Óliver Torres, durante el partido entre Osasuna y Sevilla | Imagen: Sevilla FC
Óliver Torres, durante el partido entre Osasuna y Sevilla | Imagen: Sevilla FC

El Sevilla disputó un partido muy duro tal y como se preveía ante Osasuna en El Sadar. Pese a ser superior en líneas generales, obtuvo un solo punto, poco premio. El partido iba a tener dos tiempos bien diferenciados. Los primeros sesenta minutos se desarrollaron con igualdad entre ambas escuadras. Sin embargo, tras la expulsión de Oier, los últimos treinta minutos se jugaron de forma muy diferente.

De Jong, al banco

 

El arranque de partido fue sobre el guión, con un Osasuna muy duro y agresivo en la presión, poniendo en problemas la salida de balón sevillista. Lopetegui optó por dejar en el banco a De Jong, un delantero referente y se inclinó por la movilidad de Chicharito. El vasco pensó saltarse la presión de los navarros con balones a la espalda de la defensa adelantada rojilla. Esa fue la principal vía de ataque de los de Nervión.

Como avisamos en la previa, el talón de aquiles de los locales era la espalda de Estupiñán y Lopetegui, sabedor de ello colocó a Munir en el once. El hispano-marroquí no defraudó; se erigió como uno de los hombres más activos del Sevilla en ataque. Así vino el primer gol del partido, en el que Munir aprovechó un desajuste de la defensa local, tras un buen pase de Ever Banega.

Imagen del primer gol del Sevilla en Pamplona
Imagen del primer gol del Sevilla en Pamplona

El conjunto hispalense volcó su ataque por el lado derecho. Aquí vemos las zonas por donde atacó cada equipo.

Osasuna, tras el gol, siguió a lo suyo: presión alta y cada vez que el Sevilla FC lograba saltar la primera línea de presión, cortaban con falta. Hasta veintidós hicieron los rojillos, dejando clara la gran intensidad que ponen en cada partido. Además, sólo realizaron una en el último tercio.

Faltas realizadas por Osasuna en el partido. La mayoría en zona de salida de balón sevillista.

Un solo disparo

El Chimy Avila, que ya avisó en un remate al larguero en los primeros minutos, apareció poco antes del descanso. En un despiste de la zaga sevillista, mandó a la red el único remate entre los tres palos de los rojillos en todo el partido.

Tras el descanso, el ritmo de partido fue el mismo hasta la expulsión de Oier. En ese momento, la balanza del partido se volcó del lado hispalense. Éver Banega, el mejor del Sevilla en el encuentro, tomó el timón y empezó a dibujar pases a la espalda de la defensa rojilla que, pese a estar con diez sobre el campo, seguía adelantada.

A la espalda de Osasuna, llegaron las mejores ocasiones sevillistas. Sin embargo, Chicharito no estuvo fino a la hora de definir.

Al final, el Sevilla FC embotelló a los locales y el Osasuna se atrincheró en la frontal, prácticamente, con una línea de cinco y otra de cuatro por delante… como una defensa de balonmano. Dabbur, quien saltó con ganas de demostrar su valía en los últimos minutos, tuvo una gran ocasión. Sin embargo, la pelota no quiso entrar.

En la imagen podemos apreciar cómo acabó el Sevilla en ataque, con hasta cuatro jugadores por dentro: Dabbur, Chicharito, Munir y el Mudo; con los laterales muy abiertos y Banega y Fernando comandando el medio campo.

Al final, un punto que sabe a poco al Sevilla, sobre todo, por el esfuerzo y las ocasiones realizadas.

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