Jorge Sampaoli en rueda de prensa | Imagen: Sevilla FC

 

En la entrevista que los compañeros de Onda Cero le dedicaron anoche al entrenador del Sevilla, en el programa El Transistor, hubo tiempo también para conocer al Jorge Sampaoli más íntimo y humano. Realizó un recorrido por su vida, desde su relación con su padre cuando era adolescente, hasta sus logros como entrenador profesional, pasando por otras etapas de su vida, como los difíciles años de la dictadura argentina, su pasión por el Rock o los tatuajes, Maradona y su admiración, ya conocida, por Marcelo Bielsa.

En un primer acto, Sampaoli reconoció que “siempre he sido un soñador, siempre fui detrás de mis sueños, conseguí cosas que no había soñado. A veces la realidad te pone en tu lugar y ese día se termina ese sueño y hay que reinventarse con otros sueños”.

Tuve desencuentros con mi padre

El técnico sevillista habló de su delicada relación con su padre, cuando éste era policía en la época de la dictadura y Sampaoli acudía a las manifestaciones en contra del gobierno argentino: “Era la época de la dictadura, una época de rebeldía en la que temíamos por lo que pasaba en el país, había enfrentamientos con el poder judicial y la policía y mi padre era parte de esa entidad. Había cierto alejamiento que después, con el paso del tiempo y la muerte de mi padre, padecí mucho porque tuve desencuentros. Él tenía que obedecer a sus superiores, la dictadura le imponía obligaciones a las que yo me oponía”. Además, recordó cuando participaba en manifestaciones para “tratar de luchar por cambiar aquella realidad. Tuvimos suerte de poder contarlo porque algunos amigos no pudieron”.

En el banco me llamaban Maradona, porque nunca estaba

A continuación, Sampaoli comentó las dificultades que tenía para dedicarse a lo que le gustaba, el fútbol y contó una simpática anécdota relacionada con Maradona: “Fue una lucha constante. En aquella época no teníamos muchos recursos económicos y había que trabajar. Cuando uno fracasa como jugador, es muy difícil llegar a entrenador, y más siendo de Casilda. En ese momento, me puse a trabajar en un banco y me llamaban “Maradona”, porque nunca estaba en el banco, me escapaba a los bares a hablar de fútbol”.

Maradona era un Dios, cambió el mundo del fútbol argentino

Precisamente, sobre Maradona, también se refirió el entrenador sevillista: “Siempre fue el reflejo de algo superlativo, como un Dios del fútbol. Soñaba con ir a verlo en vivo o por la televisión cuando se podía. Cambió el mundo del fútbol argentino”. Y apuntó que, en cuanto tenga ocasión, irá a conocerlo en persona: “Hablé con él una vez en una entrevista y ahora quiero conocerlo personalmente, cuando haya algún parón en el fútbol español”.

Empecé entrenando a un equipo en Perú

En otro orden de cosas, Sampaoli relató cómo se convirtió en entrenador profesional: “Yo estaba casado, tenía una hija y salió la posibilidad de entrenar a un club de Perú. Pedí permiso en el trabajo para probar y me fui. Mi mujer se enfadó, yo me fui solo. Era un club que quería probar conmigo pero tuve mala suerte porque ese equipo dependía mucho de la televisión, el presidente se fue y sólo pude estar tres meses. Regresé a Argentina con gran frustración, pensando que había tenido una posibilidad de entrenar y se me había escapado. Luego, los jugadores que había dirigido en Perú, me recomendaron otro equipo, el Sport Boys. Allí me fue mejor, salté a otro club y ya luego fui a Chile”.

No era conocido en Argentina

Sin embargo, su nombre todavía no era conocido en Argentina: “En mis primeras etapas en Perú y Chile, cuando salían argentinos en el mundo en el diario Olé, yo no figuraba. El que no es jugador de fútbol, no tiene reconocimiento popular. Luego ya con el paso del tiempo y con algunos logros que iba consiguiendo, mi nombre empezó a sonar”.

Pregunté a Sacchi cómo ganar a España

La entrevista de Sampaoli en Onda Cero dejó varias anécdotas para la hemeroteca. Otra de ellas tuvo como protagonista al ex entrenador italiano Arrigo Sacchi durante el mundial de 2014, en la previa del partido que enfrentó a Chile con España: “Estaba muy nervioso por el partido, veníamos de ganar a Australia y España había perdido contra Holanda. Encontré a Sacchi, lo abordé y le pregunté cómo ganó él a España y me contestó que había probado de todas las formas y nunca le pudo ganar. Al final, la clave estuvo con Del Bosque en el sorteo. Habíamos jugado un amistoso en España en el que empatamos y me dijo que le sorprendimos, que parecíamos once kamikazes. Ahí empecé a construir la forma de ganarles, teníamos que parecer once kamikazes”.

El Rock nacional de protesta me marcó

Volviendo a terrenos más personales, el técnico de Casilda confesó tener algunas sensibilidades políticas que proceden de su época de rebeldía durante la dictadura. De aquella época vienen algunas de sus pasiones, como la música Rock o los tatuajes, pero siempre con el fútbol como trasfondo: “En la época de la dictadura, íbamos a los bodegones clandestinos, escuchábamos el Rock nacional de protesta y eso me marcó. Escuchaba grupos como “Callejeros”, fue mi época dorada de juventud, pero todo tuvo que ver con mis amigos y siempre vinculado al fútbol. En mi país se respira fútbol todo el tiempo y ahí empezó la historia, el fútbol era todo para mí”.

Con los tatuajes, reflejo en mi cuerpo lo que tengo en la mente

“Los tatuajes me los hice después de los títulos con Universidad de Chile. Traté de escribir mi cuerpo con sensaciones que tenía vinculadas con el Rock. Me generó una adicción que tengo que controlar. Es una manera de sentir y de cosas que se reflejan en mi mente que quiero que también se reflejen en mi cuerpo”. También viene de esta época, un lema que le acompaña siempre: “No escucho y sigo, es el título de un libro que me hizo un amigo, es la frase de una canción que siempre tengo en la cabeza porque no escuché a mi padre cuando me decía que no entrenara, seguí y ahora estoy aquí”.

Mi facultad estuvo en la calle

Continuando con el repaso a su vida, el entrenador sevillista admitió no haber sido un buen estudiante pero recibió su educación en la calle: “No fui buen estudiante, era muy vago y no estudiaba mucho. Mi facultad estuvo en la calle, la vida, todo lo que tenía que ver la realidad, los dramas de la vida…” Y reconoció ser una persona desconfiada porque “hay un nivel de individualismo en el ser humano que antes no había y por eso soy desconfiado”.

Hay un grado de deshumanización increíble

Otro de los pasajes de su juventud que recordó y que habla del grado de sensibilidad de Sampaoli fue la guerra de las Malvinas que enfrentó a Argentina con Inglaterra en 1982: “Fue duro, una gran mentira militar, un engaño donde estábamos orgullosos de la guerra y nos dimos cuenta de que era mentira. Había intereses de gente que perjudicaban a la humanidad, que no le importa nada la vida humana. A través del tiempo, las cosas que pasan en el mundo tienen que ver con un grado de deshumanización increíble”.

La vida me enseña que lo importante es la felicidad de la gente

Se reconoce una persona de izquierdas, no obstante “ser de izquierdas o de derechas se relaciona con ser de Boca o de River o de algún otro. Un fanático es una persona cerrada. Si hablo de la vida, trato de ser más humano y más abierto a escuchar situaciones que me permitan ver que toda la verdad no está ni de un lado ni de otro. Antes era una persona radical pero la vida me hace pensar que lo más importante es la felicidad de la gente y, en el fútbol, es importante que los jugadores se diviertan, que no sean oficinistas y que transmitan ilusión a la gente y no la gente a los jugadores, como ocurre hoy”.

Mi miedo es que el hincha sevillista siga ilusionado

Pero una cosa está clara, a pesar de los éxitos y reconocimientos logrados, sigue siendo la misma persona humilde de siempre: “Sigo pensando igual que cuando dirigía al equipo de Casilda, no he variado mucho. Mi miedo siempre es complacer a la gente que tiene una expectativa puesta en mí. Mi miedo ahora es que el hincha del Sevilla siga con la ilusión latente”.

He aprendido mucho de Bielsa

Por otro lado, mención especial mereció una persona a la que admira pero que, sin embargo, nunca ha conocido personalmente, Marcelo Bielsa: “He hablado dos veces con él por teléfono. Una de ellas fue porque me sentía mal por no haber podido defender una idea con un grupo de jugadores. Me dijo que, a veces, no tiene que ver con uno mismo sino con los futbolistas. Es difícil trasladar el amor por la camiseta a un grupo. Ese fue un gran aprendizaje y tiene que ver con lo que está pasando ahora en Sevilla. El equipo ha ganado la Europa League varias veces con una forma de jugar y yo estoy exigiendo jugar de otra forma, diciendo que vamos a ganar así también”.

Mis hijos viven lo que hago con mucha pasión

Para terminar, Sampaoli habló de su actual familia: “Mi mujer es de Chile, mis hijos están en argentina y vivo con mis cuatro perras. Mi mujer viaja a veces aquí. Mis hijos vienen más. Mi hija es profesora de educación física y mi hijo tiene un comercio. Siempre están pendientes, se emocionan, se amargan, sufren cada partido, lo viven con mucha pasión”, concluyó.

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