El Sevilla cae ante el Madrid en la Supercopa de Europa |Imagen: Sevilla FC

Un déjà vu o el día de la marmota. Esa sensación de volver a vivir lo mismo otra vez es lo que le ocurrió al Sevilla y a todo el sevillismo tras el partido de la Supercopa de Europa en el que pereció ante el Real Madrid. Otra vez se repitió la historia del año pasado, cuando el equipo nervionense cayó derrotado ante el Barcelona con un gol de Pedro en los últimos instantes de la prórroga aunque, en aquella ocasión, fue el conjunto entonces dirigido por Unai Emeri el que protagonizó una espectacular remontada en la segunda parte, pasando del 4-1 favorable a los azulgranas al 4-4. Pero, al igual que anoche contra el Madrid, cuando parecía que el desenlace de la historia se conocería en la tanda de penaltis, Messi botó una falta al borde del área que despejó Beto y Pedro recogió el rechace para marcar el quinto tanto definitivo que mandaba la Supercopa a las vitrinas del Camp Nou.

Misma historia ante el Madrid

Esta vez, ante los blancos, la crueldad fue aún mayor. Esta vez, el Sevilla tenía el título en las manos. Había sido superior al conjunto de Zidane, sobre todo en la segunda parte, donde dominó por completo la posesión del balón y hubo momentos en los que sólo había un equipo en el terreno de juego, el de Jorge Sampaoli. Con el 1-2 de Konoplyanka, desde los 11 metros, los cambios realizados por el argentino parecían ir encaminados a mantener controlada la pelota, no conceder ocasiones al rival y aprovechar los espacios que pudieran dejar los merengues en su búsqueda del empate para sentenciar el encuentro. Y el plan salió bien… hasta que Sergio Ramos, abonado a marcar en las finales cuando el árbitro está a punto de pitar el final, forzó la prórroga con un gol de cabeza. El tanto del camero dejó helado a los sevillistas que, sin apenas fuerza, con un jugador menos por la expulsión de Kolo, nada más arrancar el tiempo extra, y ante un Madrid ahora eufórico, únicamente pudieron aguantar el resultado hasta que llegara la tanda de penaltis. Ésta era la única vía de escape para el Sevilla pero, nuevamente, igual que sucediera en la prórroga contra el Barcelona el año pasado, el Real Madrid puso el 3-2 definitivo con una galopada de Carvajal hasta el corazón del área sevillista. Así como la Copa de la UEFA es el trofeo fetiche del club nervionense, la Supercopa de Europa parece haberse convertido en su peor pesadilla.

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