Querido presidente,

Ni blanco ni negro. Ni bueno ni malo. Ni frío ni calor. Empate en el Molinón del Sevilla en uno de los mejores partidos jugados fuera de casa. El equipo ha dado una buena imagen y ha tenido ocasiones para llevarse la victoria, pero no ha podido ser. El aficionado más exigente pensará que se han perdido dos puntos y el más transigente dirá que el equipo va a más. Sin embargo, hay que ir más allá en el análisis de este nuevo Sevilla y no me refiero al juego, ni a los planteamientos tácticos, ni a los fichajes, ni a los arbitrajes, ni a la suerte. Con 10 jornadas de Liga disputadas, 11 fichajes y un entrenador distinto al anterior todo es opinable y el seguidor sevillista más crítico lleva razón y el más paciente también. La botella está medio llena y también medio vacía.

Para mí, bajo mi punto de vista, Sr Castro hay algo que falla y parece no haber intención de darle solución. En el fútbol actual manda el dinero, eso está claro, pero la ambición y la exigencia son primordiales. No voy a poner ejemplos de equipos que han logrado títulos sin ser los mejores ni los que más presupuesto manejaban porque sería interminable. Sin ir más lejos el propio Sevilla  ha sido el mejor del mundo dos años consecutivos y ha ganado seis títulos europeos sin ser el más guapo ni el más rico. 

Nadie puede negar que la actual directiva que usted preside paga buenos sueldos a la plantilla y ese es un gasto muy importante en el presupuesto. Nadie puede negar que la actual directiva mantiene la economía del club de forma maravillosa y nadie puede negar que conseguir tres títulos de UEFA Europa League consecutivos ha sido algo único y ahí está el Sevilla en el Libro Guinnes. Entonces ¿De qué fallo estoy hablando?

No veo ni ambición ni exigencia de los que deben ser los primeros en transmitirla, los directivos. Vender como se está vendiendo (ojo, es mi opinión), no es lógico. Una cosa es que al jugador de turno le quede un año de contrato o, simplemente, no rinda como se esperaba de él y otra distinta es desprenderte de jugadores claves con cláusulas que en ningún caso son excesivas, como por ejemplo Krychowiak. Si algo tiene el dueño del PSG es dinero y si algo tiene este Sevilla es una economía saneada y un presente deportivo con finales y títulos. Aceptar por el polaco menos de 40 millones del PSG (ojo, es mi opinión), no lo entendí porque el Sevilla , tal y como dice usted, presidente, debe vender para cuadrar los números, pero hay que darse a valer y hay que dejar claro a los clubes ricos que llevarse un jugador de un equipo campeón de Europa y saneado, cuesta dinero. 

Con Gameiro, con dos años más de contrato, con unas cifras de goles que ahí están, había dos opciones (ojo, es mi opinión) o el Atlético de Madrid paga su cláusula al contado (o para ahorrar impuestos en 2/3 plazos) o se queda en el Sevilla. ¿Acaso Roque Mesa no quería irse de la UD Las Palmas? ¿No quería Parejo dejar el Valencia? ¿El Sevilla es el único club que no puede retener a sus figuras?  El Valencia, sin jugar finales, sin ganar títulos, sin participar en competición europea este año… vende caro. Las Palmas, un club modesto, pone a Roque Mesa una cláusula de 30 millones y el Sevilla, hasta hace muy poco, tenía a Vitolo con una cláusula de 25 millones. 

También está el caso de Ever Banega, sin duda uno de los mejores del mundo en su puesto y titular indiscutible en la selección argentina. La sensación que ha dado la directiva (y es tan solo mi opinión) es la de no importarles que se marchara. Banega cobra 3 millones en el Inter, un sueldo asumible por el Sevilla. Si, son 3 millones más impuestos, pero ¿Cuánto se va a pagar por Franco Vázquez y cuánto va a cobrar? Yo no estoy dentro de la directiva, no conozco las cuentas del club, pero creo que el jugador se hubiera quedado. En su día Rakitic dijo públicamente que se quedaba en el Sevilla si se hacía un equipo potente y se quedó.

La afición sevillista merece que se le hable con sinceridad. Si la venta del polaco se hizo para mantener a las figuras, como se dijo, el Sr Gameiro tuvo que depositar su cláusula y más aún siendo el Atlético de Madrid su destino. Con un reparto más equitativo el sevillismo ve la misma política de vender jugadores y ve como al Real Madrid y al FC Barcelona se les ha sumado el Atlético de Madrid. 

Jugar finales es un sueño, ganarlas una maravilla, pero yo hago una pregunta ¿Crecer es acabar séptimo en Liga, por detrás de Villarreal, Athletic y Celta, sin ganar fuera de casa un solo partido? ¿Crecer es perder todas las finales con Madrid y Barcelona? Hace años se peleó el título de Liga hasta el final, se goleaba a Madrid y Barça en las finales y el equipo era el mejor del mundo. Jugadores como Kanoute, Luisfa, Renato, Navas, Palop… se mantenían. Ahora no. Lo honesto es decirle al aficionado que ganar un título es muy grande, pero hablar de crecimiento cuando el objetivo que se marca en pretemporada es entrar en UEFA Europa League… Hace dos años el Sevilla lideraba la clasificación en solitario y usted declaró: «Ser líderes de la Liga no es nuestro sitio». ¿Tan difícil era haberle dicho al periodista «ya veremos a final de Liga» o «no renunciamos a nada»? No se trata de meter presión a la plantilla ni de vender la burra, pero tampoco hay que decirle a los nuestros que no aspiren a lo máximo. 

Sr Castro, estoy convencido de que usted es sevillista de cuna y ama al club como el que más. Tan solo le pido que intente que el Sevilla deje de ser un escaparate y que cuando un City, un PSG, un Barcelona o cualquier otro grande quiera a una de las figuras del equipo le deje muy claro que deben rascarse el bolsillo. La marca Sevilla usted ha conseguido que sea valorada y se ha negado a aceptar patrocinio en las camisetas por debajo de lo que ahora merece el club. De un paso al frente a la hora de vender porque el sevillismo siempre le apoyará y no permita que los fichajes digan en público que llegan al club para crecer. El Sevilla ha jugado en el presente año una final de UEFA Europa League, una final de Copa del Rey, una Supercopa de Europa y una Supercopa de España. Además, está entre los mejores clubes del mundo y juega la máxima competición europea. Presidente, los jugadores no pueden venir con la idea de ganar un buen sueldo y marcharse nada más que reciben una oferta.

Usted, mejor que nadie, sabe los sueldos que se pagan a los jugadores. La temporada pasada Kevin Gameiro declaró que si llegaba la oferta de un grande en verano se marcharía. Seguro que usted y/o Monchi hablarían con él de esas inoportunas declaraciones, pero hay veces en las que dar un golpe encima de la mesa es necesario porque hay una afición a la que le duele ese tipo de declaraciones.  Por cierto, no seré yo quien dude  de su palabra, faltaría más, pero que el Atlético de Madrid vaya a pagar más dinero al Sevilla por Gameiro de lo que marca la cláusula me parece sorprendente. Kranevitter y Vietto son operaciones distintas y el Sevilla por Kevin va a recibir más de 40 millones. Si eso es cierto presidente, ojalá pueda conseguirlo con futuras ventas porque es para aplaudirle, ingresar más dinero de lo que marca la cláusula de un jugador es algo espectacular.

El sevillismo ha escuchado infinidad de veces que solo «el escudo y la afición son imprescindibles». Créame que la afición quiere sentir que su presidente es imprescindible, que su director deportivo lo es y que haya jugadores que también lo sean. No puede decir en la presentación de Jorge Sampaoli que se ficha a un entrenador campeón porque el Sevilla es un club campeón y dos meses más tarde decir que la obligación es acabar en puestos de UEFA Europa League. Pero es que antes se le dice al sevillismo que el objetivo es jugar 3/4 años seguidos la Champions League y, debe entender, presidente, que el aficionado se vuelve loco. «Vamos a hacer un equipo potente para hacer un buen papel en Champions y no hay necesidad de vender» ,»Vendemos a Krychowiak para mantener a las estrellas», «Vendemos a Gameiro porque no podemos retener a quien se quiere ir», «Por Gameiro pagan más de su cláusula», «La política del club es vender para crecer»…

Presidente, siéntase orgulloso de todo lo que ha logrado, que ha sido mucho, muchísimo (y no me refiero solo a los títulos), pero sea firme, sea ambicioso. La plantilla que usted y Monchi han confeccionado esta temporada debe tener como objetivo acabar entre los cuatro primeros en Liga, por calidad y por presupuesto, ya que el Valencia está en horas bajas. En el grupo Champions hay que pelear con la Juve el primer puesto y no poner objetivo más allá de los rivales que luego toquen y en Copa del Rey lo mismo. 

Al anterior presidente le perdían las formas en algunas ocasiones y ciertas declaraciones no le hacían bien a la imagen de la entidad. A usted, en ese sentido, no se le puede reprochar absolutamente nada y me consta que mira por los intereses del Sevilla más de lo que la gente piensa. También me consta que sabe delegar en los profesionales de cada parcela del club. Ojalá algún día los sevillistas puedan ver como desde el club se declara intransferibles a sus estrellas y, si sale alguna, que sea por la cláusula sin poner variables o, como en el caso de Gameiro, por más dinero. 

Sr Castro, reciba un fortísimo abrazo.

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