Maite Albarrán, Sevilla Femenino, pelea por el esférico | Paz Seco, La Colina de Nervión

Tras romper una racha de cerca de un año sin vencer en campo rival en la anterior jornada liguera y volver a vencer por goleada, a domicilio, en Copa de la Reina, el Sevilla Femenino acudía en buen estado de forma para su enfrentamiento de la jornada 22. En frente tenía a un Levante alicaído tras las derrotas en Supercopa, Copa y una situación liguera que no era la que se esperaba cuando Pry llegó al banquillo granota. Asistían las levantinistas al Jesús Navas con la clara intención de alzar el vuelo. Con el tiempo nublado y la fiel afición sevillista entonando el himno, dio comienzo una jornada que prometía no defraudar.

El Sevilla Femenino, desconcentrado

La primera mitad terminó siendo de un Levante que no empezó nada cómodo. Con unos primeros minutos de tanteo de ambos conjuntos, la mayor parte de los primeros 45 minutos de juego estuvieron muy igualados. El Sevilla Femenino y el Levante ofrecieron un juego disputado y vistoso. Pero las sevillistas fueron perdiendo un poco de concentración, sobre todo a raíz del 0-1, no terminaban de entenderse y se entorpecía cada intento de generar peligro. Además, las pupilas de Pry estuvieron adivinando las intenciones sevillistas. El Levante cada vez se fue encontrando más cómodo y llegaba con más peligrosidad al área sevillista. Hacia el ecuador, Amparito tuvo que emplearse a fondo para evitar que un centro de Andonova fuera cazado por una delantera granota.

También requirió de reflejos Cata Coll, que rechazó a córner un disparo en boca de gol Alharilla. Ella fue una de las piezas más destacadas del conjunto granota solidaria, ofreció mucho peligro arriba y ayudaba cada vez que las de Toro se acercaban a las inmediaciones de Paraluta. Se vio obligada a realizar una falta a una Payne que progresaba bien hasta la cocina, cosechando una amarilla. En una ocasión clara para las visitantes, Andonova recuperó el esférico en el mediocampo y avanzó con velocidad hasta la portería defendida por Coll. Sin embargo, se precipitó en su disparo: demasiado cruzado.

Sentencia el Levante

La segunda mitad comenzó con la misma tónica que la primera, pero en esta parte fue el Sevilla Femenino quien aumentó el ritmo. En un primer momento, el conjunto dirigido por Pry consiguió mantener relegadas a las de Toro, pero nuevamente el técnico argentino fue acertando con los cambios. Las nervionenses mejoraron en todas sus parcelas. Se fueron sucediendo ocasiones para los dos equipos, pero el Sevilla Femenino generaba unas con mucha más peligrosidad que en la primera mitad. Como protagonistas en el ataque sevillista destacan Karpova, Payne e incluso Kanu al salir. Las tres fueron protagonistas en una de las jugadas más claras. Payne salió con velocidad y pasó a Nadya que recortó dentro del área y vio a Kanu sola. Remató, pero chocó con el paro en el mano a mano con la portera. Sin embargo, Pry también acertó con sus cambios y aprendió de los errores que la hicieron caer en Copa. En el mejor momento del Sevilla, llegó el 0-2. Antes de ese gol, el Cata tuvo que intervenir: realizó un paradón ante el tiro de Eva Navarro en el minuto 71. También Zornoza trató de sorprender a Coll desde lejos, pero el esférico marchó alto.

Goles granotas

Alba Redondo lanzó un disparo suave y el esférico, contaminado y bombeado, entró en la portería defendida por una Cata Coll que ni siquiera se inmutó. El 1-0 subió al marcador bajo las lamentaciones de la guardameta sevillista.

En el mejor momento del Sevilla Femenino, llegó el 0-2. En el minuto 89 Esther filtró un gran pase a Eva Navarro, que no perdonó para sentenciar el partido y llevarse los tres puntos a Valencia.

No hace justicia al Sevilla Femenino

El resultado (0-2) no hace justicia a lo visto sobre el terreno de juego. El partido podría haber sido otro si Cata Coll no se hubiera quedado dormida en el primer gol del Levante. Sin embargo, el Sevilla se resarció. Supo competir de tú a tú a un Levante que vivió momentos de gran incomodidad. Es cierto que generó más peligro a gran escala, pero el Sevilla también mejoró, sobre todo a través de los cambios. El Levante venía con los deberes aprendidos de casa y las de Toro sufrieron mucho, pero cuando más cómodas se encontraban sufrieron un duro revés: el 0-2 de Eva Navarro en los últimos compases fue todo un mazazo. El Sevilla, eso sí, pecó de imprecisiones y volvió a caer en lo que parecía haber superado, la falta de gol.

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