Vitolo con la selección española. AFP PHOTO / JORGE GUERRERO

¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales

Eduardo Galeano – Fútbol a sol y sombra (1995)

Una de las maravillas que consigue el fútbol es enfrentar en un campo a dos equipos que representan a dos países diferentes. De forma excepcional, con las reglas claras y en igualdad de condiciones, los países aceptarán un resultado que incluye la posible derrota del país más poderoso. Más allá de lo poblado que este, o de lo emergente que sea su economía, pone once jugadores en el campo. Poco debe importar que sea uno de los más influyentes, debe poner once jugadores. Da igual la orientación política de su gobierno, si le muestran la roja a un jugador, debe abandonar el campo.

Quienes amamos el fútbol debemos defender como nadie este principio. Se debe condenar la corrupción de las instituciones que pretenden alterar la belleza de un juego igualado.

El otro día, deslumbrados porque Brasil le ganó 4 a 1 a Uruguay, la prensa olvidó lo importante.  Los 4 goles daban igual, son los mismos tres puntos, Uruguay está segundo luego de Brasil, iba dos a uno y salieron a ganarlo, arriesgaron y de ahí llegaron los otros dos goles. A mí me gusta perder así, yendo a buscar la victoria, y no asegurando una derrota por un gol. Claro que Neymar jugó bien, pero lo mejor de ese encuentro es que Oscar Washington Tabárez, el DT Celeste, cumplió 168 partidos dirigiendo la Selección. El martes uno más y así, seguramente llegue  a los 200. Es el entrenador que más veces en la historia dirigió una Selección. Se preguntarán que ganó en todos estos años. Uno torpemente podría señalar: “Una copa América”. Pero no. Ganó algo más importante. Conozco muchos uruguayos que sólo ven fútbol cuando juega la Selección.

Tabárez devolvió conexión.  Lo primero que hizo fue llenar la zona de entrenamientos de fotos de las quince copas América, de los dos mundiales, de las dos Olimpíadas, etc. Trabajó la  identidad. Pasó por arriba de la prensa, de las empresas y unió, quizás como pocas veces en la historia, a una Selección con la gente. Esto es lo más importante.

En la Selección española juegan con la misma camiseta Ramos, Piqué, Iniesta, Vitolo, Diego Costa, Silva. En un mismo equipo hay catalanes, andaluces, canarios, vascos, inmigrantes y emigrados. Es inevitable verlos y ver que esa España- diversa, multicultural, diferente- es la que uno seleccionaría. Ahí en el campo, jugando juntos. Un grupo  que en la televisión, nos insinúan que jamás se pondrán de acuerdo. Los vemos ante nuestro ojos, con una misma camiseta  y festejando los mismos goles. Ellos pueden conectar, nosotros seguro que también.

Lo que uno elige en la Selección es estar unido con una idea de la que se siente parte. Una idea que incluye la derrota, y en contadas ocasiones,  la victoria.

Una idea llena de paz.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable A&A Comunicación y Medios S.C. .
  • Finalidad Moderar los comentarios. Responder las consultas.
  • Legitimación Su consentimiento.
  • Destinatarios A&A Comunicación y Medios S.C..
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.