Ada Caballero | Nosotras y el fútbol | La Colina de Nervión
Ada Caballero | Nosotras y el fútbol | La Colina de Nervión

“El mundo nos rompe a todos, y después, muchos son fuertes en los lugares rotos”, aseguró Ernest Hemingway. Es cierto que la vida no siempre es fácil, pero debemos saber la importancia de soldar las roturas.

Cuatro partidos sin marcar habían creado ansiedad, seguramente hasta habían resquebrajado la confianza de las encargadas de hacer gol, pero el domingo los rotos causados por las derrotas de las últimas jornadas comenzaron a sanar. Empezando por las propias jugadoras.

Jeni Morilla no había conseguido anotar aún esta temporada, solo había salido de titular en el choque ante la UD Granadilla y ante el RCD Espanyol encontró su revancha. Suyo fue el primer gol, ese que le permitió a su equipo irse al descanso con ventaja y con la sensación de que aún no habían terminado su discurso.

Con el balón de nuevo rodando por el césped del Jesús Navas, llegó el tanto de Emilia Zdunek. Su adaptación fue complicada, pero el domingo se creció. Quería cobrarse el mal trago y lo hizo de la mejor manera, anotando su primer gol con la camiseta del Sevilla.

Y, si hablamos de gol, hablamos de Nadezha Karpova. Muchos se echaron las manos a la cabeza cuando la jugadora rusa firmó por el equipo de Nervión, ya que llegaba tras ser apartada de su ex equipo. Esta pretemporada ha sido la máxima goleadora y, por el momento, también lo está siendo en liga. La jugadora parece haberse reencontrado y, sin duda, es una carta que si se juega bien, puede marcar la diferencia.

Tres historias, tres vidas diferentes y tres momentos distintos que, sin duda, encuentran un punto en común, la resiliencia. Ellas, como bien aseguraba Hemingway, se han hecho fuertes tras superar los obstáculos.

En el partido ante el RCD Espanyol el equipo derrochaba energía positiva, confianza y complicidad, algo que no había visto desde hacía varias temporadas. Puede que solo sea una apreciación personal, pero que las jugadoras se abrazaran a su entrenador tras marcar, el grito de rabia de Karpova, o los efusivos abrazos de gol entre las jugadoras no dejan de ser detalles significativos.

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