El partido del Sevilla en el Camp Nou llegó en un contexto inmejorable. El Madrid cayó en su casa y el Atlético no pudo pasar del empate. Todo lo que fuera sumar ante el Barcelona, hubiera significado mantener el liderato… pero amigo, a los de Machín les quedaba la tarea más complicada. Tumbar al equipo de Messi, y en su casa, es una misión imposible. El Sevilla luchó, pero no pudo hacer nada ante un Barcelona efectivo. Machín repitió su once de gala, lo que funciona no hay que cambiarlo, y Valverde volvió al 4-3-3 con sus mejores hombres.

Comienzo de pesadilla

El primer tiempo comenzó como ningún sevillista deseaba. Con dos goles en contra en los primeros minutos. Sin embargo, el Sevilla no hizo un mal primer tiempo y gozó de buenas oportunidades que no pudo transformar. El Barcelona, con un Messi estelar dominó los primeros minutos, pero aun así el Sevilla se fue creciendo y la tuvo inmediatamente después para empatar. Para desgracia sevillista, Ter Stegen tocó el balón lo justo para desviar al palo y fuera un trallazo de Arana desde fuera del área. Luego vino la lesión de Messi y su cambio lo aprovecharon los de Machín para hacerse con el control total del juego. El Sevilla intentó llegar por cualquier medio, pero no consiguió perforar la meta blaugrana. Las llegadas de Arana y Navas por banda fueron constantes, más acertado el palaciego, pero muy parejos. El Barcelona utilizó varios contragolpes para buscar el tercero, pero fue el Sevilla quien gozó de las oportunidades más claras. Sergi Gómez la tuvo en el remate de un córner, pero se marchó por arriba por poco. Sarabia tuvo la más clara antes del descanso con un centro de Navas desde la banda. La puso rasa y el madrileño remató al lateral de la red.

Misma cadencia

El segundo tiempo comenzó con la misma presencia del Sevilla rondando la portería azulgrana, pero sin terminar de culminar ninguna acción. Además, para seguir el guión de la primera mitad, hubo lesión. Esta vez, Kjaer. El Sevilla llegó en multitud de ocasiones a la meta rival, pero no pudo marcar en ninguna de ellas. Las tuvo de todos los colores e, incluso, en el minuto 56, el VAR decretó que no era penalti una mano de Alba dentro del área. El punto de inflexión del partido lo perdió el Sevilla en el minuto 61. Ter Stegen salvó a su equipo por partida doble. Primero, ante un cabezazo perfecto de André Silva, que remató marcando los tiempos y poniendo el cuero en la escuadra. El meta alemán hizo una fenomenal estirada y sacó el esférico, que quedó muerto en el área chica. El Mudo, cogió rechace y disparó, pero de nuevo Ter Stegen salvó a su equipo del gol sevillista. El partido pasó entonces del posible 2-1 al posterior 3-0. El Sevilla lo acusó anímicamente y bajó tímidamente los brazos ante la superioridad barcelonista en le marcador. El Barcelona ganó presencia, pero los de Machín, a pesar de haber bajado la intensidad, no renunciaron a intentar anotar algún tanto. Después del tanto de Sarabia, Ter Stegen volvió a salvar increíblemente a su equipo. Primero, Sarabia disparó a bocajarro desde el punto de penalti, solo, y el meta alemán sacó una mano espectacular. El rechace lo quiso recoger Ben Yedder para rematar, pero también le sacó Ter Stegen el disparo al francés.

Lluvia de goles

El Barça tardó muy poco en percutir la meta del Sevilla. En el minuto 2, tras jugada en equipo, Messi le metió un balón entre líneas a Coutinho y el brasileño, de excelente remate, la puso en la escuadra de Vaclik. Diez minutos después, Messi, en un contragolpe recortó a Sergi Gómez y la puso al palo largo del meta del Sevilla, poniendo en el marcador el segundo de la noche. El tercero del Barcelona llegó tras las apariciones estelares de Ter Stegen, con su doble parada a Silva y Vázquez. Luis Suárez marcó un penalti que él mismo creó, regateando a Vaclik en el área, quien no tuvo más remedio que derribarle. La puntilla la puso Rakitic en el minuto 87. El croata disparó desde fuera del área y esquinado con una fuerte volea que se coló por el palo largo.

El primer tanto sevillista llegó en las postrimerías del partido, en el minuto 79, con un zurdazo de Pablo Sarabia que tocó Lenglet y desvió al fondo de su propia portería. El segundo, lo marcó Muriel de excelente remate, cuando el partido ya estaba viviendo sus últimos minutos del descuento. El tanto del colombiano llegó con un remate de gran calidad, con un disparo con rosca ante el que Ter Stegen nada pudo hacer.

Cayó con honor

No todo son malas noticias con esta derrota. El Sevilla deja de liderar la Primera División, pero el juego hispalense es la confirmación del asentamiento del plan ganador de Machín en el club hispalense. En ningún momento le perdió la cara al partido y, a pesar de lo abultado del marcador, el Sevilla no regaló nada en el Camp Nou. Con este fútbol, el equipo nervionense conseguirá la victoria en muchas ocasiones. Ante el Barça, Messi marcó la diferente cuando estuvo sobre el césped, pero el Sevilla fue un gran Sevilla. Ni mucho menos fue merecida la forma en la que los de Machín cayeron derrotados.

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