Opinión
Crisis total en la presidencia del Sevilla FC
Cuando parecía que no se podía ejecutar peor un mercado de fichajes, el presidente del Sevilla Fútbol Club se ha superado a sí mismo y ha debilitado aún más a un equipo que ya la temporada pasada estuvo a solo un gol de bajar a Segunda división. Cuando una vez finalizada la campaña anterior se adoptó la decisión de cesar a Víctor Orta reemplazándolo por un profesional de contrastado prestigio como Antonio Cordón, nada hacía presagiar que a finales de agosto la plantilla sevillista sería la peor de toda la categoría y a mucha distancia de la siguiente; de tal manera que en este momento, a pocas horas de que se dispute el tercer partido ante el Gerona, el Sevilla FC es el más firme candidato al descenso. Efectivamente, el club que mayor proyección ha experimentado en el último siglo es hoy el primer mencionado cuando se piensa en cuáles pueden ser los equipos que pierdan la categoría. Éste es el principal mérito de José María del Nido Carrasco, un mequetrefe colocado en la Presidencia de la entidad por unos accionistas temerarios que están poniendo en riesgo el valor de su patrimonio hasta límites insospechados.
El deterioro de la plantilla sevillista es el resultado de un verano de despropósitos acumulados que parecen impropios de un profesional como Cordón, quien ha debido contagiarse de la incompetencia de sus jefes, pues no se entiende de otra forma que se hayan producido determinados acontecimientos que sólo pueden catalogarse como esperpénticos. En primer lugar, tendrá muy difícil explicar el director deportivo, o el presidente, que la venta de Juanlu, de la que se viene hablando desde el mes de junio, no se haya ejecutado en el momento conveniente como para tener reforzada la plantilla antes de que se empezaran a disputar los puntos en juego. Bien Del Nido Carrasco o bien Antonio Cordón deberán afanarse en tranquilizar a la afición con argumentos sólidos que justifiquen la permanencia del futbolista no sólo cuando la oferta del Nápoles es suculenta sino también cuando ha existido otra incluso superior, y con acuerdo cerrado, del Wolverhampton.
Tanto el empecinamiento mostrado por el futbolista de rechazar cualquier otro destino que no sea Nápoles como el que ha mostrado José Ángel Carmona, desestimando el ofrecimiento del Nottingham Forest son nuevas demostraciones del desgobierno en el que se encuentra el club con este mequetrefe de presidente. Porque sólo un mequetrefe permite que dos canteranos se le suban a las barbas y rechacen los pactos que la entidad ha alcanzado para garantizar su supervivencia económica, mientras que los jóvenes futbolistas únicamente aducen supuestas proyecciones deportivas que únicamente están en sus mentes. Jugadores con mucha más entidad y calidad futbolística como José Antonio Reyes, Carlos Marchena, Jesuli o José Mari, entre otros, salieron del club en momentos financieros delicados sabedores de que era la mejor manera que tenían, en tales circunstancias, de devolverle al club lo que el club había hecho por ellos cuando eran unos niños que empezaban a correr por los campos de fútbol.
Cuando el Sevilla se presenta en los tres primeros compromisos sin poder inscribir a sus nuevos fichajes pese a haber hecho una gran venta como la de Badé y haber reducido el elevado salario de un futbolista como Januzaj, el motivo es que en la LFP, su presidente y su cohorte de tecnócratas, tratan al presidente del club como un mequetrefe al cual pueden seguir apretando las clavijas, incluso poniendo en riesgo su continuidad en la Primera división. Cualquier otro presidente que no sea un chufla se haría respetar y habría conseguido alguna contraprestación a cambio de los movimientos ya producidos para la reducción de gastos. Tan es así que dichas contraprestaciones llegaron después de perdidos los tres puntos contra el Getafe y en días previos a la tercera jornada liguera.
Y por si esto fuera poco, a falta de pocos días para el cierre del mercado y cuando la agonía crece por momentos, nos encontramos con que jugadores sin mérito alguno como el portero Álvaro Fernández o el defensa Nianzou entran en episodios de rebeldía y vuelven a demostrar que, con este mequetrefe de presidente, cualquiera puede echarle un pulso a una entidad centenaria y hasta ahora triunfante. El uno, rechazando las opciones de salida que le presentan; y el otro, negándose a reducir sus emolumentos demuestran la escasa categoría del detestable personaje que ocupa la Presidencia del Sevilla FC.
Lógicamente, si así le tratan los de dentro, imaginémonos los de fuera. Lo de Tebas y sus compinches ya está mencionado. Los del CTA ya nos lo han dejado claro también en el primer partido de la temporada con la señalización en Bilbao de un penalti en contra que sólo vieron los árbitros con esa poca vergüenza que seguirán derrochando contra los intereses sevillistas.
Éste es el escenario que va a acompañar al sevillismo en esta temporada en la que, o se presentan todos los dioses del cielo, o el club protagonizará un descenso histórico por su impacto económico y social. Por cuarta temporada consecutiva se vuelve a jugar con fuego.
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