche del martes ya es más que meritorio.
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