José Luis Mendilibar, tras lograr noticias de grandeza con el Sevilla FC
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Larga vida a José Luis Mendilibar. Eso pensarán todos los aficionados del Sevilla FC, los cuales, a día 31 de mayo del 2023, han vuelto a ver cómo su equipo generó grandes noticias en su competición fetiche. El de Zaldívar apostó en el inicio por un once con Bryan por izquierda y Óliver como enganche en tres cuartos. Tras una primera mitad disfuncional en la que Mourinho maniató en todos los sentidos a los nervionenses, el vasco supo tocar las teclas necesarias. El técnico dio con la clave para vislumbrar un Sevilla muy diferente en los segundos 45 minutos. Se lució y acabó superando a, como él mismo definió en la previa, «uno de los más grandes». Sin duda alguna, gran parte de culpa de que los suyos se convirtieran en heptacampeones de la UEFA Europa League es de José Luis Mendilibar.

Primera mitad para el olvido

A poco más de hora y media para el pitido inicial, José Luis Mendilibar despejaba la x en las ecuaciones de todos los espectadores en lo que al once inicial se refiere. Telles se hizo con el puesto de Acuña y tanto Bryan como Óliver compartían de la línea de tres en la  mediapunta junto a Lucas Ocampos. Ambos llegaban en un momento espléndido de la temporada y podían ser cruciales para atacar ese espacio carril-central en ese esquema romano o servir como metrónomo en tres cuartos. Nada de eso salió, principalmente, porque Mourinho asestó el primer golpe al mentón del técnico vasco.

La realidad es que, durante la primera mitad, poco o casi nada se puede destacar. La Roma ahogó a los nervionenses en todos los sentidos. Su presión alta hacía que los defensores no pudieran conectar con la medular, ni con un Óliver que se hacía notar poco. Esto terminaba normalmente con balón largo sin sentido hacia un En-Nesyri solitario e insuficiente, perfectamente vigilado por Smalling. Por lo demás, efectividad ofensiva cero a pesar de muchos intentos por llegar a línea de fondo.

Atrás era otro caos. Paulo Dybala volvió loco a Alex Telles. La gran mayoría de veces que se emparejó con el brasileño salió vencedor y la única en la que no lo hizo, fue la del gol. Abraham exigía a un Badé que no empezó de la mejor manera y Spinazzola y Pellegrini hacían de las suyas con Navas o Fernando. Por si fuera poco, una señal de identidad made in Mendilibar, esa intensidad para llevarse todo tipo de balones divididos y segundas jugadas, no hizo acto de presencia durante el primer acto. Los italianos estaban comodísimos e hicieron una primera parte digna de que a José Luis Mendilibar se le encendieran las alarmas.

José Luis Mendilibar puso las cartas en la mesa

A José Luis Mendilibar no le tembló el pulso e hizo los dos cambios que todo sevillista habría hecho y que, francamente, cambiaron el devenir del choque. Bryan y Óliver dejaron su puesto (tras actuaciones discretas) a Suso y Lamela, que agitaron el duelo cada uno con sus armas.

Si Suso está ON, el Sevilla está ON. Eso es así, no hay un futbolista en la plantilla capaz de resolver un entramado como el que planteó Mourinho a los sevillistas como es el gaditano. Suso aprovechó que la Roma siguió insistiendo en cerrar pasillos exteriores a los sevillistas y, con un bloque más bajo en la segunda mitad, retrocedió para hacer de hilo conductor y disparar cada vez que tuviera la oportunidad. Se juntó con Ocampos y Navas por derecha y de ahí nació el gol. Por izquierda, Lamela hizo un esfuerzo doble, debido al cansancio de Telles, y volvió loco a Mancini. Rakitic, siempre marcando los tiempos, tuvo mucha más influencia en la segunda mitad.

Los de José Luis Mendilibar parecían otro equipo, defensivamente hablando, tras el descanso. Alex Telles mejoró considerablemente (en parte por la sustitución de Dybala), Badé desesperó a un Belotti recién entrado y Fernando, quien había sido superado con creces anteriormente, volvía a dar esa imagen de coche escoba que es tan necesaria para los suyos. El Sevilla FC embotelló a la Roma, redujo su peligro y, cuando parecía que los italianos habían llevado el choque a donde ellos querían, apareció la figura de Yassine Bono que tantas noticias de grandeza le ha blindado al Sevilla FC.

Larga vida a José Luis Mendilibar

La séptima UEFA Europa League lleva consigo multitud de nombres propios. Eso sí, el premio a gran artífice de todo esto se lo lleva José Luis Mendilibar. El entrenador del Sevilla FC ha convertido a un club envuelto en una espiral de noticias negativas, de la que parecía no poder salir, en campeón europeo. Incontables son ya las veces que ha recordado que vino para dos meses y medio, que el objetivo era salir de la zona en la que se encontraba el equipo y que, con humildad, trabajo y sacrificio, lo podían sacar adelante. Él mismo, sin raíces cuadradas ni álgebra, cambió el devenir de uno de los choques más importantes de la historia de la entidad hispalense.

Su forma de ser, de trabajar, la unión que ha implementado en el vestuario y, honestamente, todo lo que le rodea, hacen impensable imaginar que no se merece un proyecto Champions. Está en el lugar idóneo. La gente compra camisetas con el lema de Mendilovers, en el club andan encantados con él y sus jugadores piden a gritos que se quede. Él es el nombre propio que sobresale por encima de los demás.

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