Un Sevilla preciosista pero poco contundente

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    Nasri observa el balón en un lance del partido en Zagreb | Imagen: UEFA

     

    Se está convirtiendo en una constante la incapacidad del Sevilla para sentenciar los partidos cuando va por delante en el marcador. O más que incapacidad, habría que decir, contundencia porque, capacidad tiene de sobra. Salvo el anormal primer encuentro de Liga ante el Español, que acabó 6-4, todos los duelos en los que ha salido victorioso el conjunto de Nervión han sido por la mínima. Y en todos, se adelantó primero en el marcador, a excepción del enfrentamiento ante Las Palmas, donde remontó un 0-1 adverso en el último minuto.

    Un Sevilla protagonista del balón y de la iniciativa del juego

    El equipo está encontrando poco a poco su sitio y, aunque todavía hay algunos aspectos por engrasar, los jugadores van asimilando cada vez más la idea de Jorge Sampaoli. Mientras esto sucede, los resultados están acompañando y el Sevilla se encuentra en una situación privilegiada, tanto en el campeonato doméstico como en la Champions League. Se está viendo un Sevilla protagonista absoluto del balón y de la iniciativa del juego, especialmente cuando juega en casa. Sin embargo, esa superioridad no se está viendo reflejada en los resultados al final de los noventa minutos.

    No traduce la superioridad en goles

    Ayer, tras el choque ante el Dinamo de Zagreb, el técnico argentino fue tajante: “Si no definimos con más contundencia, será difícil que podamos competir con equipos de mayor relieve”. El cuadro nervionense demostró una superioridad aplastante ante el conjunto croata, cuya actitud fue, por momentos, un insulto al fútbol. Y, no obstante, el Sevilla no aprovechó esa superioridad para golear a su rival. Disfrutó de ocasiones, algunas muy claras, pero las desaprovechó. Por minutos, se limitó a circular la pelota, siempre en terreno rival, pero sin profundidad y a un ritmo parsimonioso que no permitía sorprender al equipo local.

    Jugar ante este tipo de equipos no es fácil porque, sabedores de su clara inferioridad, se encierran atrás y se limitan a defender con todos sus efectivos dentro del área. Son partidos en los que hay que armarse de santa paciencia para abrir el marcador, mediante la circulación de la pelota y los movimientos de los jugadores que acaban generando espacios y, por consiguiente, ocasiones de gol. Esto mismo se puede comprobar en los partidos de la Selección Española. Pero, para generar esos huecos en la defensa, es necesario que el ritmo del juego sea más rápido y el balón circule con mayor velocidad.  

    Aumentar la diferencia y sentenciar los encuentros

    Ante el Zagreb, el gol sevillista llegó tras un contragolpe magistral, que inició Nasri en el propio área, y finalizó él mismo. Es decir, el Sevilla aprovechó los espacios que dejó el cuadro local tras un tímido acercamiento al marco de Sergio Rico. Ya estaba hecho lo más difícil, abrir la lata. Ahora, al Dinamo no le interesaba solamente defender, si realmente había saltado al césped con intención de hacer algo en la lluviosa noche de Zagreb. Necesitaba estirarse en ataque, algo que hizo a partir del ecuador de la segunda parte, dejando más despejada la retaguarda. En cambio, el Sevilla desperdició esta situación para aumentar la diferencia en el resultado.

    Esto mismo ha ocurrido en los demás partidos contra el Betis, el Alavés, el Leganés y el Olympique de Lyon. En todos, el Sevilla fue superior a su rival, a veces de manera muy clara, como en la segunda parte ante el Lyon. Cuando consigue adelantarse en el marcador, hay unos minutos en los que parece que el equipo baja los brazos, con un resultado fatal, como ocurrió contra el Leganés o el Alavés, que consiguieron igualar el partido, obligando al equipo a realizar un sobreesfuerzo para volver a marcar. Y, en otras ocasiones, como anoche, se limita a pasar la pelota como si de un entrenamiento se tratase, sin mostrar ninguna intención de molestar al rival. En lugar de esto, el conjunto sevillista no debe nunca bajar la guardia, sino apretar y sentenciar los encuentros, para tranquilidad del equipo y de los aficionados.

    Juega con fuego

    Cuando se juega con fuego, uno se acaba quemando y el Sevilla juega con fuego, a veces demasiado. Quizá sea cuestión de una mala racha de los delanteros, que se están mostrando poco certeros de cara a portería, pero el cuadro nervionense está demostrando poca contundencia a la hora de definir las jugadas y eso, como dijo ayer Sampaoli, ante rivales más duros, se acaba pagando.

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