Tercer tropiezo

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De nuevo se abre el mercado de fichajes y por tercera vez la palabra ‘planificación’ no ha sido utilizada en ninguno de los despachos de la planta noble del estadio Ramón Sánchez-Pizuán. Otra vez la improvisación y la lógica impera en los movimientos que llevan la firma del Sevilla Fútbol Club, una entidad que está a años luz de la capacidad de sus actuales gestores, tanto monta… monta tanto, Del Nido Carrasco como Pepe Castro. Pongan a este dúo en el orden que quiera porque el resultado final siempre es el mismo: inoperancia e incapacidad.

El último disparate tiene como víctima a quien se supone que debe ser un refuerzo para la primera plantilla, Lucien Agoumé, de quien no se sabe nada desde que llegó en la noche del 5 de enero, pues ni siquiera se ha informado oficialmente de que haya superado el reconocimiento médico preceptivo. Después de tres días desde que apareció por el aeropuerto de San Pablo, el joven francés no ha podido ni incorporarse a los entrenamientos debido a problemas para ultimar su desvinculación del Inter de Milán, un club que debe pensar que los dirigentes del Sevilla Fútbol Club no son lo suficientemente importantes como para tratarles con el respeto que debe imperar en todas las transacciones formales.

Además de este ‘toreo’ denigrante, en el ‘caso Agoumé’ concurre otro hecho que ahonda en la imagen de improvisación, como es el que no se tenga decidido si será inscrito con ficha del filial o del primer equipo. Esto es lo realmente grave e incomprensible en una entidad de la historia y el prestigio del Sevilla Fútbol Club.

Desde principios de temporada, se sabe que Gattoni debe acoplarse a la liga española y que se intentará buscar una cesión a otro equipo para que se vaya aclimatando a un campeonato muy diferente al argentino. Desde hace dos años, se sabe que En-Nesiry tendría que irse a principios de enero a disputar la Copa de África. Desde la pretemporada, se tiene claro que el comportamiento y la desidia con que se maneja Rafa Mir hacen aconsejable prescindir de sus servicios lo antes posible. Desde el mes de octubre en que cayó lesionado, se sabe que Mariano difícilmente es recuperable para la plantilla del Sevilla Fútbol Club -por mucho que el lunes se incorporara al grupo- ya que va a tener muy complicado que alguien lo recupere para la práctica del fútbol. Pues bien, a pesar de todas estas señales y del cúmulo de bajas por lesiones que se han ido sucediendo en los dos últimos meses, los rectores del club han condenado al nuevo entrenador a disputar ya dos encuentros, y va camino del tercero, sin disponer de un delantero centro que ofrezca un mínimo de capacidades para jugar en Primera división.

Y más se agrava el desbarajuste si se tiene en cuenta que la marcha de Fernando Reges ha liberado una ficha que actualmente sigue vacante y que podría haber sido ocupada el día 4 de enero por el delantero del filial Isaac Romero para que el partido ante el Athletic de Bilbao, ese en el que el Sevilla Fútbol Club fue absolutamente nulo y romo en ataque, se hubiera disputado ya con un delantero centro de verdad y no con esa mentira de futbolista en que se ha convertido Rafa Mir por culpa de su dejadez y desmotivación.

Si en los despachos del Sevilla Fútbol Club se hiciera gala de planificación, Quique Sánchez Flores no tendría que afrontar el tercer partido del año, que será el próximo viernes contra el Alavés, con una plantilla todavía más mermada que la que conoció cuando llegó pues, con respecto a su primer encuentro en Granada, ya no dispone de dos piezas tan importantes como los ya mencionados Fernando y En-Nesyri, sin que se hayan puesto reemplazos a su disposición. Por muy rápido que quiera ya actuar el incompetente dúo gestor sevillista, no habrá incorporaciones a los entrenamientos hasta mañana miércoles, es decir, 48 horas antes del primer encuentro de una segunda vuelta crucial para el equipo en la que tendrá que conseguir no menos de 24 puntos, es decir, ocho victorias en 19 jornadas, para no pasar a la historia por protagonizar un desastre de consecuencias difíciles de calcular.

La ausencia de planificación pone de manifiesto, por tanto, no sólo la incompetencia de Del Nido Carrasco y Castro, y viceversa, sino además su absoluta inconsciencia ante la magnitud de la hecatombe a la que están abocando ni más ni menos que al Sevilla Fútbol Club.

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