Eduardo Cruz Acillona | El cristal con que se mira. Artículos de opinión sobre el Sevilla FC
Eduardo Cruz Acillona | El cristal con que se mira. Artículos de opinión sobre el Sevilla FC

Me asomo por unos momentos a Bilbao (de vez en cuando regreso a mis hogares pasados)  y veo el agua de la ría de Nervión transcurrir limpia y tranquila a su paso por el Guggenheim y en la curva que hace después para asomarse y ver a lo lejos San Mamés. Lo de acariciar una final de la Copa del Rey hace balsámicos milagros.

Vuelvo a Sevilla el domingo por la mañana y, en cambio, este Nervión que es ahora mi casa está revuelto, muy revuelto. Y mosqueado. No es para menos. Los resultados no acompañan, del juego mejor ni hablar… Veremos a ver la debacle de esta tarde, pienso, como la mayoría, antes del partido contra el Getafe…

Unos días antes, el pasado miércoles, tuve la suerte y el honor de ser invitado a compartir hora y media en La Colina Radio Show, el programa de radio de este, su periódico digital amigo. Incomprensible que aún haya gente que no lo escuche. Muchas gracias, Álvaro, Ana y demás compañeros por la acogida y por el buen rollo. Y muchas gracias también al oyente que interrumpió el programa para hacerse pasar por mi cuñado impostando la voz pero con el inconfundible deje del señor de la columna de al lado, el amigo de Jul y Gan, don Manuel Machuca.

Con la excusa del título de esta columna que firmo cada miércoles, Álvaro me preguntó cómo era el cristal con el que yo veía al Sevilla FC en estos momentos. Contesté, muy a mi pesar, que “empañado”. Fue una respuesta lacónica pero sincera y, creo, ajustada a la realidad.

Hay que ver cómo ha cambiado el cuento en apenas unos días. De la desazón más absoluta hemos pasado a volver a ocupar puesto de Champions en tiempo record. Noventa minutos. Lo que duró el partido del domingo por la tarde. Y es que, ya lo dicen los sabios del lugar, hay que tener fe. O tener (Geta)fe, que también nos sirve.

Decía Bordalás, que ni lo bordó ni ná, en rueda de prensa al finalizar el encuentro que nadie había hablado de las pérdidas de tiempo del Sevilla FC. ¿Que no? ¿Que no se ha hablado de las pérdidas de tiempo del Sevilla FC? Vaya jeta el entrenador del Geta. Aquí llevamos hablando de perder el tiempo desde el partido de Copa contra el Mirandés. Y es que ver al Sevilla jugar estos últimos encuentros era, sencillamente, una pérdida de tiempo. Por no hablar del correspondiente cabreo posterior y de que más de uno ya estuviera apuntando que la solución del Sevilla estaba a cuarenta kilómetros de distancia. ¿En Los Palacios, en Aznalcóllar, en Carmona? Ná… Cuarenta kilómetros es la distancia que separa dos pueblos de Gipuzkoa: Asteasu y Hondarribia. El primero es el pueblo natal de Lopetegui. El segundo, el de Unai Emery. De momento, parece que los cuarenta kilómetros se quedan para la maratón, el único evento capaz de colapsar la ciudad de Sevilla un domingo por la mañana sin un solo nazareno. 

Mañana vienen los clujineros, los clujinenses o como sea el gentilicio de los rumanos. La semana pasada en la radio mi pronóstico fue que lo pasaríamos mal en el partido de ida (como así fue) y que ganaríamos con cierta facilidad en el partido de vuelta. Tengo muchas ganas de acertar el vaticinio. Ya lo dice el saber popular: mientras haya (Geta)fe, hay vida. Y si hay vida, hay esperanza… ¡Vamos, mi Sevilla! ¡Vamos, campeón!

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