Ada Caballero | Nosotras y el fútbol | La Colina de Nervión
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En muchas ocasiones, el portero sufre las críticas más duras tras perder un partido. Es el guardameta el último obstáculo para que el rival anote, el que paga más caro los errores. Este fin de semana, Noelia Ramos ha sufrido uno de esos reveses.

La portera sevillista salió del área con el balón en los pies. Mientras buscaba a una compañera para lanzar el esférico, una muy hábil Oshoala le robó la pelota y anotó a placer ante una portería vacía.

Noelia poco pudo hacer y se tiró al suelo pidiendo perdón por su error que había propiciado el 0-2 en un momento en el que el equipo mejor se encontraba. Pero todos somos humanos, todos cometemos errores y este fallo no puede empañar una gran actuación de la tinerfeña. Porque ella fue clave para llegar a los último minutos de partido con solo un gol encajado, también ha sido la portera que más minutos ha jugado y que menos goles ha recibido. Además, es hasta el momento la única que ha dejado su portería a cero esta temporada.

Algunas de sus compañeras se acercaron a ella para consolarla antes del final. Los últimos minutos llegaron a su fin y Noelia, visiblemente triste, recibió el abrazo de sus compañeras. Ese abrazo me hizo recordar uno, algo más lejano, pero igual de significativo. Fue tras el encuentro ante el Levante en Copa de la Reina. Noelia fue clave para el pase, ya que estuvo bajo palos en la tanda de penaltis e hizo un gran trabajo. Todas miraban expectantes mientras aguardaba el lanzamiento del rival y cuando terminó la tanda de penaltis sus compañeras la abrazaron.

Porque puede parecer que está sola entre los tres palos, guardando la red, evitando el tanto rival, celebrando sola los goles de sus compañeras. Sin embargo, a la hora de la verdad, tiene a su equipo para arroparla. Porque Noelia Ramos tiene muchas alegrías que darnos.

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