Sevilla - Athletic de Bilbao
Oliver Torres disputando un balón frente a Ander Capa

El Sevilla volvía a la competición en el nuevo año ante su hinchada. Un encuentro de enjundia frente a todo un Athletic de Bilbao que finalmente se saldó con tablas. El conjunto nervionense se encontró con un gol en contra que le llevo contracorriente durante todo el partido. Con el equipo vasco muy bien colocado y con una presión alta, al Sevilla le costó un mundo crear ocasiones. Muchas cosas tuvieron que cambiar en el segundo tiempo para que el conjunto nervionense pudiera inquietar la portería de Unai Simón.

Un Sevilla con necesidad de cambios

Lo cierto es que gran parte de culpa en el mal desempeño del primer tiempo se encuentra en el once inicial. Los laterales, grandes protagonistas en el ataque sevillista, estuvieron muy limitados. El principal problema se encontraba en el lateral izquierdo, donde Koundé hizo lo que pudo. Las limitaciones de jugar a pierna cambiada hicieron que sus subidas por la banda fueron poco eficientes y que solo dos de ellas acabaran en centros al área. Tanto es así que, además de afectar en las opciones de ataque, también en defensa hubiera fallos considerables que provocaron el gol del rival.

Lo que necesitaba el equipo parecía bastante claro y Lopetegui no tardó en cambiar el panorama. Con el comienzo de la segunda parte, De Jong y Escudero sustituyeron a un Oliver Torres demasiado anclado en la izquierda y por Carriço, totalmente superado en defensa. El equipo encontró mayor verticalidad, y aunque las internadas por la banda izquierda seguían siendo mínimas, había más alternativas para abrir el campo y que el juego fluyese. La presión del Athletic bajó considerablemente y el Sevilla pudo acorralarle en su propia área.

Ocampos, (único) peligro sevillista

El argentino volvió a ser un verdadero dolor de cabeza para los defensas rivales. Buscaba a cada momento alguien con quien asociarse y, cuando no lo tenía, trataba de fabricarse su propia jugada a partir de su habilidad y potencia. Aunque esta intensidad hizo que perdiera varias oportunidades, su ímpetu y pundonor hicieron posible el gol sevillista, conseguido a base de insistencia.

Carriço sigue en paradero desconocido

La enorme capacidad defensiva del futbolista portugués se ve sumamente lastrada con cada regreso tras lesión. Esto es algo que se ha podido comprobar en anteriores campañas y la actual no está siendo diferente. Carriço trato de mantener la línea defensiva pero los atacantes bilbaínos le buscaban constantemente, conscientes de su nula capacidad en velocidad y a la hora de anteponerse. Fue una de las primeras sustituciones en el descanso, pasando Koundé a su posición.

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