El ‘Mudo’ habló y guio al Sevilla a la final de Copa

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Franco Vázquez celebra un gol | Imagen: LaLiga

 

Una vez más, el Sevilla se clasificó para una final. Y ya son diecisiete en lo que va de siglo XXI, desde que disputara aquella ya lejana final de la UEFA en 2006, en Eindhoven. Anoche, la víctima fue un dignísimo Leganés, que venía de eliminar al Villarreal y al Real Madrid y que complicó la vida al Sevilla en varias fases de la eliminatoria. Pero el equipo de Nervión volvió a sacar su gen ganador y, abanderado por un ‘Mudo’ Vázquez mayestático, tumbó al conjunto pepinero y jugará la final de la Copa del Rey el próximo sábado 21 de abril, coincidiendo con el desenlace de la Feria.

El entrenador, Vincenzo Montella, tal y como anunció en la previa, volvió a tirar de su once de gala, ese esquema clásico 4-4-2 que asaltó el Wanda Metropolitano y ha servido para demostrar que el Sevilla tiene equipo para mucho más de lo que venía haciendo desde principio de temporada.

Jesús Navas volvió a jugar de lateral derecho con brillante resultado. N’Zonzi y Banega formaron la sala de máquinas, aunque encontraron muchas dificultades en la creación del juego, debido al buen trabajo de los centrocampistas rivales. Entonces, emergió poderosa la figura de un Franco Vázquez que se está superando en cada partido y anoche brilló con luz propia, tanto en ataque como en defensa, con trabajo y sacrificio, pases brillantes, detalles de una calidad exquisita, con varios caños incluidos, y el broche de oro del gol, el golazo que sentenció la eliminatoria en el minuto 89.

Domino del Sevilla

Al empezar el partido, la consigna fue clara: hacer el primer gol lo más pronto posible para despejar cualquier duda, ante un Leganés que vino a Nervión con la intención clara de mantener el cero a cero y buscar su gol en los instantes finales.

El plan volvió a salir bien, como contra el Atlético de Madrid, aunque no con la misma rapidez. El Sevilla tuvo enfrente un rival más correoso, obsesionado en obstaculizar a dos piezas claves en el juego sevillista, N’Zonzi y Banega. Esto dificultó mucho el ataque por dentro y obligó a los de Montella a buscar más los espacios en las bandas. Fue ahí donde Muriel sorprendió a Siovas, encarando desde la derecha, penetró hacia el interior del área y asistió a Correa para hacer el uno a cero.

El gol tranquilizó mucho al equipo y a la grada. A partir de ahí, el Sevilla dominó con claridad el partido, aunque sin estar del todo cómodo en el terreno de juego. La idea del Leganés apenas se modificó. Siguió con la misma intención de presionar fuerte arriba, tapar muy bien el jugo interior de los sevillistas y, en ataque, buscar la velocidad de Amrabat y El Zhar en las bandas. En dos ocasiones claras llegaron hasta el área sevillista, aunque no inquietaron en absoluto a un Sergio Rico que vivió una noche más plácida de lo que habría esperado.

En los albores del descanso, el Sevilla estuvo a punto de aumentar la ventaja y sentenciar definitivamente la eliminatoria, en una jugada descomunal de Luis Muriel. En un derroche de fuerza y velocidad descomunal, el colombiano ingresó en el área, esta vez desde la izquierda y dejando por el camino al lateral Tito y cedió a Banega, que entraba solo por el centro, pero el disparo del rosarino salió rebotado por la defensa pepinera.

Repliegue del Sevilla

Tras el tiempo de reposo, ahora era el Leganés el que debía proponer algo más, si quería conseguir la machada de meterse en la final. Y salió el equipo de Garitano con algo más de decisión de buscar la portería de Sergio Rico. Pero el Sevilla supo hacer muy bien otra cosa que es fundamental en el fútbol: replegarse, cerrar espacios y salir al contragolpe.

Fue curioso cómo Montella respondió a Garitano con la misma moneda. Porque ahora era el Sevilla el que tapa los huecos por el centro y obligaba al Leganés a buscar las bandas y colgar balones al área, especialmente, desde varias faltas laterales, quizá con la esperanza de encontrar un nuevo error de Sergio Rico. Y hubo aproximadamente veinte minutos en los que el conjunto madrileño incomodó al Sevilla, pero acabó pecando de falta de gol.

‘Mudo’ mayestático

En ese momento en el que el Leganés estaba lanzado al ataque, en busca del empate que forzara la prórroga, el Sevilla aprovechó los enormes espacios que dejó atrás el rival para montar varias contras que siempre tenían al ‘Mudo’ Vázquez como hilo conductor. El argentino fue el enlace perfecto entre el centro del campo y la delantera. Se encargó de conectar los balones de Banega y N’Zonzi con Muriel (después, Sandro, que sustituyó al colombiano), Sarabia y Correa y, en defensa, presionó a los defensas pepineros y robó multitud de balones en el centro del campo.

Todo ese buen trabajo lo adobó con varios destellos de la enorme calidad que atesora, con controles imposibles, pases milimétricos, caños de ciencia ficción y una capacidad para pausar el juego y esconder la pelota superlativa. Y, como el fútbol, a veces es justo, Franco Vázquez puso el broche de oro a su buen hacer con un golazo casi al final del partido que sentenció el partido y la eliminatoria y mandó al Sevilla a una nueva final.

17 finales en 12 años

El cuadro hispalense jugará su novena final de Copa en su historia, ante el vencedor del Valencia-Barcelona. Y será su décimo séptima final en lo que va de siglo XXI, concretamente, en los últimos doce años. El escenario posiblemente sea el Wanda Metropolitano, un campo donde ya sabe lo que es ganar. La fecha, el próximo sábado 21 de abril, coincidiendo con el desenlace de la Feria. Quién sabe si con otra copa de plata en las vitrinas del Ramón Sánchez-Pizjuán.

 

 

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