Del Nido, avanti con la guaracha

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Según me cuentan mis amigos de Bilbao (y quizás a estas horas en las que usted está leyendo este artículo yo lo esté comprobando en vivo y en directo), están bajando muy revueltas las aguas de la ría de Nervión. Es fruto de las lluvias y supone, por muy marrones que luzcan las aguas, motivo de alegría. En cambio, en este Nervión en el que hoy escribo, muy cerca del Sánchez-Pizjuán, las aguas del Sevilla Fútbol Club no discurren con la placidez que podría haber dado el paréntesis del Mundial de Catar (¿o aquí también hay que decir la chorrada esa de “la ventana” del Mundial?) Y en este caso que nos (pre)ocupa, el marrón de las aguas proviene de aquellos polvos…

Lo cascos de las tropas del (Septuagentésimo Septuagésimo) Séptimo de Caballería (o sea, el 777º, no sé si me entienden) se venían escuchando en la lejanía desde hacía tiempo. Y ya están aquí, a las puertas de ese Fort Apache que es la Junta General de Accionistas del Sevilla Fútbol Club, encabezados por un general Custer con los mismos pelos en la cabeza que en la lengua y que al grito de “Siempre hasta la victoria final” pretende hacer de su capa accionarial un lustroso sayo presidencial. Los jueces ya le han dicho que sí, que avanti con la guaracha, que puede votar. Y a sus tropas les ha faltado tiempo para revertir el orden establecido e incluir en él una serie de propuestas para arrasar la hierba de los campos que pisen.

Pero los indios, que no son tontos y que ya no se fían de aquel que en su día les cambió diamantes por espejos (¿o eran espejismos?), con su consecuente paso por la cárcel, han esgrimido un acuerdo de paz por el cual el tal Custer no puede entrar como elefante en cacharrería y deberá asumir que no es su momento. O no.

El 28, justo dentro de una semana, es el Día de los Inocentes, una festividad que tan sólo durará veinticuatro horas ya que el día siguiente, el 29, se antoja de Cuchillos Largos.

Hasta entonces, uno se va de vacaciones con la tranquilidad de sentirse arropado y bien representado por la sencillez, la honestidad, la honradez y el sentido cabal de tratar las cosas del club como son los Pequeños Accionistas del Sevilla Fútbol Club, que ya han avanzado que se abstendrán a la hora de validar la actuación de la actual directiva pero que moverán ficha si el Séptimo de Caballería pretende arrebatarles lo que no les corresponde. Con ellos sí, hasta la muerte, avanti con la guaracha.

 Y antes de que el iluminati con tomati nos construya un estadio con capacidad para más de setenta mil personas y 777 palcos de honor, les recomiendo que se acerquen al actual Sánchez-Pizjuán y se deleiten visitando la exposición que el club ha montado en torno a ese grande del rock and roll que es Silvio Fernández Melgarejo, un sevillista de pro que, cuando gritó aquello de “Vengo buscando pelea”, todos nos pusimos de su parte. A ver si van aprendiendo algunos a generar buenos (rock&)rollos… O a recordar esa mítica frase (entre tantas) del artista, que decía que “el ganador es el que tiene suerte, y el perdedor el que tiene ansia”. Y hay mucho ansioso por ahí, me temo.

Me despido de ustedes hasta el año que viene. Disfruten del partido de esta noche contra “la Juventus” de Torremolinos, que dice mi cuñado, y a ver si en 2023 podemos darnos las alegrías que nos merecemos. Ante todo, avanti con la guaracha.

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