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Coke levanta la Europa League conseguida en Basilea | Imagen: Ismael Molina

Al hablar de noches mágicas del Sevilla FC en Europa, resulta prácticamente inevitable recordar la final de la UEFA Europa League de 2016. En aquella cita con la historia, el Sevilla FC logró hacer frente a todo un Liverpool dirigido por uno de los mejores técnicos de Europa como es Jürgen Klopp. Sobre el césped de Basilea, se pudo ver una de las remontadas más ilustres que se han dado en una final europea, y en general, uno de esos partidos que gustan a cualquier aficionado del balompié. Tras este encuentro, el Sevilla FC haría más grande su reinado en la competición, pues adjudicarse esta final supuso la consecución de tres entorchados consecutivos, así como de cinco en total, algo que ningún equipo ha sido todavía capaz de igualar.

El planteamiento de Unai Emery

El 18 de mayo de 2016, tanto Liverpool como Sevilla, saltaron al terreno de juego del St. Jakob-Park partiendo de inicio con un 4-2-3-1 (Liverpool FC: Mignolet; Clyne, Alberto Moreno, Lovren, Kolo Touré; Milner, Can, Firmino; Lallana, Coutinho, Sturridge // Sevilla FC: Soria; Mariano, Escudero, Rami, Carriço; Krychowiak, N’Zonzi, Banega; Coke, Vitolo, Gameiro). Sin duda, la mayor sorpresa en lo relativo al planteamiento del partido, fue la titularidad de Coke como extremo en banda derecha, cuya posición natural pasó a ser ocupada por Mariano, lo que dio lugar a una doble banda muy fuerte. De este modo, con un sistema táctico igualado por parte de los dos equipos, el balón echó a rodar.

Los aspectos tácticos del Sevilla FC de Emery

Desde el comienzo del partido, Unai Emery trató de incorporar futbolistas a la disposición táctica de los ingleses, buscando el enfrentamiento con los jugadores reds. Gameiro, inmerso en campo contrario, no tardó en incordiar a los centrales. Coke se emparejó rápidamente con Alberto Moreno, y Mariano, por su parte, con Coutinho. En banda izquierda, la operación fue la misma, y Vitolo y Escudero tuvieron que bailar con Clyne y Lallana respectivamente. El mediocampo del Sevilla FC estuvo liderado por Éver Banega. Con libertad de movimientos, el argentino buscaba desequilibrar la posición de los pivotes del Liverpool, siendo a la vez pieza clave en el dominio y el control del balón. Ya en tareas más defensivas, Krychowiak y N’Zonzi pillaron la matrícula a Firmino, y los centrales sevillistas, tuvieron que cortar el paso al portentoso delantero inglés Sturridge.

Mediante este planteamiento, el principal concepto en el juego del Sevilla FC era buscar las superioridades cuando el equipo tuviera el balón, partiendo desde los centrales, como medio para progresar. Así, Emery tenía claro que el juego del Sevilla FC debía pasar por las botas de Banega, siendo el encargado de abrir balones a las bandas y filtrarlos hacia arriba. Este estaría acompañado por N’Zonzi en esa creación, y ambos, escoltados por el polaco Krychowiak.

Un primer tiempo para olvidar

El primer asalto del partido, influenciado por la mentalidad táctica de ambos técnicos, inevitablemente estuvo marcado por los duelos físicos. Durante la primera media hora de juego, los de Nervión dominaron, siendo capaces de retener el balón durante más tiempo. Sin embargo, las ocasiones no se sucedieron por su parte. Pocos minutos después, ya en el 35, Sturridge transformó en gol un tiro con el exterior, hecho que marcaría el devenir del encuentro. Una vez el Liverpool se adelantó en el marcador, los de Klopp se crecieron, pudiendo incluso materializar dos ocasiones más hasta el término de la primera parte.

Un segundo tiempo para la historia del Sevilla FC

Era evidente que el Liverpool ya había marcado diferencias en lo técnico, por lo que el descanso, y lo que se comentó en él, marcó un punto de inflexión en el encuentro. Ya en el segundo tiempo, el Sevilla FC mantuvo la misma estructura táctica, a pesar del resultado en contra. No obstante, Emery tenía claro que su equipo debía enfrentarse y atacar de forma más directa a los ingleses, rehuyendo así de la posesión y el dominio excesivo del balón.

El partido desde entonces no tendría nada que ver con lo visto anteriormente, pues este estaría marcado por la verticalidad, sobre todo por parte de los sevillistas. Con esta nueva mentalidad, y siendo conscientes de lo que había en juego, el gol del Sevilla FC llegaría a un escaso minuto de la reanudación. Una sublime internada de Mariano, ganando en un uno contra uno a Alberto Moreno, el cual envió un balón perfecto a Gameiro, que había ganado la partida a los centrales por velocidad, le valió al Sevilla FC para poner las tablas en el marcador. A partir de aquel momento, se invirtió la situación, y es que los de Emery se vinieron arriba comenzando a marcar diferencias, destacando sobre todo el juego vertical de Vitolo y de Banega por dentro, así como la incisión de Mariano y Coke por el costado derecho.

Coke, el héroe de la quinta del Sevilla FC

Poco a poco, el Sevilla fue dominando el encuentro, cada vez con más superioridad. Es por ello que, a escasos veinte minutos de anotar el primer tanto, llegó el segundo, fruto de una asociación entre Banega y Vitolo. El canario, serviría el balón a Coke, que sería el encargado de introducirlo en las mallas a través de un tiro ajustado con el interior. Ya en el minuto 70, Coke de nuevo, volvería a anotar tras un claro despiste de la defensa de Anfield, lo que sentenciaría el partido. De este modo, aquella gran sorpresa en el once inicial, acabaría siendo una de las mayores alegrías que se recuerdan en Nervión.

La desesperación de Klopp

En el tramo final del partido, Klopp optó por sacar toda su artillería pesada, en busca de un juego más “peleón”. Es por ello que Benteke y Origi saltaron a escena buscando desesperadamente el gol que les diera algo de esperanza. Este hecho, marcó los minutos finales del partido, haciendo que el Sevilla FC se replegara en defensa ante la exigencia de estos dos puntas y del perfil ofensivo del Liverpool. Lo primordial entonces era evitar segundas jugadas, inserciones por las bandas y neutralizar el poderío físico de los delanteros belgas. Finalmente, esta estrategia apenas sirvió de nada a Klopp, puesto que sus jugadores, impotentes, estaban prácticamente anulados mentalmente. Con esto, llegó el pitido final, y tras él, la quinta Europa League del Sevilla FC y la clasificación directa para la Liga de Campeones.

La tercera Europa League de Emery

Haciendo balance general de la final, el Sevilla FC fue claramente de menos a más, pues pasó de ser un equipo tímido de cara a puerta, a acabar gozando de las oportunidades más claras, siendo más efectivo en los últimos metros que su rival. A su vez, en términos generales, el encuentro pasó de un plano muy táctico a uno completamente vertical e incluso algo desequilibrado. Las cuestiones mentales y el manejo de las situaciones del juego por parte del Sevilla FC de Emery, decantaron la balanza, una vez más, hacia los colores blanco y rojo.

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